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Alejandro Sanz pone en marcha la Alianza Anti-reventa . Una práctica cada vez más extendida

Tras verse afectado por la reventa masiva de entradas para su concierto de Madrid, Alejandro Sanz ha creado una plataforma denominada Alianza Anti-reventa. El cantante la considera una práctica injusta para los espectadores y los artistas.

Esto es lo que se declara en el Real Decreto 2816/1982, de 27 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas.

“Queda terminantemente prohibida la venta y la reventa callejera o ambulante de localidades”

Si buscamos en la Real Academia Española la definición del verbo prohibir, aparece lo siguiente:

“Del lat. prohibēre. Conjug. modelo.

1.     tr. Vedar o impedir el uso o la ejecución de algo.”

Desde pequeños, se nos han prohibido muchas cosas: desde no comer chucherías porque nos saldrían caries, hasta no utilizar el balón en casa para jugar el fútbol. Pero, más que usar la palabra prohibir, nos decían que “no se podía” hacer tal cosa o tal otra. En España está “Prohibido vender alcohol o tabaco a menores de 18 años”; “Prohibido circular a más de 120km/h”; “Prohibido estacionar de lunes a viernes de 08:00 a 14:00”; y, por supuesto, está prohibido revender entradas de fútbol, conciertos y un largo etc. Pero las prohibiciones acaban siendo solo una mera ilusión.

El concepto de “no poder” hacer algo viene casi precedido de “quién” no te deja hacer qué cosa y acompañado de un “ojos que no ven, corazón que no siente”, declarando que “si no se enteran, no pasa nada” y haciendo uso del principio de presunción de inocencia. Si tu profesor no te deja comer en clase, no lo haces, porque sabes que comiendo en clase te aseguras una expulsión y posiblemente un suspenso de la materia; pero, si la ley te prohíbe revender entradas, lo haces igual porque así te ganas un dinerillo extra y más cuando no puedes ir al evento por una causa, que deduzco, es de fuerza mayor.

No tiene nada de malo el ganar dinero, pero sí lo tiene hacerlo a costa del trabajo de otros. Cuando un cantante tiene un concierto, del 100% del precio de la entrada él recibe un porcentaje mucho más bajo, ya que el importe no solo incluye el sueldo de los instrumentistas o del cantante, sino otros muchos factores que van desde los técnicos de iluminación y sonido hasta el encargado de afinación de instrumentos. Si a ese precio que ha de cubrir el pago a todo trabajador, y que suele ser caro, le sumamos el 21% de IVA, encarecemos las entradas y hacemos que sean inaccesibles para una gran parte del público. Y eso se ve reflejado en la asistencia a los conciertos, que en 2015 se vio reducida hasta en un 6,1% con relación al año anterior, según el Anuario SGAE de 2016.

– Pero, ¿quién dice qué está bien o qué está mal? Yo, lo único que hago, es no echar a perder mi dinero.

– Ya, pero, ¿no te das cuenta de que tú, al aumentar el precio de la venta original, te estás llevando un porcentaje que el propio cantante, cuyo trabajo depende de la venta de entradas, no se lleva?

Lo que acabamos de leer no es real, pero estoy segura de que en algún momento ha habido un “pro-reventa” y un “anti-reventa” que hablaron tal y como yo lo relato. Es obvio que nadie que crea que está mal revender entradas lo haría a conciencia, ya que, seas católico o no, si sabes que está mal, no lo haces por el simple hecho de que no te sentirás bien contigo mismo; pero, si no eres consciente de que está mal o lo consideras adecuado, actuarás sin darte cuenta de los daños provocados. Si ya lo decía Dios en la Biblia: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo!” (Isaías 5:20).

No tiene nada de malo el ganar dinero, pero sí lo tiene hacerlo a costa del trabajo de otros. Por esta última razón, Alejandro Sanz, afectado por la reventa masiva de las entradas para su próximo concierto en Madrid, decidió poner en marcha la Alianza Anti-reventa para poner fin a este hecho que se ha convertido en el “pan nuestro de cada día”.

Cuando un cantante tiene un concierto, el precio total de la entrada está tan fraccionado que él recibe un porcentaje menor de la mitad, ya que el precio no solo incluye el sueldo de los instrumentistas o del cantante, sino un largo etcétera, entre los que destaca el 21% de IVA (ya que, aunque el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, ha dicho que se rebajaría el IVA a un 10%, puede que hasta 2018 no se lleva a cabo dicha reducción), que hace inaccesibles las entradas para una gran parte del público, viéndose reflejado en la asistencia a los conciertos que, en 2015, se redujo hasta en un 6,1% con relación al año anterior, según el Anuario SGAE de 2016.

Más que una obediencia a la ley, deberíamos verlo como un uso de la moralidad, entendiendo esta tal y como se define en el Diccionario de la Real Academia Española y, cito textualmente, como una “doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican”.

Podríamos decir que no habría conciertos si el público no fuera a ellos y, de la misma manera, no habría reventa si no hubiera compradores que decidieran pagar más por el trabajo de su cantante favorito y que esos euros de más nunca llegaran a él. Pero, más allá de a dónde va a parar el dinero, tenemos que saber que la buena fe, del latín bona fides, no solo es un principio general del Derecho, sino también una manera de actuar con total honestidad y verdad, haciendo honor al conocido Evangelio según San Mateo (7, 15-20): por nuestros actos seremos conocidos.

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis”. (Mt 7,15-20)

Escrito por

Graduada en Piano. Estudiante de Musicología en la Universidad Complutense de Madrid y Compositora.

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