Diario de análisis, reflexión y valores    

 

“Quien pierde paga”: Stephen King novela la terrible obsesión por los libros

Stephen King repite en la novela negra con Quien pierde paga. La obsesión por los libros llevada a la mente de dos personajes muy diferentes en dos épocas distintas: el que es capaz de matar y el que se apoya (sin saberlo) en ese crimen para levantar a una familia lastrada por las desgracias.

quien pierde paga

Quien pierde paga | Stephen King | Traducción de Carlos Milla | Plaza&Janés | 2016 | 448 pp | 23,90€ | ebook: 12,99€

Sumergirte en el mundo de las novelas de Stephen King si no te gusta el cine de terror es muy complicado. Cuesta dar el paso de curiosear el porqué de tanto éxito. Cuando por fin salta la noticia de que el autor ha encaminado sus próximos libros a la novela negra, se enciende una luz al final del túnel. Una luz. Como esas que tanto echan de menos sus lectores para iluminar El Resplandor (Plaza&Janés, 2012) o El bazar de los malos sueños (Plaza&Janés, 2017).

Pocas veces tienes la sensación de leer 448 páginas con tanta facilidad. Nunca supe su extensión. Nunca me importó. Leo en ebook y ahí no hay medidas, lo llaman posición. El caso es que la única vez que me atreví con King fue en inglés. Pensé que en otro idioma pasaría menos miedo, pero lo dejé sin superar el ecuador del libro. La segunda oportunidad fue con Quien pierde paga. Era un reto. Es el segundo libro de una trilogía de la que aún no se ha publicado el tercer tomo. Sin leer Mr. Mercedes (Plaza&Janés, 2014), el lector puede devorar o ser devorado por el relato del escritor norteamericano sin mayores consecuencias. El propio autor hace las referencias exactas en los momentos precisos para no perder el hilo de la historia.

Sin leer Mr. Mercedes el lector puede devorar o ser devorado por el relato del escritor norteamericano sin mayores consecuencias. El propio autor hace las referencias exactas en los momentos precisos para no perder el hilo de la historia

Antes de entrar en el relato, hay que proteger al leedor. La novela de terror que le ha llevado a la fama no desaparece de un plumazo. Quien pierde paga tiene una dramática historia al principio, donde Stephen King cuenta cómo el padre del protagonista es atropellado por un coche mientras esperaba la fila para conseguir un trabajo. Es parte del primer libro, pero King la recuerda y la detalla hasta producir un cambio de respiración en quien la lee.

Más adelante, la novela deja algún hueco más al terror. Apenas tres o cuatro líneas. Un conjunto de palabras que, ordenadas por King, resultan espeluznantes. “Por el bien de Tina, espera que el sótano sea más fresco. Qué asustada debe estar, piensa. Si es que todavía está viva y siente algo, susurra en respuesta una voz malévola. Tal vez antes Labios Rojos hablaba solo junto al cadáver de Tina. Está loco, y eso es lo que hacen los locos“.

Quien pierde paga empieza en 1978 y en 2010. Stephen King emerge a dos protagonistas a la vez. Morris Bellamy es un joven obsesionado por los libros del genio de la literatura John Rothstein. Cuando Rothstein deja de escribir y abandona a su personaje Jimmy Gold, Bellamy entra en una locura tal que decide ir a su casa, matarlo, robarle su dinero y los cuadernos de notas de sus obras inéditas. El reguero de muerte que deja atrás acaba con sus huesos en la cárcel por otro delito horrible que nada tiene que ver con esto. Antes ha tenido tiempo de esconder sus trofeos en el patio trasero de su casa.

“Qué asustada debe estar, piensa. Si es que todavía está viva y siente algo, susurra en respuesta una voz malévola. Tal vez antes Labios Rojos hablaba solo junto al cadáver de Tina. Está loco, y eso es lo que hacen los locos”

Dos décadas después el joven Pete Saubers encuentra el tesoro. Stephen King introduce al lector en un personaje de esos que llamamos “buena gente” y le hace sufrir hasta la extenuación con su comportamiento y su atracción por Rothstein y “su” Jimmy Gold. Lo encontrado bajo tierra le proporciona la tabla de salvación que necesita su familia en los momentos más duros -un posible retazo de la infancia de King, abandonado por su padre a los dos años de edad- Cuando la red se rompe, Pete insiste en seguir cuidando de su familia y se vuelca en el futuro académico de su hermana.

Es el momento en el que un trastornado Bellamy sale de la cárcel en busca de lo que enterró tiempo ha. Sus caminos se cruzan y Bill Hodges, detective retirado y protagonista de la primera novela, tiene que colarse en la vida de los dos para rescatar la de Pete.

La literatura se olvida con frecuencia de los traductores. Los primeros en hacerse con los futuros best sellers y los encargados de traducir el espíritu de la obra. Plaza&Janés respetó el Mr. Mercedes de la primera obra pero tradujo el Finders Keepers de la segunda por Quien pierde paga.

Carlos Milla es el glosador de la bibliografía de Stephen King y de autores tan notables como John Le Carré, Mark Twain o William Shakespeare. De este Quien pierde paga hay que destacar la traducción al español que hace Milla. Se agradece el buen y completo uso del lenguaje para facilitar la lectura. King no es un autor lineal, lo confirma el propio Carlos Milla, “A veces es más retórico, a veces más directo. A veces dedica más espacio a la ambientación y el desarrollo de la historia, y luego en unos pocos párrafos se sumerge en el desenlace (en un caso en concreto, el desenlace es prácticamente una sola línea, cosa que está al alcance de muy pocos autores); a veces se precipita en la acción casi de inmediato“.

Seguramente lo facilita una traducción, alejada de la literal, de expresiones inglesas como el “no hay mierda que importe una mierda”, leitmotiv de Morris Bellamy, traducido del “no shit a shit” inglés. El propio autor lo confirma a EL DEBATE DE HOY, “probé varias fórmulas a lo largo del libro, porque, sale en muy distintos contextos y con ligeras variantes. Trabajando, pues, sobre la idea que transmite el/los personaje/s (Jimmy Gold/Morris Bellamy) -una desafección total, una rebeldía radical-, fui fraguando la expresión hasta dar con la que mejor cuadraba con todos los contextos, sin perder la contundencia de la frase original. (King) Utiliza muchos elementos de la cultura pop (canciones, publicidad) y episodios de la historia reciente, y mucho argot“.

Con estos mimbres, King traza una obra magnífica, entretenida y con un sorprendente valor de la familia que no se espera cuando se tratan temas tan escalofriantes. Buena oportunidad de engancharse al que en su día se ocultó bajo los seudónimos de Richard Bachman o John Swithen.

Por cierto, ya tenemos título para el último libro de la trilogía, se llamará End of watch y habrá que esperar para hacerse con la versión española.

 

Escrito por

Periodista en El Debate de Hoy. Presentador del programa de fútbol sala, Pista Azul.

...

Deja tu comentario