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“La vista desde aquí”: Una conversación con Puig y Peyró

La vista desde aquí. Una conversación con Valentí Puig recoge preguntas realizadas por Ignacio Peyró al escritor sobre temas como la actualidad europea, el futuro de Cataluña, el oficio del escritor, el papel de la crítica o la propia literatura.

Vasta, inabarcable y verdadera. Así se muestra la panorámica de cualquier cosa desde el mirador de la profundidad; un lugar antes ensalzado que se ha convertido, hoy día, en apenas una esquina ocultada, un margen inferior de la palabra. Para el hombre de ahora, todo esfuerzo de detenimiento o atención se convierte pronto en ruinas, acostumbrado como ya está al peligroso juego de lo superficial, volátil y reciclable. Sin embargo, pese a su inconsciente tozudez, la vista desde los ojos del asombro siempre será la más sublime, pues no hay nada tan humano como la pregunta y nada tan satisfactorio como el compartirla.

▶️ Lo imprescindible

Devolviendo cuando más lo necesita su hálito al humano y necesario arte de la conversación, Ignacio Peyró y Valentí Puig recorren en La vista desde aquí temas de actualidad y trascendencia en un interesante y recomendable libro que es preciso reposo en estos tiempos de velocidad.

De ambos movimientos nace la conversación, verbo en decadencia que Ignacio Peyró (Madrid, 1980) y Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) cotidianamente habitan y juntos rescatan en La vista desde aquí (Elba, 2017). «Dos ideales, dos principios de fondo, recorren este sincero y sustancioso diálogo: el arte de conversar y la voluntad de conservar, frente a la urgencia de rescatar el primero como aprendizaje recíproco de la humanidad y la segunda como alternativa a la ruptura». Un atisbo de ese fructífero coloquio pudo disfrutarse el pasado 27 de abril, en la librería Neblí (Troa) de la madrileña calle Serrano. Ambos escritores presentaron el volumen junto a la editora de Elba, quien alabó la «rara cualidad» de Puig de ser un librepensador y la seriedad y rigor que son, «frente a la ocurrencia de generaciones precedentes», brújula de intelectuales como Peyró.

La vista desde aquí

IGNACIO PEYRÓ | LA VISTA DESDE AQUÍ. UNA CONVERSACIÓN CON VALENTÍ PUIG | ELBA | 2017 | 213 PP | 21 €

La corrección fue, sin duda, el tono de la tertulia, que amable, distendida y no exenta de algún acento de humor, sobrevoló temas ampliamente expuestos en el libro, como la actualidad europea, el futuro de Cataluña, el oficio del escritor, el papel de la crítica o la propia literatura, quien para Puig es en sí misma «una pregunta sobre la vida, una crítica sobre la vida». La primera parte del acto, centrado en ella, se inició con una contundente afirmación del mallorquín: «El Romanticismo es una de las peores cosas que le ha pasado a la Humanidad». El patetismo en la escritura, la queja. El sentimiento como hermosa aunque frágil espada frente a la adversidad o la circunstancia, el esquivo método de la inspiración frente a la disciplina de los clásicos (ni un día sin una línea). Ni un día, tampoco, sin la maravilla: «Como especie somos muy criticables, pero debemos estar agradecidos a las grandes cosas, y nuevo día es una gran cosa. Llegamos a casa y sin pensarlo damos al interruptor, y eso conlleva siglos de evolución».

El milagro sucede a cada instante de vida y son muy pocas ocasiones en las que nos damos cuenta de ello. El escritor, como sujeto que vive en perpetua contemplación, sabe que a veces, en lo más nimio, puede hallarse escondido un poema. «¿Qué le aporta el diario al escritor?», le preguntó entonces Peyró, requiriendo de micrófono en un espacio que repentinamente se llenó de atentos oídos. «¿Es como un spa donde se reposa, es un lugar donde salen todos los retales perdidos? ¿O la observación diaria contribuye a la creación literaria?». El diario puede ayudar a crear futuros personajes o contextos, en opinión de Puig, del mismo modo que el escritor también se conoce, confiesa y hace a sí mismo a través de sus obras. Lo seguro, en cualquier caso, es que «la palabra es más importante que el estilo, porque puede ser trascendente».

Puig mencionó la frustración que la probable no independencia de Cataluña puede generar a muchas personas que veían en ella un instantáneo paraíso

El estilo es, sin embargo, elemento casi imprescindible tanto en literatura como en periodismo; segundo bloque de la velada que tuvo como protagonistas a la columna y la crítica, géneros que Valentí Puig bien conoce. «Antes, los suplementos se peleaban por los críticos», relató, evocando con el recuerdo tiempos no tan lejanos pero cuán distintos a los actuales. El equilibrismo de la crítica hoy sería tema –como la gran mayoría de los expuestos– que sola se valdría para toda una tarde de interesante charla. «Había competencia, la opinión de un crítico tenía mucha relevancia e influencia». Pero todos nos hemos convertido en críticos de todo y el derecho a opinar se ha mezclado irreversiblemente con la calidad y valor real de la opinión que se expresa.

Con política se abordó el tercer y último tiempo de la presentación, en el que Puig mencionó la frustración que la probable no independencia de Cataluña puede generar a muchas personas que veían en ella un instantáneo paraíso o, por otro lado, la conveniencia, a nivel europeo, de «dejar de hacer fantasmadas. El europeísmo oficialista es negativo». Cuidar las formas, mantener la sensatez, procurar que la hiedra (naturaleza) no consuma y devore la casa (cultura). Y frenar –titánica misión– el progresivo empobrecimiento del lenguaje, que entre otras cosas «deriva en un empobrecimiento de la conversación». Para ello, detener también el esquivo tiempo, mirarnos como sociedad por dentro y pensar hacia dónde realmente estamos yendo. Como un poema de Ernestina de Champourcín, exclama: «¿Y si todos rompiéramos a callar de repente? / ¿Si se hiciera silencio de lo hondo hacia fuera? / ¿Si una pausa total iluminara súbita / los signos verdaderos que el tumulto nos roba?».

La vista desde aquí promete ser alimento necesario para estos tiempos que, sin saberlo, a gritos piden un momento de pausa, sosiego y reflexión.

Ilustración de portada: Andrea Reyes de Prado.
Escrito por

Ilustradora, graduada en Humanidades por la USP CEU y máster en periodismo cultural. Ha trabajado en medios como la revista Leer y Hombre en camino.

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