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Murakami busca respuestas en la segunda parte de “La muerte del comendador”

Se publica la segunda parte de La muerte del comendador. Haruki Murakami cierra una novela en la que reflexiona sobre cuestiones existenciales y la necesidad de creer en algo.

Hace poco más de cuatro meses, se publicó en España la primera parte de La muerte del comendador, la última novela de Haruki Murakami, el libro más largo jamás escrito por el japonés. Tan largo, de hecho, que Tusquets decidió publicarlo en dos partes. La primera, con sus 480 páginas, se limitaba a poner, muy poco a poco, las cartas sobre la mesa.

portada la muerte del comendador segunda

LA MUERTE DEL COMENDADOR 2 | HARUKI MURAKAMI | TUSQUETS EDITORES | 2019 | 496 PÁGS. | 21.90 € | EBOOK: 12,99 €

Murakami iba dejando que la historia fuera cociéndose a fuego lento, plantando las raíces de un misterio que pronto adquiría tintes sobrenaturales. Llega ahora a nuestras librerías la segunda parte, de alrededor de 500 páginas, que pone fin a la historia y resuelve todos los interrogantes que el primer volumen dejó abiertos.

Recordemos la trama a grandes rasgos. El protagonista es un pintor cuyo nombre desconocemos que, a sus más de treinta años, se encuentra estancado en su carrera y se dedica a realizar retratos por encargo, un trabajo que le otorga prestigio pero no satisfacción personal. De repente, un día su mujer le anuncia que le es infiel y que lo abandona. Por eso, decide coger unas pocas cosas y dejar su hogar, instalándose en casa de Tomohiko Amada, un pintor padre de un amigo suyo que, por su edad y su estado mental, no puede seguir viviendo allí.

Una vez instalado, se desencadenan una serie de misterios relacionados con un cuadro titulado La muerte del comendador, la ópera Don Giovanni de Mozart, un misterioso episodio sucedido durante la juventud de Tomohiko Amada en la Viena posterior al Anschluss, misteriosos personajes extraídos de la tradición japonesa, un peculiar vecino y una niña rebelde y descarada de trece años.

“La muerte del comendador”. Murakami y la fantasía onírica de lo cotidiano

En la primera parte de La muerte del comendador, Murakami, como ya hemos dicho, se había limitado a situar las piezas de un complejísimo puzle sobre la mesa, sin ningún tipo de orden. La prosa del japonés, más desnuda y simple que nunca, contenía, no obstante, un enorme poder evocador, y dejaba al lector absolutamente perdido en medio de la trama, sin saber qué estaba pasando ni cómo podría terminar aquello.

Y en esta segunda parte el escritor consigue hacer que todo encaje, dando sentido a todo el enmarañado contenido de la novela. Y, al mismo tiempo, consigue encontrar una respuesta que puede solucionar el problema fundamental del protagonista, un nihilismo vital que causa que nada le importe realmente, que no encuentre su verdadero lugar y que no consiga cerrar la profunda herida que le causó la muerte de su hermana pequeña durante su infancia.

Cuestiones existenciales

Haruki Murakami aborda con valentía en La muerte del comendador las grandes cuestiones de la existencia. En ningún momento le tiembla el pulso en esta búsqueda personal de significado, y se enfrenta a estos temas tan profundos con una sencillez que no renuncia al lirismo. Y, prácticamente al final, enuncia con firmeza la respuesta a ese vacío existencial: “Es posible que no haya nada absolutamente cierto en este mundo, pero debemos creer en algo”.

El protagonista, después de la tormenta emocional desencadenada por la demoledora revelación de su esposa, se sumerge en un estado de aturdimiento total, una desorientación moral y sentimental que intenta acallar a través del sexo (es curioso que, como ya sucedía en la primera parte, el lirismo sutil y sugerente del que hablábamos desaparezca en las escenas eróticas, en las que parece dominar una brutalidad casi animal) y la soledad.

Pero el viaje interior (y exterior, pero no desvelemos demasiados detalles del argumento) que lleva a cabo en las casi mil páginas de La muerte del comendador lo lleva a descubrir la importancia de la amistad y el calor humano. Nadie puede superar el dolor en aislamiento. La soledad es buena, pero hasta cierto punto. Sin compañeros, este camino se hace muy largo, y a veces imposible.

Encuentro entre la cultura popular y la nipona

Es importante destacar que, en La muerte del comendador, Murakami responde a los críticos que han pretendido desprestigiarlo por su supuesta “desorientalización”, su desprecio de los valores tradicionales de su cultura. En esta novela, el autor de 1Q84 o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo consigue mezclar sus habituales referencias a la cultura popular (con la omnipresencia de la música, destacando la importancia en la novela de The River, la obra maestra de Bruce Springsteen) con elementos característicos de la mitología y la cultura niponas. Porque ahí se encuentra también una de las claves del descubrimiento de Murakami: la tradición es importante para que todo tenga sentido, pero si se queda estancada y no acepta las novedades, queda en nada.

En definitiva, si leyeron el primer libro de La muerte del comendador, no se pierdan el final de esta magnética y sorprendente historia. Las preguntas que les surgieron durante su lectura encontrarán aquí respuesta. Y si no lo leyeron, háganlo ahora. La muerte del comendador es una novela que gustará tanto a los fanáticos de Murakami, porque contiene todo lo que les gustó de él, como a los que no lo conocen. Déjense llevar por el eterno candidato al Nobel en un camino que no olvidarán.

Imagen de portada: Detalle de la cubierta de la segunda parte de La muerte del comendador | Tusquets Editores
Escrito por

Graduado en Humanidades por la Universidad Carlos III. Crítico de Arte.

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