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La luz entre los océanos, exitosa primera novela de la australiana M. L. Stedman, aborda el tormento de vivir con remordimientos y las consecuencias que tienen nuestros actos, incluidos aquellos que hacemos por amor.

FICHA TÉCNICA

La luz entre los océanos (****)

The light between oceans

(Estados Unidos, 2016)

Dirección: Derek Cianfrance

Guion: Derek Cianfrance (basado en la novela homónima de M. L. Stedman)

Reparto: Michael Fassbender, Alicia Vikander, Rachel Weisz, Anthony Hayes, Jack Thompson

Fotografía: Adam Arkapaw

Música: Alexandre Desplat

Duración: 133 min

Género: Drama

Nada puede contra una conciencia que se sabe culpable. Ninguna fuerza, ninguna luz, hace frente a esas tinieblas. Ningún remedio para esa infección. Nada, salvo la verdad. La luz entre los océanos (Salamandra, 2013), exitosa primera novela de la australiana M. L. Stedman, aborda el tormento de vivir con remordimientos y las consecuencias que tienen nuestros actos, incluidos –o puede que sobre todo– aquellos que hacemos por amor.

La mera posibilidad de imaginar cualquier atisbo de felicidad y descanso parecía para Tom Sherbourne, a su regreso de la guerra, una quimera. Lo único que deseaba era alejarse de aquel ensordecedor ruido cuyo eco, aun a miles de kilómetros del frente, todavía le perseguía. Por ello solicitó Janus como destino: una remota isla australiana cuyo único habitante era el faro que él debía custodiar. Imprevisible, el amor supo llegar hasta allí, hasta la soledad de la isla y de sí mismo, con la joven Isabel Graysmark. La felicidad, tranquila e idílica, se hizo entonces real para Tom, tan sólo empañada por la imposibilidad de tener descendencia, algo duro de asumir que hiere especialmente a Isabel.

Un día el mar trae a su orilla una barca con un hombre muerto y un bebé, cuyo llanto ella recibe como una llamada, una señal, un milagro

Un día el mar trae a su orilla una barca con un hombre muerto y un bebé, cuyo llanto ella recibe como una llamada, una señal, un milagro. La inmediata reacción de ambos es socorrerlo. La segunda reacción de Tom, su deber: avisar del suceso. La segunda reacción de Isabel, su corazón: ocultarlo y cuidar a la niña como suya. Por amor a ella, a sabiendas de que no era lo correcto y de las repercusiones que podría tener, Tom accede finalmente a convertir aquella niña perdida en su ansiada hija; Lucy Sherbourne. Cuando, dos años después, el farero conoce el trágico pasado de Hannah Roennfeldt, una mujer que perdió a su marido y a su hija en el mar, su conciencia despierta del letargo y se rebela contra él, abriéndole la herida, envenenándole. Haciéndole ver lo irremediable, puede que ya tarde, de tomar una decisión.

La luz entre los oceanosDerek Cianfrance, director estadounidense famoso por Blue Valentine (2010), ha llevado al cine la historia del matrimonio Sherbourne en una adaptación fiel cuyo punto fuerte es la acertada elección de sus actores protagonistas: Michael Fassbender (Assassin’s Creed, Macbeth, Steve Jobs, 12 años de esclavitud) como Tom, un hombre serio y bondadoso que se enfrenta a su batalla más difícil y que constituye el personaje central y más interesante; Alicia Vikander (La chica danesa, Ex Machina, Un asunto real), que regresa al drama romántico con la emocional Isabel, y Rachel Weisz (La juventud, Langosta, Ágora, El jardinero fiel) dando vida al atormentado personaje de Hannah.

Tres buenos actores (ellas ganadoras de un Oscar) que encarnan tres desoladores dramas: el de un hombre que por primera vez rehúye de la moral, el de una mujer que decide mentir para salvar a una niña y formar la familia que tanto anhelaba y el de la madre biológica, que descubre que su hija, muy cerca de ella, sigue viva. Una hija que tiene dos madres, dos nombres, dos futuros. Lucy Sherbourne, Grace Roennfeldt. El desenlace, cuyo camino está lleno de giros y sorpresas, y la empatía que surge hacia los personajes son dos cuidados elementos de la adaptación, en este caso de mayor calidad que su formato original, el libro, de posible interés por los temas que trata pero de tibia calidad literaria.

El desenlace, cuyo camino está lleno de giros y sorpresas, y la empatía que surge hacia los personajes son dos cuidados elementos de la adaptación de un libro de tibia calidad literaria

Mar abierto, luces tan distintas a lo largo de los días, los paisajes. La luz entre los océanos impera sobre bellos escenarios que son el espacio de las hermosas y difíciles situaciones que Tom e Isabel viven entre Point Partageuse y la isla de Janus. Adam Arkapaw, conocido por su trabajo en las series Top of the Lake y True Detective, coincide de nuevo como director de fotografía en una película protagonizada por Michael Fassbender, después de la intensa y sobrecogedora versión de Macbeth (2015) y la reciente Assassin’s Creed (2016). La música; tímida, melancólica y delicada, fundamental para intensificar con su discreción las emociones de la historia, ha sido compuesta por el repetidamente nominado y también oscarizado Alexandre Desplat, que ha triunfado con las bandas sonoras de películas como La chica danesa (2015), The Imitation Game (2014), El discurso del rey (2010), El curioso caso de Benjamin Button (2008) o El velo pintado (2006).

Amar y amar sin medida, darlo todo, también por perdido cuando la verdad llama y encoge. La eterna y tan humana lucha entre deseo y deber, esa frágil frontera de la que a veces pendemos y bajo la cual puede hallarse un abismo insondable e irreversible. La luz entre los océanos no resulta una película imprescindible –estando, además, eclipsada por otros estrenos como la aclamada La La Land (Damien Chazelle), Silencio (Martin Scorsese) o Lion (Garth Davis)–, pero sí merece la pena por disfrutar de las impecables actuaciones de su tríada de estrellas. Y recordar que, tal vez, toda luz que llega a nuestras vidas puede poseer su lado de oscuridad.

Escrito por

Ilustradora, graduada en Humanidades por la USP CEU y máster en periodismo cultural. Ha trabajado en medios como la revista Leer y Hombre en camino.

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