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“La Cabaña”, una película honesta con un claro mensaje religioso que conmueve al público

Un año después de su estreno, la perspectiva del tiempo demuestra que La Cabaña es una película seria que conjuga teología y moral cristiana sin trampas. Aunque incurre en errores dogmáticos, busca llegar al público con un mensaje religioso conmovedor.

Mucho se ha escrito y discutido sobre el significado religioso de La Cabaña, la película de 2017 basada en la novela de William Paul Young. Conviene volver a ella la mirada serena, a un año de distancia de su estreno, para valorar algunos de los aspectos religiosos e incluso teológicos de la misma. En primer lugar, no podemos perder de vista que la perspectiva del film es una perspectiva protestante, como ha señalado acertadamente monseñor Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles, algo que se va a notar especialmente en la forma de presentar la relación entre “la ley y la gracia”, entre la “Iglesia institucional” y la “vida espiritual”, como cosas casi opuestas o excluyentes.

Pero apreciada esta deficiencia, en otros aspectos la película no solo es correcta, sino brillante, como ocurre al tratar el problema del mal y su relación con Dios. Por un lado, describe muy bien la forma en que un mal moral afecta y condiciona a una persona, y puede enturbiar su relación con Dios. Pero, por otro lado, centra el toro de la cuestión teológica: ¿quiere Dios el mal? ¿Por qué no lo evita? La película deja claro que Dios ni quiere ni causa el mal, pero sí que es capaz de convertirlo en ocasión de un bien. De hecho, esa es la trama principal del film.

El claro significado religioso de La Cabaña

Sin embargo, el significado religioso de La Cabaña llega incluso a las decisiones de puesta en escena, como es el caso de la caracterización de la Trinidad de esa forma que en muchos ámbitos ha resultado polémica. Una vez que se decide encarnar en apariencia humana a las tres personas trinitarias, que es la verdadera decisión delicada, el rostro que tenga cada una ya es lo de menos. Y en este caso se ha optado por la corrección política. Y no está mal visto: que Dios Padre tome la forma de una mujer negra subraya la idea de que los maltratados de la historia son los hijos predilectos de Dios. Más discutible es la apariencia del Espíritu Santo, pegada a las modas del momento, que, por otra parte, se retrotraen al hippismo sesentayochista: una mujer oriental, ecologista, con aires de new age… pero nada que impida realmente aceptar el mensaje del film. Por otra parte, es cierto que, como declaraba la crítica de cine Rose Pacatte, “la imaginación católica está mejor dispuesta que la protestante para la metáfora, la analogía y el sentido sacramental de las personas y las cosas que nos rodean”.

“La cabaña”: una reflexión católica y verdadera sobre el perdón, el dolor y la misericordia

No podemos pasar por alto el tratamiento del perdón, central en el film, y que se trata con una radicalidad nada conformista. Un perdón absoluto, sin atajos, que hace que la película conjugue teología y moral cristiana sin trampas. La película indudablemente incurre en errores dogmáticos, como señaló muy bien Carmelo López-Arias en su crítica, pero lo que sería inaceptable en una tesis doctoral o ensayo teológico académico debe ser recibido con más apertura cuando se trata de una película comercial que no busca la finura teológica, sino llegar al público con un mensaje y significado religioso claro y conmovedor. Más allá de objeciones de expertos y de consideraciones estéticas, estamos ante una película hondamente religiosa, honesta y seria, con la que es interesante hacer cuentas.

Imagen de portada: Fotograma de la película La Cabaña
Escrito por

Director de Cine de la Conferencia Episcopal Española y crítico cinematográfico en medios como 13Tv, Cadena Cope y el semanal Alfa&Omega.

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