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La hiperpaternidad que nos rodea

La hiperpaternidad es el objeto de este libro donde la periodista catalana Eva Millet explica los tipos de padres que existen y, por extensión, los tipos de niños que resultan.

Hiperpaternidad

Hiperpaternidad |Eva Millet | Actual | 2016 | 168 PÁGINAS

Miedos, inseguridades, frustraciones… educar a un niño o educar a un padre. En pleno siglo XXI los autores de libros se lanzan a la tarea de escribir mucho y rápido para decir a los padres cómo se tienen que comportar con sus retoños. El mundo al revés. Hiperpaternidad.

La primera parte de Hiperpaternidad se centra en ridiculizar a los padres que han decidido hacer de sus recién nacidos pequeños cerebritos. La crítica sobra. La educación es tan personal y propia de cada familia que no cabe discusión. Es cierto que hay ciertos casos que retratan a los progenitores y al Sistema. Los padres pacientes que sujetan el bocadillo, los que llevan a sus hijos a infinitas clases extraescolares (muchos de ellos por necesidades laborales. No lo dice), los que intentan estar presentes en los claustros de profesores de los colegios de sus hijos, los que viven sin vivir en ellos cada vez que el niño se cae en el parque…

Ningún padre de los que la autora presenta en estos capítulos va a leer el libro. Seguro. Los modelos de hiperpaternidad que se cuentan sirven para que los demás padres sepan con qué rivales van a tener que luchar en el día a día de sus hijos. Ninguno verá el mal en su ojo. En el ajeno, la viga.

Las situaciones que desvela Eva Millet son tan retorcidas que nos dejan una horquilla muy amplia para educar sin agobiar a nuestros hijos. Lo que llama la ‘sana desatención’

La autora tiende a eso tan habitual de creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. Incluso en la educación. Suerte que no habla de los años 40. Cuando las familias pudientes ponían a sus hijos en manos de institutrices y apenas sabían de ellos hasta la universidad. En cambio, se atreve a poner sobre la mesa los modelos de educación de una o dos generaciones atrás. España era otra y la educación que se necesitaba, también. La de ahora se basa en las tablets y en aprender idiomas, mucho mejor, porque el futuro no está en el lápiz y el papel ni en pasar las horas muertas en la calle pudiendo aprender algo que antes era inalcanzable. Del exceso llega el término medio. Las situaciones que desvela Eva Millet (Barcelona, 1968) son tan retorcidas que nos dejan una horquilla muy amplia para educar sin agobiar a nuestros hijos. Lo que llama la ‘sana desatención’.

Hiperpaternidad incide una y otra vez en dos detalles clínicamente testados y peligrosos. Los miedos y las inseguridades. Eso es obra y (des)gracia de la educación. Allanar el camino de los hijos durante toda su vida, hacerles vivir en un cuento donde nunca pasa nada ni existe la frustración hace que la realidad sea más dura si cabe cuando tienen que dar el gran salto de su vida… Ir solos a comprar el pan… y que no quede. La solución se torna en whatsapp, llamadas, preguntas, indecisiones, sudores fríos y la vuelta a casa a mirar si queda pan de molde en el armario para pasar el mal trago.

El libro es un aviso serio para que los padres eviten ciertos comportamientos ridículos y vergonzosos o, en su lugar, sean capaces de saber actuar ante otros padres que viven instalados en el personaje de hiperpadre

La segunda parte del libro se vuelve tan simple como útil. Tipos de hiperpaternidad, de comportamientos con los hijos, acciones, atenciones… pero, esta vez sí, la autora da las pistas al final de cada capítulo para evitar lo inevitable. Recordatorios a modo de recetas de cocina para que los padres sean capaces de ser padres y no entrenadores personales.

La desazón tras leer el libro es absoluta. Lo que la autora ha descubierto con entrevistas y miradas a EEUU son nubarrones previos a la tormenta que se nos avecina. Todos esos niños de apenas dos años y que ven la cara de Galileo en fichas durante una hora al día para “motivarles”, crecerán.

El libro es un aviso. Serio. Muy serio. Para que los padres eviten ciertos comportamientos ridículos y vergonzosos o, en su lugar, sean capaces de saber actuar ante otros padres que viven instalados en el personaje de hiperpadre. Dentro de la enorme jungla que es educar a un niño hay reglas. Pocas y de sentido común pero que ya empiezan a no respetarse. Se recomienda una lectura al año de este manual.

Escrito por

Periodista en El Debate de Hoy. Presentador del programa de fútbol sala, Pista Azul.

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