Diario de análisis, reflexión y valores   

 

“Maniac”. Un viaje psicotrópico al interior del corazón humano

Maniac es la historia de personajes perdidos que necesitan acabar con su soledad. Un cuidada producción entre la ciencia ficción y lo psicotrópico que encierra una profunda reflexión sobre las relaciones humanas.

Netflix continúa firme en su camino de engordar su catálogo a base de propuestas arriesgadas e innovadoras, con películas y series creadas y dirigidas por pesos pesados de la industria, con repartos estelares y una amplia libertad creativa. La última gran apuesta es Maniac, una serie de diez episodios de duración variable, aunque breve, dirigidos por Cary Fukunaga, que, por lo fresco y sorprendente de su historia y su realización, entrará sin dudarlo en la lista de las mejores series del año. Lo más recomendable para que el espectador disfrute de Maniac es que no se informe de nada, que se acerque a ella sin saber más que lo básico de la trama. Porque Maniac es una serie que sorprende a cada giro, donde nada es lo que parece y en la que cada episodio deja con ganas de más.

Maniac habla de muchas cosas. Es una serie que nos habla de la locura y del trauma, de heridas y cicatrices, de la importancia de la familia y las consecuencias de nuestros actos. Pero, sobre todo, Maniac es un viaje psicotrópico, y nunca mejor dicho, al alma del ser humano, a su mente y su corazón. Con el pretexto de una historia de ciencia ficción, en el que dos personajes solitarios y deprimidos se someten a un tratamiento experimental para superar sus problemas (y hasta aquí podemos desvelar el argumento de Maniac sin estropear la experiencia del espectador), Fukunaga nos introduce de golpe y sin anestesia en las heridas sangrantes de esos corazones rotos, explora en los orígenes del trauma y nos lleva poco a poco a su causa, a menudo situada en relaciones familiares adversas.

La importancia de la familia es uno de los temas que subyacen en Maniac. Si sus personajes se encuentran perdidos y solos en un mundo hostil es porque algo no va bien en sus familias. Uno de ellos, interpretado por Jonah Hill, ha sido abandonado y despreciado durante toda su vida por su condición mental, y la traición de aquellos en quien más podía confiar le lleva a verse perdido y sin horizonte. La otra, encarnada por Emma Stone, carga con la culpa de un traumático episodio y ha oscurecido su corazón hasta el punto de alejarla de la posibilidad de cualquier contacto humano.

Pero lo más importante de todo aquello de lo que habla Maniac, que queda patente desde el comienzo del primer episodio, es que la serie va a explorar la necesidad del ser humano de entablar conexiones con otras personas. Si sus personajes no pueden, por cualquier razón, conectar con su familia, es imprescindible encontrar alguien que nos haga superar la soledad. Porque el corazón humano en aislamiento no es capaz de encontrar la felicidad. Y ese es el aspecto más esperanzador de toda la serie, que lleva a crear una relación realmente bella, aunque con cierta irregularidad en su desarrollo en la serie, entre los dos personajes principales, que no buscan una relación romántica, sino, simple y llanamente, un amigo, un alma que les acompañe en su camino, y que suponen el clavo ardiendo que les aferra a la cordura.

Calidad técnica y grandes actores

Otro de los puntos fuertes de Maniac reside en sus aspectos técnicos. Todos sus episodios han sido dirigidos por Cary Fukunaga, creador de la excelsa primera temporada de True Detective, así como director de la dura pero impresionante película Beasts of No Nation, también disponible en Netflix. Fukunaga se ha preocupado siempre porque su obra tenga un refinado e impactante acabado visual, con arriesgados de estudiado y elevado valor estético, pero sin renunciar en ningún momento a los aspectos narrativos. Además, la serie ha contado con el trabajo de Patrick Sommerville, uno de los guionistas de The Leftovers, una de las series más interesantes e infravaloradas de los últimos años. Todo ello sostenido con el trabajo intenso y extraordinario de un reparto en un estado de gloria, con Emma Stone y Jonah Hill a la cabeza, actores que saben pasar del drama a la comedia con una facilidad pasmosa, que no dejan de brillan en una sola de las escenas de la serie.

En definitiva, Maniac es una serie altamente recomendable, una apuesta arriesgada y acertada por una televisión de calidad que no dejará indiferente a quien se acerque a ella.

Imagen de portada: Fotografía promocional de Maniac con los actores Emma Stone y Jonah Hill| Netflix
Escrito por

Graduado en Humanidades por la Universidad Carlos III. Crítico de Arte.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons