Diario de análisis, reflexión y valores    

 

“Harmony of Difference” . Un proyecto musical innovador, pero carente de profundidad formal

Dos años después de su arrollador debut con el triple LP The Epic, Kamasi Washington regresa con Harmony of Difference, un proyecto musical de tendencia innovadora y buenas intenciones temáticas, pero carente de profundidad formal.

Se cumplen dos años desde que los dominios del jazz fueran sacudidos por un terremoto de proporciones inauditas para el género. Un seísmo musical en forma de álbum conocido con el legendario nombre de The Epic. Procedente de Los Ángeles, con diecisiete pistas y más de cuatro horas de duración e interpretado por más de una treintena de músicos, entre solistas, sección de cuerda y voces hizo temblar los estratos armónicos del jazz.

El cataclismo fue provocado por los excesos del saxo tenor Kamasi Washington y su grupo de colaboradores procedentes del West Coast Get Down, colectivo de jazzmen con una visión compartida clara y directa: atraer a públicos más jóvenes y reconquistar la cultura de masas para el género. La exuberancia formal del álbum, unida a la carismática imagen de Washington y la presentación vintage en blanco y negro del triple LP, recordando los mejores años pretéritos del jazz, dieron su fruto y causaron auténticas avalanchas de público durante su presentación en directo en el Regent Theater: el éxito fue inmediato, arrollador y, lo más importante, merecidísimo. El lanzamiento discográfico situó la ciudad de Los Ángeles en el mapa de la actualidad musical y a Kamasi Washington en el escenario de las jóvenes promesas del jazz.

Dos años después, el saxofonista vuelve con tres horas menos de grabación y una treinta menos de músicos a su alrededor para presentar Harmony of Difference. Formado por una miríada de ritmos y melodías de sabor multicultural, el álbum posee un cometido claro y loable: alabar las actitudes que permiten celebrar las diferencias en un mundo marcado por los enfrentamientos identitarios; así lo dejan entrever tanto el título del compacto como el de su media docena de pistas, todas composiciones originales del saxofonista: Desire (“entusiasmo”), Humility (“humildad”), Knowledge (“comprensión”), Perspective (“perspectiva”), Integrity (“honestidad”) y Truth (“verdad”).

El trabajo forma parte de un proyecto a mayor escala que fue presentado con antelación a su lanzamiento discográfico, entre marzo y junio de 2017, durante la Bienal Whitney 2017 de Nueva York, bastión del arte contemporáneo para artistas jóvenes norteamericanos. Durante la muestra, cada una de las cinco primeras composiciones fue acompañada de imágenes inspiradas en la historia del jazz; imagen y música terminan fusionándose en el último movimiento de esta suite (Truth), formando un caleidoscopio audiovisual cargado de misticismo y cierto aire cósmico, una mezcla metáfora de la reunión y convivencia de culturas. El resultado puede visualizarse desde Youtube en este videoclip cercano al cuarto de hora de duración:

Considerada en conjunto, no se puede negar la originalidad de una idea ensalzada por su encomiable sentido humanitario y el componente innovador introducido por Washington, con la intención de abrir nuevos espacios de difusión para el jazz. Quizás por este mismo motivo, que imagen y sonido fueran pensados para funcionar como un todo, el lanzamiento del álbum al margen del añadido visual desluce el resultado final. Lo cual no deja de tener su aliciente, puesto que al fin disponemos de la ocasión de evaluar la música de Washington tal cual es, sin tracas ni fuegos artificiales.

Sin llegar a afirmar que antes hubiera mucho ruido y ahora pocas nueces, lo cierto es que, sin el respaldo sonoro de su “orquesta”, la espectacularidad preparada de los escenarios y las carátulas en blanco y negro de The Epic, recordando los mejores tiempos del hardbop, el Kamashi Washington que escuchamos ahora, sin conservantes ni colorantes, parece mucho menos especial.

No es problema de la ejecución, que es brillante en todos los sentidos, y de ello dan buena cuenta no solo las intervenciones del saxofonista sino las de todo el plantel de músicos que lo acompañan. Es más bien un problema de profundidad, de la cual Harmony of Difference carece, sumando una serie de “demasiados” excesiva: melodías demasiado pueriles, acompañamientos demasiado elementales, desarrollos demasiado exiguos, carácter demasiado plano.

Los ocasionales destellos de Humility o el impresionante inicio de Perspective son, por desgracia, promesas incumplidas, debido a la excesiva simplicidad del conjunto y ni siquiera el contrapunto desplegado en Truth (partes vocales postizas aparte) alcanza un desarrollo lo suficientemente maduro como para salvar el conjunto.

En suma, tras dos años de grandes expectativas, los mejores deseos de éxito para uno de los grandes fenómenos musicales del momento, y aun cuando no se pueda rebatir el valor de un álbum con vocación innovadora y repleto de buenas intenciones temáticas, Harmony of Difference no consigue hacer los méritos suficientes para consagrar a Kamasi Washington y elevarlo a los altares del jazz.

Escrito por

Graduado en Periodismo y Humanidades. Experto Universitario en Gestión y Programación Web. Profesor de Comunicación Digital en la USP CEU. Profesor asociado del CEU Institute for Leadership, Ethics and Advanced Development. @ferbovi

...

Deja tu comentario