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Britten vuelve a triunfar en el Teatro Real con “Gloriana” . El amor superado por la ambición

El Teatro Real recupera Gloriana, una de las óperas menos representadas de Benjamin Britten. La historia del amor entre Isabel I y Robert Devereux, truncada por las intrigas de palacio, la ambición y el peso de la corona. 

FICHA TÉCNICA

Gloriana

Música de Benjamin Britten

Reparto: Anna Caterina Antonacci, Leonardo Capalbo, Duncan Rock, Leigh Melrose y Sophie Bevan, entre otros.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.

Dirección musical: Ivor Bolton.

Dirección de escena: David McVicar.

Teatro Real, hasta el 25 de abril.

Precio: De 36€ a 219 €

Sitio web

La temporada pasada, el Real sorprendió al público con la magnífica producción de la ópera Billy Budd, de Benjamin Britten. Este mes de abril, esta extraordinaria labor le ha hecho merecedor del International Opera Award 2018 a la mejor nueva representación. La coincidencia está en que, tan solo unas semanas después de la concesión de este premio, el Teatro Real estrenó Gloriana, una ópera del mismo compositor, pero mucho menos representada. Se trata esta última de una obra que ha quedado eclipsada ante el éxito de otras de Britten, pero que cuenta como ninguna otra de un valor histórico inigualable. Fue compuesta con motivo de la coronación de la actual Reina de Inglaterra, Isabel II, y que, según dicen las malas y algo desinformadas lenguas, la recién proclamada monarca no quedó muy agradada con el resultado.

El tema de la obra es la relación amorosa entre Isabel I y Robert Devereux, el conde de Essex. A pesar del amor entre ambos, la ambición y la intriga del conde para destronar a su amada tensa la relación hasta el punto de que la Reina condena a muerte al que fuera su enamorado. El desarrollo de la obra sigue el hilo del libro Isabel y Essex. Una historia trágica de Lytton Strachey, pero el compositor y el libretista William Plomer aprovechan para introducir escenas costumbristas que contribuyen a darnos una imagen de la vida cortesana en la Inglaterra del siglo XVI. El espectador casi podría decir en ciertos momentos que está asistiendo a un catálogo de bailes de la época, como gallardas y voltas.

Lo más interesante de Gloriana es, sin duda, el humanísimo retrato que se hace de la Reina Virgen. Isabel aparece representada como una mujer llena de contradicciones, con debilidades, envidias e inseguridades, todas ellas enmascaradas por la pompa y el artificioso ornato que la acompañan. Una mujer que debe debatirse entre el amor que siente hacia el conde y su responsabilidad de guardar a su pueblo, que le viene impuesta por la divinidad. “Amo y sin embrago debo fingir que odio”, se lamenta Isabel antes de firmar la sentencia de muerte que le arrebatará para siempre al conde. Esta contradicción, esta lucha interna, contribuyen a dar forma a un personaje fascinante, con una voz compuesta por Britten que está a la altura de las circunstancias. También está a la altura del personaje la soprano Anna Caterina Antonacci, que demuestra su talento logrando extraer todos los matices del carácter de Isabel con su genial interpretación.

Devereux como personaje queda en segundo plano, eclipsado por el carácter de Gloriana. En el primer reparto es interpretado por Leonardo Capalbo, que ya actuó en el Real en 2013 con la ópera Il Postino. Aunque cumple con corrección con las exigencias vocales del papel, su voz no es especialmente bella, pero al igual que su compañera es capaz de suplir sus carencias con su talento como actor. Se impone mencionar a Ivor Bolton, el director musical que ya trabajó en Billy Budd la pasada temporada y en Lucio Silla a principios de la que está teniendo lugar. Una vez más, deja el listón bien alto y haciendo patente su capacidad para interpretar a Britten con absoluta maestría.

Esta coproducción del Teatro Real, junto a la English National Opera y la Vlaamse Opera, se desarrolla toda en una recreación abstracta de la corte isabelina. Todas las escenas se desarrollan como en el interior de un orbe, que es el centro de Inglaterra, del mundo y del universo entero. Un orbe que cambia de posición pero que conserva su centro en esa corona que tanto le pesa a Isabel I.

Imagen de portada: Un momento de la representación de Gloriana, con la Reina Elisabeth (Ana Caterina Antonacci) y Robert Devereux, conde de Essex (Leonardo Capalbo) | Javier del Real-Teatro Real
Escrito por

Periodista especializado en cultura y crítica literaria. Graduado en Humanidades y Periodismo.

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