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“La sociedad del miedo” . Heinz Bude ahonda en los nuevos temores y recelos del siglo XXI

El último ensayo de Heinz Bude, La sociedad del miedo, no pretende ofrecer una tipología del miedo al uso. En este caso, es un tema elegido como pretexto para reunir ideas. Lo que interesa al lector es el punto de vista que asocia el plano psicológico a la situación sociológica en que los sentimientos se transforman en temor.

la sociedad del miedo

La sociedad del miedo | Heinz Bude | 2017 | 167 pp | Herder Editorial | 13,80€ ePub: 8,99€

Para estudiar los rasgos característicos de nuestra sociedad, el sociólogo alemán Heinz Bude, notable investigador de la Universidad de Kassell, ha adoptado una perspectiva ingeniosa. La llama la sociedad del miedo. Por supuesto, el miedo no es algo que distinga nuestra era de las pasadas. En todas las épocas, la gente ha pasado miedo. Como siempre, ha estado presente en la sociedad humana, porque es inherente a la fragilidad de su condición material, a la dependencia social entre unos y otros, y a que nadie es autosuficiente para asegurar su vida; el miedo no es un aspecto que distinga los tiempos actuales de los precedentes.

El autor se propone indagar cómo se produce la sensación de miedo socialmente en nuestros días, en qué nuevas circunstancias la gente siente miedo ahora o lo siente de modo distinto a como antes lo sentía. Cómo se manifiesta el miedo en situaciones que antes no lo causaban, cuáles son las nuevas motivaciones que desestabilizan la confianza, aumentan la incertidumbre personal, el malestar colectivo. Qué nuevas facetas contribuyen a socializar actualmente el miedo, a difundirlo y a expresarlo.

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El objeto de los intensos ensayos que reúne Bude en La sociedad del miedo no es ofrecer una tipología del miedo, una clasificación de sus formas o un estudio psicológico de cómo se origina o cómo se le puede afrontar. Más bien, “el miedo” es un tema elegido como pretexto para reunir los diversos ensayos acogidos en estas páginas. Sus incitaciones son tan diversas, y actualmente tan poderosas, que la referencia al miedo puede servir para mostrar nuevos rasgos que la inseguridad de nuestra época añade a las formas de percibir o sentir antaño el miedo.

La incertidumbre es intemporal, una condición que afecta a casi toda o a toda situación en que se halle una persona. Pero el miedo actual surge de nuevos motivos que alimentan la inseguridad sobre lo que puede o no ocurrir o de la duda sobre el grado de conocimiento de uno mismo y de los demás. En especial, Bude remite el miedo a que la confianza que podemos depositar en la relación con los otros es actualmente menos firme que lo era ayer. Los “otros” puede designar a cualquiera. La promesa de fidelidad entre esposos se quiebra con el divorcio; es inútil que los amantes se comprometan para siempre; la amistad depende del interés; se sospecha de si los compañeros de trabajo ejercen más de competidores que de colaboradores; los políticos apelan a sentimientos más que a razonamientos; se recela de los inmigrantes por si son infiltrados que defiendan una causa terrorista.

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Bude estudia en La sociedad del miedo las relaciones humanas concretas en las que no es posible bloquear estas nuevas formas que intensifican el miedo. En las situaciones existenciales no se puede hallar un suelo firme donde asentar la plena seguridad en el otro o en uno mismo. El divorcio hace efímeras las promesas de fidelidad eterna. En las familiares, el lazo más sólido se centra en la relación paternofilial. Esta relación constituye el vínculo más resistente en tiempos caracterizados por la ligereza, pero también se ve amenazada por múltiples motivos. En las de amistad, las nuevas tecnologías de la red multiplican nuevas formas de relación personal que tanto sirven para el encuentro como para el engaño.

Refiriéndose a los rasgos específicos de nuestra época de comunicación virtual en la red, de obsesión por la estética personal, de preocupación por la ecología medioambiental, Bude describe nuevos motivos de zozobra e inquietud. Hay miedo al cambio técnico, a perder la juventud, a la discriminación, a la exclusión, al fracaso, al advenedizo de una sociedad distinta de la de acogida, a la composición de los alimentos, al equilibrio atmosférico y al cambio climático. Son síntomas peculiares del miedo, aunque el lenguaje para referirse a esas manifestaciones, a veces dudosamente novedosas, es diverso. Lo mismo puede valer para calificarlas la palabra “miedo” que la de “recelo”, “suspicacia”, “desconfianza”, “intranquilidad”, “incertidumbre”, “sospecha”. Sus designaciones son distintas, según sea su causa. Lo mismo puede surgir del complejo de inferioridad que de la pobreza, la riqueza, la amargura por el rumbo de los tiempos, la angustia personal, la incapacidad para adaptarse al cambio tecnológico o a los movimientos migratorios.

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Por eso, es posible que esta referencia al miedo resulte algo confusa o pueda parecer a veces forzada al lector. Así, cuando se refiere a que la dependencia de la tecnología en todo tipo de actividades aumenta la sensación de inquietud o cuando se refiere a que nuevas formas de justificar el poder político producen temor. Nuevas formas que tienden a confundir la información y el discurso con la propaganda y la sofística, como el auge de los populismos, el recurso a la apelación emocional en los debates electorales, la aleatoridedad de la opinión pública, la dificultad de controlar los rumores o de distinguir la verdad, la posverdad y el infundio en las redes sociales. En general, modos de procesar las relaciones de poder o de encauzar la opinión pública que incrementan la desazón colectiva.

Lo que interesa, pues, de este conjunto de ensayos no es tanto que se reúnan bajo el denominador común del “miedo”, que no deja de ser un pretexto para darles unidad, sino la perspectiva adoptada que asocia el plano psicológico a la situación sociológica en que esos sentimientos se expresan y canalizan como miedo o temor.

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Se puede hablar, así, de ciertas modalidades de miedo al futuro. Por ejemplo, de la zozobra que produce no sentirse capacitado para mantener o transmitir a nuestros hijos el mismo estatus social que nos transmitieron nuestros padres. O la inquietud de no estar a la altura de las circunstancias o de las exigencias que nos hacemos a nosotros mismos o a satisfacer las expectativas que hemos suscitado en otros. No son manifestaciones del miedo excepcionales de nuestra época, pero en ella adquieren rasgos muy arraigados y extendidos que Bude describe de forma sugerente y penetrante.

Los ensayos reunidos en La sociedad del miedo libro abordan aspectos peculiares, seguramente distintivos del signo de los tiempos, cuando indagan cómo el miedo se generaliza en la globalización y se transmite penetrando en cada vez más aspectos del presente. Son tiempos en que las interdependencias locales quedan tan subsumidas en la unificación planetaria de los medios de comunicación y de transporte que un mismo temor por el futuro se contagia sin fronteras espaciales ni temporales. ​

Escrito por

Periodista y escritor. Profesor emérito de la USP CEU.

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