Diario de análisis, reflexión y valores   

 

Santiago Posteguillo, un Premio Planeta que acerca a las humanidades

Santiago Posteguillo, ganador del Premio Planeta, ha basado su trayectoria literaria en su pasión por Roma y su historia. El autor demuestra en todas sus obras un interés por las humanidades que debe servir de ejemplo.

La noche del pasado 15 de octubre, en el Palacio de Congresos de Barcelona, se celebró la ceremonia de entrega del Premio Planeta, el galardón de novela más importante de España. Y, de nuevo, el ganador fue un escritor de la casa, un superventas que, sin embargo, nunca había ocupado un lugar importante en las quinielas: Santiago Posteguillo, con su novela Yo, Julia. Pero, ¿quién es este hombre y cuáles son las claves de su éxito?

Santiago Posteguillo, nacido en Valencia en 1967, ha sabido compaginar en su última novela uno de los temas más en boga del momento, las reivindicaciones feministas, con la pasión que ha desarrollado a lo largo de toda su carrera literaria, la novela histórica. En Yo, Julia, narra el ascenso de Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo y madre de Caracalla, que supo escalar a través de las luchas de poder en un mundo de hombres, y que llegó a acumular un poder inmenso, una Lady Macbeth que ayudó a su esposo a ir librándose de sus enemigos y a imponerse sobre todos ellos.

El novelista, ferviente admirador de la Roma antigua desde que visitó la capital italiana a los seis años de edad, ha dedicado toda su obra a investigar y explorar episodios fundamentales de su historia, lo que ha dado lugar a sus dos colosales trilogías sobre Escipión el Africano (Africanus: el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma) y sobre el emperador Trajano (Los asesinos del emperador, Circo Máximo y La legión perdida). Dos figuras, por cierto, muy estrechamente relacionadas con nuestro país, el primero por haber desarrollado allí una gran parte de su carrera militar, y el segundo por haber nacido en Itálica, en el término de la actual Santiponce (Sevilla).

Sus novelas, aparte de por su extensión, se caracterizan por su gran rigor histórico y por su valor didáctico. Si bien es posible que algún historiador especializado en el tema pueda encontrarse con licencias del autor, las necesarias para dar forma narrativa, el lector curioso puede disfrutar muchísimo de las obras de Santiago Posteguillo. Son novelas muy interesantes, vibrantes e intensas, que, a pesar de su extensión, no pierden interés ni fuerza. Particularmente destacable es su talento a la hora de desarrollar las batallas y las campañas bélicas, en las que detalla las estrategias de cada ejército guiando con cuidado al lector, en un estilo muy cinematográfico. Para ayudarle a no perderse, Posteguillo ofrece una serie de apéndices con mapas de los escenarios de los libros, esquemas tácticos de las batallas, árboles genealógicos, descripciones de los personajes y extensos glosarios. De este modo, la lectura de Posteguillo puede realizarse simplemente dejándose atrapar por las intrigas y luchas que aparecen, o realizando una auténtica inmersión en el mundo antiguo, aprendiendo mucho de la experiencia.

Santiago Posteguillo también demuestra su calidad en el desarrollo de los protagonistas de sus novelas. Personajes con unos valores morales firmes, basados en el honor y el coraje. Figuras que, si bien no son absolutamente buenos, resultan inspiradores porque, a pesar de sus errores y defectos, no se dejan quebrantar por la corrupción y la perversión del Imperio, un titán invencible. Tanto Escipión como Trajano no tienen miedo a llevar sus principios hasta las últimas consecuencias, afrontando la posibilidad de un final amargo.

Un repaso imperial a la historia de Roma. Mary Beard aporta una nueva visión con “SPQR”

Un dato que, si bien puede parecer anecdótico, habla muy bien de la personalidad de Santiago Posteguillo es que, a pesar de su éxito y su volumen de ventas, no ha abandonado su puesto como profesor en la Universidad Jaume I de Castellón, donde imparte clases sobre literatura inglesa, siendo especialista en la novela del siglo XIX. Y es que la literatura constituye su otra gran pasión, a la que ha dedicado otros tres libros: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, La sangre de los libros y El séptimo círculo del infierno, en los que explora y narra con su habitual agilidad episodios más o menos desconocidos de la historia de la literatura universal. Así, Posteguillo ha logrado hacer de su trabajo una pasión, y de su pasión un trabajo.

El profundo y sincero amor que siente Santiago Posteguillo por la historia y la literatura, que saltan a la vista en cualquiera de sus libros, suponen un respiro en la actual crisis que atraviesan las humanidades, cuestionadas y despreciadas desde las instituciones. Posteguillo, si bien no es un historiador, ha puesto al alcance del gran público de forma amena y rigurosa obras de gran profundidad histórica, y puede suponer el empujón definitivo que muchos pueden necesitar para avanzar en su estudio. El Premio Planeta, que no viene sino a constatar el éxito definitivo y merecido del valenciano, puede contribuir a mejorar y aumentar el interés del público por estos temas.

Imagen de portada: Santiago Posteguillo posa para los medios después de conseguir el Premio Planeta | Agencia EFE
Escrito por

Graduado en Humanidades por la Universidad Carlos III. Crítico de Arte.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons