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Un repaso imperial a la historia de Roma. Mary Beard aporta una nueva visión con “SPQR”

Mary Beard aporta una nueva visión de Roma en su libro SPQR. Años de investigación y trabajo que unen la divulgación histórica con la calidad narrativa. 

“En cierto modo, explorar la antigua Roma desde el siglo XXI es como caminar por la cuerda floja, un escrupuloso malabarismo”, afirma Mary Beard en el prólogo de SPQR. Una historia de la antigua Roma. Y no podría tener más razón esta experimentada catedrática del Newnham College de Cambridge, puesto que la reconstrucción de la historia exige, primero, escrupulosidad, es decir, un exhaustivo trabajo de recopilación y estudio de todo tipo de fuentes, y, después, malabarismo, o sea, la capacidad de balancearse a uno y otro lado sin llegar a caer por ninguno, lo que podríamos llamar imparcialidad.

Roma

MARY BEARD | SPQR: UNA HISTORIA DE LA ANTIGUA ROMA | CRÍTICA | 2016 | 646 PP | 27,90 € | EBOOK: 14,99 €

Y es con la mentalidad expuesta en esa frase del prólogo con la que Mary Beard aborda su historia de Roma, comenzando en los mismos orígenes de la ciudad hasta la extensión de la ciudadanía romana por el emperador Caracalla en el año 212 d.C., a todos los habitantes libres del Imperio. Esto quiere decir que la autora pretende abordar alrededor de 1.000 años de historia en unas 600 páginas, cosa que podría parecer harto presuntuosa. Pero lo cierto es que no. La historia de Mary Beard no es una narración o “historia” al uso, de carácter lineal, en la que se suceden personajes y hechos, por tanto, no necesita de más espacio.

Pero, entonces ¿qué encontramos en SPQR? Lo que encontramos es una historia crítica, es decir, una explicación razonada y fundamentada a la luz de las últimas investigaciones y conocimientos adquiridos sobre la historia de la antigua Roma, y, dicho sea de paso, un “manual” de desmitificación de Roma. ¿A qué me refiero al decir esto? Me refiero a todas las leyendas, antiguas y modernas, que giran en torno a la Ciudad Eterna, desde su mismo mito fundacional hasta si realmente Lucio Sergio Catilina (108–62 a.C.) era tan malvado como nos lo pinta Cicerón en sus famosas Catilinarias o si Julio César fue tan justo en la Galia como él mismo nos hace pensar en sus Comentarios. Beard insiste a lo largo de su obra en distinguir y cuidarse de las distintas visiones que han cargado a la antigua Roma de clichés, tanto las de los historiadores del siglo I a.C. como los de época medieval, renacentista, decimonónica o, incluso, de la actualidad. Así, hace una defensa a ultranza de la “buena historia”.

Roma

Mary Beard recoge el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016. Foto: FPA

En cuanto a la estructura seguida, no hay muchas sorpresas, ya que las líneas generales de la historia de Roma no han variado desde la época de Tito Livio. La autora utiliza el hecho histórico conocido como ‘Conjuración de Catilina’, en el 63 a.C., durante el consulado de Cicerón, para comenzar su discurso, ya que este acontecimiento alberga los elementos que Beard pretende explicar a lo largo de toda la obra, como por ejemplo que la historia que nos ha llegado es parcial, concretamente la de los vencedores (Cicerón en este caso), e incompleta; o la tan discutida cuestión de la imagen que en el siglo I a.C. tenían los romanos, como Cicerón, de la Roma primitiva o arcaica; y, por supuesto, de la importancia de la arqueología para saber qué representaciones modernas del Senado romano (que era un conjunto de personas, no un edificio), como la que se aprecia en la obra pictórica Cicerón denunciando a Catilina (1880), de Cesare Maccari, son inverosímiles.

La realidad sobre los mitos y las leyendas

A partir de aquí, la autora no deja “títere con cabeza” (en el buen sentido de la expresión) en lo que a leyendas romanas se refiere, no sin darles su justo valor como parte de la conciencia colectiva de la sociedad romana que creía aquellas historias, como que Roma había surgido de una fundación ex novo y que su fundador fue un único hombre llamado Rómulo (“Sr. Roma”, como lo llama Beard cariñosamente), que, por si fuera poco, era hijo de Marte, dios de la guerra.

Además, la autora explica brillantemente y de manera muy sencilla realidades que todavía se discuten en las aulas universitarias y en congresos académicos, como es el caso del nacimiento de la literatura romana de la mano de las grandes conquistas y el prolongado contacto con el mundo helenístico; se interna también en casos de abusos y corruptelas que muchos cargos oficiales se traían entre manos, destacando, por ejemplo, a Cayo Verres, que, siendo pretor en Sicilia entre el 73 y el 70 a.C., abusó de su autoridad, defraudó impuestos, robó valiosas obras de arte e, incluso, torturó y asesinó a inocentes. Cicerón lo denunció en nombre de aquellos que habían sufrido sus injusticias y Verres, a mitad del proceso, viéndolo perdido, huyó de Roma; o la interesante cuestión de si es posible desentrañar el papel que las personas corrientes desempeñaron en el desarrollo de la historia de Roma.

La autora pretende abordar alrededor de 1.000 años de historia en unas 600 páginas, cosa que podría parecer harto presuntuoso. Pero lo cierto es que no

Hay otros muchos aspectos de la historia de Roma, normalmente desconocidos para el gran público, que Mary Beard trata en este completo volumen. Pero, en el fondo de la conjunción de todos estos ámbitos, se encierra un único objetivo, una pregunta: ¿por qué triunfó Roma? Como acertadamente explica la autora, Roma no fue la única en cada una de las órbitas en que se encontró antes de conquistar el Mediterráneo. En el Lacio, primero, y luego en Italia, en Sicilia, en el Mediterráneo occidental, y no digamos ya en el oriental, Roma siempre se midió con adversarios iguales o superiores en fuerza, número, tecnología o antigüedad… ¿Por qué entonces fue Roma la que conquistó el mundo conocido? Para saber la respuesta que Mary Beard da, no se puede sino leer, o más bien devorar, este libro, magnífico tanto por su contenido como por su forma, donde temas de gran calado son explicados por esta catedrática de una manera nada farragosa y muy ágil.

La lectura de esta interesante obra explica sobradamente la elección de Mary Beard para el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016, pues demuestra que la historia académica, la de las aulas universitarias y los congresos, también puede estar al alcance de cualquiera. Si a esto añadimos sus trabajos en canales televisivos de peso, como la BBC, donde ha presentado varios documentales sobre el mundo clásico, y el blog que regenta en The Times Literary Supplement, no nos queda otra que catalogar a Mary Beard como una de las mejores divulgadoras del mundo clásico en la actualidad.

Escrito por

Graduado en Historia por la USP CEU y máster en Historia Antigua por la UCM-UAM.

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