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Picasso primitivo . La influencia del arte no occidental en la obra del pintor malagueño

Picasso Primitivo permite descubrir la atracción del pintor por el arte de África, Oceanía, América y Asia, y la influencia de este en su trabajo, a través de 300 obras, 107 del creador malagueño.

FICHA TÉCNICA

Picasso Primitivo

Museo Quai Branly – Jacques Chirac, París.

37, Quai Branly

Hasta el 23 de julio de 2017

Lunes cerrado. Martes, miércoles y  domingo, de 11:00 a 19:00 horas. Jueves, viernes y sábado, de 11:00 a 21:00 horas

Entrada: 10 € (entre 18 y 25 años. Carnet de familia numerosa, entrada reducida)

Sitio web

A principios del siglo XX, el colonialismo dominaba la visión que desde Europa se tenía de las sociedades no occidentales, incluyendo arte y pintura. Este punto de vista simplista despreciaba las tallas, máscaras o pinturas no europeas, como una representación “primitiva” o poco evolucionada de la capacidad artística del hombre.

En este contexto, Picasso Primitivo permite descubrir la atracción de Picasso por el arte de África, Oceanía, América y Asia, y la influencia de este en su trabajo, a través de 300 obras, 107 del pintor malagueño.

En 1920, le preguntaron a Picasso su opinión sobre el arte “negro”. “Nunca he oído hablar de él”, respondió, negando cualquier relación con el arte no occidental. Sin embargo, su obra estuvo siempre acompañada e impregnada por el arte no europeo.

La primera parte de la exposición, Cronología, es un viaje a diferentes momentos de su vida  influenciados por artes “primitivas”, desde el momento en el que empieza a vivir en París (1900) hasta un año después de su muerte (1974). Es un recorrido para descubrir cómo estuvieron expuestas a artes primitivas la obra que coleccionó y su propia creación.

El antes y el después de su interés por el arte no occidental ocurre tras su visita, junto a André Derain, al Museo Etnográfico de Trocadero, en junio de 1907. Allí asiste a una exposición de máscaras y figuras, retocando después Les Demoiselles d’Avignon, símbolo del cubismo pero también inicio de la influencia que en él ejerce el arte africano.

Tras su visita a Trocadero, comienza su colección personal de arte africano y oceánico y compra la primera estatua para su colección. Una estatuilla tiki originaria de las Islas Marquesas.

Toda esta primera parte contiene gran cantidad de fotografías de sus estudios donde se ven máscaras que había adquirido, esculturas africanas y correspondencia documentada que contiene postales etnográficas enviadas a Georges Braque.

La segunda parte de la exposición, Cuerpo a cuerpo, estructura un diálogo, por temáticas (arquetipos, metamorfosis y el “eso”), entre las obras de Picasso y las de los artistas no occidentales. Las inquietudes de estos, occidentales o no occidentales, sobre el cuerpo, la desnudez o la sexualidad a través de formas plásticas con técnicas convergentes como la deformación o la reestructuración.

Arquetipos – Picasso trabaja con el cuerpo humano sobre la desnudez, la verticalidad, la esquematización y la estilización. Sus primeros encuentros con el arte primitivo le llevan a simplificar y esquematizar su obra con formas simples. Todas sus exploraciones se centran en el cuerpo humano, entendido como conjunto de formas independientes que se pueden construir o destruir, para enfocarlas al deseo o al pensamiento.

Metamorfosis – Picasso utiliza distintos ángulos de sus obras para proporcionar puntos de vista diferentes. Este fraccionamiento se encuentra en el arte no occidental, en máscaras y estatuas que muestran el ensamble entre lo humano y lo animal. Esta combinación, mágica y arcaica, trata de dar un uso diferente a aquello para lo que inicialmente había sido creada.

El “Eso” – Hablamos de la energía psíquica, desde una visión freudiana que circula de manera inconsciente y que aparece durante la creación del artista en función de rituales o exorcismos. Esta última sección está dedicada a la desfiguración y a las figuras híbridas, con el objetivo de alcanzar el fondo del ser.

Diferentes temáticas se abordan, la boca como la frontera entre el interior y el exterior, convirtiéndola en un órgano primitivo. O la fascinación por el sexo, muy presente en su obra, multiplicando las partes del cuerpo del hombre y de la mujer como si se multiplicasen fantasmas ancestrales.

Una exposición que tiene dos precedentes, Picasso en Dakar, en Senegal 1972, y Primitivismo en el arte del SXX: afinidades entre el arte tribal y el arte contemporáneo, organizada por el MoMa de Nueva York en 1980. La visión diferente que aporta Picasso Primitivo frente a las anteriores es el diálogo que se establece a lo largo de toda la exposición entre las obras de Picasso y del resto de artistas. No existe una dominación, sino que se establece un diálogo natural entre las obras de artistas que respondieron a los mismos dilemas.

El Museo Quai Branley se convierte en el escenario perfecto, legitimado en su reivindicación como espacio cultural y artístico de civilizaciones no occidentales, para acoger este diálogo entre Picasso y las obras de otros artistas.

Una excusa perfecta para visitar París y descubrir la influencia del arte no occidental de Pablo Picasso en su colección personal y su obra.

Imagen de portada: cartel de la exposición Picaso Primitivo | quaibranly.fr
Escrito por

Licenciada en Derecho y ADE. Especializada en marketing digital. Apasionada del arte viviendo en París desde hace 6 años.

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