Diario de análisis, reflexión y valores   

 

Springsteen: “Tengo una relación especial con Jesucristo, es uno de mis padres”

El Boss recuerda en su autobiografía sus años de juventud, en los que la Iglesia tuvo una gran influencia y que terminarían por definir su carácter y estilo.

Bruce Springsteen Born to Run

Bruce Springsteen | Born to Run | Literatura Random House | 2016 | 564 PP | 22,90 €

Después de casi cincuenta años bregando en la brecha del rock, el legado de Bruce Springsteen ha quedado grabado a fuego en la historia de la música. Son pocos los roqueros que como él han definido un estilo tan exitoso lleno de carisma. Quizás por esto, a sus 67 años ha considerado que era el momento de pasar revista a su vida en forma de autobiografía. El Boss se ha propuesto “mostrarle su mente al lector” y rellenar los vacíos de una historia en la que la religión católica y una particular concepción de Dios, juegan un papel determinante. El propio artista confiesa que es de sus raíces católicas de donde nacen muchas de sus canciones: “En el catolicismo existía la poesía, el peligro y la oscuridad que reflejaban mi yo interior. Descubrí una tierra de gran y escabrosa belleza, historias fantásticas, castigos inimaginables y recompensa infinita. Era un lugar glorioso y patético en el que encajas o te hacen encajar. Ha estado junto a mi como un sueño en vigilia durante toda mi vida”.

Bajo el título de Born to Run, Springsteen hace un recorrido por su vida dibujando un mapa para comprender su música desde la perspectiva del propio artista. Sus grandes éxitos recobran el significado primero que los inspiró, y cada etapa de su vida, desde su infancia y juventud hasta su última gira, queda plasmada en esta obra. El libro se compone de tres partes; en la primera de las cuales, Growin’up, el Boss reflexiona sobre su infancia y juventud en un pueblo industrial de Nueva Jersey, sobre la educación que recibió, la escuela católica en que se formó y el ambiente en su familia. Es en este punto de su vida cuando se empieza a definir en el artista una idea de Dios y de la religión que influirá profundamente en su forma de entender el mundo y afrontar su obra.

Se empieza a definir en el artista una idea de Dios y de la religión que influirá profundamente en su forma de entender el mundo y afrontar su obra

Desde el principio su relación con la iglesia estuvo forzada por el ambiente en que se crió y por un estilo de vida “inextricablemente vinculado con la iglesia”. Se trataba de un mundo que para ese niño italo-irlandés de clase baja, representaba un lugar, “en el que todo lo que tienes está en riesgo constante, un mundo lleno de las desconocidas dichas de la resurrección, la eternidad, y los inagotables fuegos de la perdición, de la excitante tortura teñida de sexualidad, los milagros y la inmaculada concepción. Un mundo en que los hombres se convierten en dioses y los dioses devienen demonios… y yo sabía que era real”, explica refiriéndose a el fantasma de su padre, con el que tuvo una relación distante y llena de rencor.  Se trata de una figura fundamental a lo largo de todo el libro, hasta el punto de que, a modo de epílogo, Springsteen parece confesar que estas memorias son solo una manera de justificarse y quizás de sentirse perdonado por él.

“Al llegar la edad escolar ingresé en los oscuros corredores de la comunión: el incienso, los hombres crucificados, la tortura de memorizar el dogma, el Via Crucis de los viernes, los hombres y mujeres de vestiduras negras, el confesionario con cortinas, la ventanilla corredera, el rostro de sombras del párroco y el recitado de transgresiones infantiles”. Sus primeros contactos con la religión fuera de la cordialidad del ámbito familiar, estuvieron forzados por la escuela parroquial de Santa Rosa de Lima, a la que le reprocha su estilo retrogrado y punitivo, y donde, por si fuera poco, fue víctima de bullying; “Lo normal en las escuelas católicas durante los años cincuenta. Aun, así me dejó un mal sabor de boca y me distanció para siempre de mi religión”.

“No soy un practicante asiduo de mi religión, pero se que en algún lugar muy adentro… sigo formando parte del equipo”

A pesar de esta relación un tanto despreciativa por parte Springsteen, reconoce que en la escuela “aunque parecieras intacto físicamente, el catolicismo se infiltraba en tus huesos” de modo que terminó por filtrar las enseñanzas de la escuela hasta adaptarlas a su propia subjetividad y a una particular manera de entender los principios de la Iglesia católica. El Boss, no sin cierta frivolidad, explica “No soy un practicante asiduo de mi religión, pero se que en algún lugar muy adentro… sigo formando parte del equipo”.

 A lo largo de su vida el artista ha seguido bebiendo de estas ideas cristianas que aprendió en su juventud pero adaptándolas a su propio estilo; “por divertido que pueda parecer, tengo una relación personal con Jesucristo. Sigue siendo uno de mis padres, aunque, como en el caso del mi propio progenitor, ya no crea en su poder divino. Creo profundamente en su amor, su capacidad de salvarnos… pero no en condenarnos… basta ya de eso”. Igual que sucede en su música, Springsteen proclama su determinación por rebelarse y sus ansias por correr y escapar de lo establecido, pero no es capaz nunca de desprenderse de las raíces que forjaron su carácter y que, de un modo u otro, han hecho de él la estrella que ahora es.

Escrito por

Periodista especializado en cultura y crítica literaria. Graduado en Humanidades y Periodismo.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons