Diario de análisis, reflexión y valores    

 

Gabriele Basilico. Ciudad interrumpida

Dentro de la vigésima edición del festival PHotoESPAÑA, el museo ICO de Madrid acoge la exposición Gabriele Basilico. Entropía y espacio urbano, dedicada a “uno de los nombres de referencia en la renovación de la fotografía de paisaje en Europa”, como define su comisario, Ramón Esparza.

FICHA TÉCNICA

Gabriele Basilico. Entropía y espacio urbano

Museo ICO

C/ Zorrilla 3, Madrid

Hasta el 10 de septiembre de 2017

De martes a sábado, de 11:00 a 20:00 horas. Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas

Entrada gratuita

Sitio web

La ciudad de Gabriele Basilico “es una ciudad interrumpida, que crece y se encoge simultáneamente en un proceso de renovación continua”. Desprendida e íntima, abierta y misteriosa. Susceptible de haber sido descrita por Italo Calvino bajo uno de sus nombres de mujer que, como exóticas figuras literarias, dan cíclica entrada a un lugar imposible y hermoso. La ciudad de Gabriele Basilico posee su misma magia recóndita, pero es a menudo mucho menos atractiva y mucho más sucia: pues existe, es real y, tras haber sido corrompida por la mano del hombre, en ella nada poético queda.

Salvo que la mirada de un artista extraiga su último vértice de antigua o posible belleza. Dentro de la vigésima edición del festival PHotoESPAÑA, el museo ICO de Madrid acoge la exposición Gabriele Basilico. Entropía y espacio urbano, dedicada a “uno de los nombres de referencia en la renovación de la fotografía de paisaje en Europa”, como define su comisario, Ramón Esparza. El trabajo de Basilico (Milán, 1944–2013), en su gran mayoría en blanco y negro, experimentó un lento y destinado cambio que es protagonista en este recorrido: una evolución desde el eco romántico hacia una voz más plana y conceptual de la realidad. La relación entre el ser humano y el paisaje desde la idea de Naturaleza virgen hasta los segmentos rotos de tierra que el ser humano abandona.

Como hilo conductor, la entropía: “medida termodinámica que permite evaluar la degradación de la energía de un sistema”. El cambio del paisaje, de nosotros en él y sobre él. Cambio físico y emocional en un viaje que Basilico realiza “desde las áreas periurbanas al espacio abierto y, de nuevo, a la ciudad”. La exposición, sencilla e interesante por sintetizar el trabajo del fotógrafo, le sigue de cerca a través de seis secciones que se inician con Milán, retratos de fábricas. En sus breves rostros de industria, que evocan otras cámaras como la de Lewis Baltz, ya late algo que se irá constatando a lo largo de las silenciosas salas: la cara que el italiano muestra de lugares como Milán, Beirut, Venecia, Estambul o Berlín no es una cara reconocible, característica. Ningún enclave turístico o histórico. No hay duomos, canales, museos o monumentos. Solo la intrahistoria de cemento y piedra tosca de la evolución.

“El viento devolvía plasticidad a los edificios hacía más profundas las perspectivas de las calles con una especie de maquillaje que permitía a la luz proyectar las formas de los edificios con vigor y claridad. Por primera vez vi las calles”, describió el propio Basilico. Intrahistoria de cemento y piedra. Y, sin embargo, belleza. Extraña y sola, casi secreta, como la de Puertos marítimos, siguiente parada. Pues sus imágenes de costa no las constituyen casas y calles solitarias sino más bien solas. Recodos de curva y cuesta que recuerdan a Los pájaros de Hitchcock, con el importante matiz de que en las instantáneas de Gabriele Basilico no hay humano o ave que cruce el objetivo. No hay latido vivo, solo inerte o dormido. O asesinado: en 1991, el fotógrafo fue invitado por la escritora libanesa Dominique Eddé a formar parte de un proyecto artístico que quería documentar la zona central de Beirut. En blanco y negro y a color recogió edificios en quiebra, agotados y arañados, como si una enfermedad de la piel los hubiese herido y contaminado. Aquello cambió a Basilico.

Secciones del paisaje italiano es el inicio de una nueva etapa, “como si las ruinas de Beirut fueran la confirmación de la propia ruina del sentimiento romántico”. Y si entropía es el hálito de la exposición, la expresión –también científica– punto de catástrofe lo es de esta sección: un punto que rompe con la evolución fluida y marca una ruptura en la transformación de algo. De Milán a Como, de Rimini-Riccione a Montefeltro, de Nápoles a Caserta. Parpadeos de ciudad oculta y esquiva, al igual que lo son Madrid, Valencia, Shangai o Moscú, vistos desde su gesto más industrial. En Otras ciudades se contempla y asienta, así, el replanteamiento de Basilico: “Ya no se trata de la añoranza del ‘hasta aquí hemos llegado’, sino a la aceptación de la realidad material y social del paisaje contemporáneo”. Paisaje que no posee hojas, verdes, aire; sino  asfalto y cristal.

Y, como punto final de un movimiento cíclico, la Labor editorial de un fotógrafo que escogió observar y documentar una ciudad diferente, gris, en constante cambio paciente. Una selección de sus numerosas publicaciones e, inesperada y agradecida, alguna fotografía de él mismo concluyen esta ágil visión de su trayectoria y su movimiento más importante: el abandono del misterio lírico por el misterio del puro objeto, desnudo, consumado, frente a sí.

Escrito por

Ilustradora, graduada en Humanidades por la USP CEU y máster en periodismo cultural. Ha trabajado en medios como la revista Leer y Hombre en camino.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons