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“Maudie, el color de la vida”: una historia de amor y entrega para espectadores exigentes

La película, que narra la dramática vida de la pintora Maud Lewis, es un filme para espectadores exigentes que quieren ver algo diferente. Es un historia de entrega y afirmación del otro, tan heroica como llena de sombras, tan esencial como carente de épica. 

FICHA TÉCNICA

Maudie

Canadá, 2016

Duración: 115 min.

DirectorAisling Walsh

GuionSherry White

RepartoEthan Hawke, Sally Hawkins, Kari Matchett, Gabrielle Rose, Zachary Bennett, Billy MacLellan, Marthe Bernard, Lawrence Barry, David Feehan, Mike Daly,Nik Sexton, Greg Malone, Brian Marler, Judy Hancock, Denise Sinnott

Esta cinta canadiense trata de acercarnos a la vida dramática, y a la vez feliz, de la pintora Maud Lewis (Sally Hawkins) y de su esposo, Everett Lewis (Ethan Hawke). Hoy en día se reconoce a Maud como una de las artistas folk más representativas de Canadá, conocida por padecer una artritis crónica que la fue limitando progresivamente. Maudie vivió pobremente en Nueva Escocia entre 1903 y 1970, pero la película se limita a los años cincuenta y sesenta.

Aunque este biopic se vende como cinta romántica, es muy difícil calificarlo así, ya que se aleja de todas las convenciones propias del género. Es oscura, que no triste; dramática, que no melodramática, hay amor, que no pasión ni carga erótica. Y, sin embargo, es una historia real de amor verdadero. Tampoco de los personajes parece emanar la química necesaria para un romance clásico. Algún lector puede pensar en este momento: “¿Pues de qué engendro se trata?” Pues de una historia de amor muy real, nada hollywoodiense. Everett es un hombre tosco, insensible, rudo, sin educación, insociable y, en ocasiones, brutal. Ella es enfermiza, frágil, de apariencia límite y mente sencilla, bondadosa y simple. No es previsible que pueda funcionar nada en esa relación. Y, sin embargo, acaba sucediendo el amor como un imprevisto.maudie

También el film nos cuenta las habilidades pictóricas de Maudie y su estilo completamente naif. En realidad, su actividad artística es en el film el telón de fondo para enmarcar una historia de entrega, de afirmación del otro, tan heroica como llena de sombras, tan esencial como carente de épica. Por otra parte, la película tiene una subtrama de maternidad conmovedora, presentada con sobriedad y autenticidad, sin que se rompa nunca en tono de la puesta en escena.

El film, dirigido por la irlandesa Aisling Walsh, es tan lento como su protagonista, tan tranquilo como los inmensos paisajes que nos brinda, en ocasiones tan frío como la nieve interminable que vemos, y en otras, tan cálido como sus paisajes primaverales.

Sally Hawkins es una actriz acostumbrada a personajes estrafalarios o muy alternativos. Bordea, quizá, la sobreactuación, lo cual bien podría traducirse en un Oscar. Ethan Hawke, por su parte, da vida a un personaje muy alejado de sus trabajos habituales, y lo hace de forma muy creíble. La fotografía, espléndida, es de Guy Godfree, curtido ampliamente en la experiencia del cortometraje. Sin duda, este es el trabajo más importante de su carrera. La guionista es la joven canadiense Sherry White, con una breve carrera casi desconocida en España. Una película para espectadores exigentes que quieren ver algo diferente.

Escrito por

Director de Cine de la Conferencia Episcopal Española y crítico cinematográfico en medios como 13Tv, Cadena Cope y el semanal Alfa&Omega.

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