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“La muerte del comendador”. Murakami y la fantasía onírica de lo cotidiano

La muerte del comendador, la última novela del popular escritor japonés Haruki Murakami, es una obra de fantasía y misterio cocinada a fuego lento. El autor disfruta difuminando los límites de la realidad, mientras que los valores brillan por su ausencia. 

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los escritores más populares del mundo. Cada vez que se acerca la entrega del Premio Nobel de Literatura, su nombre resuena en las quinielas como uno de los favoritos. Sin embargo, año tras año, el galardón acaba en otras manos. Aunque, sinceramente, tampoco es que lo necesite: el volumen mundial de ventas del autor de Tokio Blues (Norwegian Wood), 1Q84 o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo es descomunal, así como el cariño que una gran cantidad de lectores siente por él. Se publica ahora en España el primer tomo de La muerte del comendador, su nueva novela, que Tusquets ha decidido lanzar en dos partes.

LA MUERTE DEL COMENDADOR, 1| HARUKI MURAKAMI | TUSQUETS EDITORES | 2018 | 480 PÁGINAS | 21.90 € | EBOOK: 12,99 €

La muerte del comendador es una novela de fantasía y misterio que se cocina a fuego lento, en la que Murakami nos va mostrando con mucho cuidado sus cartas, atrapando al lector en una corriente arrolladora casi sin darse cuenta. A grandes rasgos, la trama arranca cuando el protagonista, un prestigioso retratista de nombre desconocido, tras una crisis matrimonial muy fuerte, se traslada durante una temporada a vivir en las montañas, en la casa de un pintor padre de un amigo suyo. Una vez se instale en la casa, se desencadenará una serie de acontecimientos que tienen que ver con un misterioso personaje que le encarga un retrato y con el hallazgo de un cuadro llamado La muerte del comendador.

La muerte del comendador mezcla lo real y lo onírico

El misterio en que nos envuelve Murakami no tarda mucho en adquirir dimensiones sobrenaturales, aunque, como siempre en sus novelas, el elemento fantástico se introduce de una forma muy sutil. No es realismo mágico, porque los propios personajes reaccionan con extrañeza y miedo ante lo que se desarrolla ante sus ojos. Más bien, podría decirse que el japonés disfruta difuminando los límites de la realidad. El hilo que separa la fantasía y la realidad es muy fino, y el equilibrio entre las dos dimensiones puede deshacerse prácticamente sin darnos cuenta. Parece que Murakami escribe como sueña, pero con la posibilidad de manejar y dirigir sus sueños. Además, en La muerte del comendador, Murakami entreteje una sutil trama que combina la Viena de los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial, el Japón tradicional, la ópera Don Giovanni de Mozart y mil elementos más, creando una sensación extraña, a medio camino entre lo real y lo onírico.

El mundo y la psicología de los personajes de La muerte del comendador son un reflejo fiel de los tiempos que corren. Hay una sensación terrible de andar desorientado, de aturdimiento ante lo que sucede. Los valores, en este sentido, brillan prácticamente por su ausencia, con una forma de pensar peligrosamente cercana al nihilismo, pero con algún destello esperanzador aún. La escritura de Murakami es poderosamente psicoanalítica, y sus personajes arrastran siempre el peso de su pasado, incapaces de cerrar unas heridas sangrantes que, por mucho que se intenten esconder, siempre acaban saliendo a la luz. Pero, al mismo tiempo, hay una delicadeza sutil, un insinuar antes que mostrar, un intento de conectar con una realidad que va más allá de lo material que da a todos sus libros un toque poético más allá de la prosa fácil, directa y sencilla. Sin embargo, esta sutileza de la insinuación acaba bruscamente en las escenas eróticas de La muerte del comendador, demasiado abundantes y explícitas, que, además de no aportar nada a la trama, enturbian en gran medida la belleza de las imágenes que nos ofrece el japonés.

La criticada occidentalización de Murakami

Se aprecia también en esta novela que Murakami intenta responder a una de las críticas más comunes que recibe por parte de sus compatriotas, que, en su opinión, es su excesivo acercamiento a la sociedad y cultura occidental. Murakami ha sido criticado, tanto por los japoneses como por parte de la crítica occidental, por su proximidad a la cultura pop y porque sus novelas, aunque ambientadas en Japón, se despegan absolutamente de la tradición de su país de origen y podrían estar ambientadas en cualquier país europeo. En La muerte del comendador, sin abandonar sus referencias cinematográficas y musicales occidentales, Murakami vuelve, en cierto sentido, a casa, y en la trama introduce no sólo el arte japonés, sino también elementos sobrenaturales propios de la mitología de su país.

Kazuo Ishiguro . El psicólogo de sus personajes es el nuevo premio nobel de Literatura

En resumen, La muerte del comendador es una buena novela, a pesar de sus excesos, que nos introduce en un misterio del que aún no es posible prever su solución. Al final de este libro, Murakami nos ha ofrecido ya todos los ingredientes a partir de los que, en la segunda parte, desarrollará el final de la historia. Por desgracia, una visión completa de La muerte del comendador no será posible hasta enero de 2019, cuando se publique la segunda parte. Habrá que esperar.

Imagen de portada: Detalle de la edición de La muerte del comendador | Tusquets Editores, S.A.
Escrito por

Graduado en Humanidades por la Universidad Carlos III. Crítico de Arte.

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