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“Esclavos del tiempo” . ¿Es cierto que la vida va más deprisa que antes?

Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital, último libro en clave de ensayo de la socióloga Judy Wajcman, somete a análisis la manera en que pensamos y vivimos el tiempo en la actualidad para ofrecernos una perspectiva alternativa acerca de las formas cotidianas de entenderlo y utilizarlo: ¿es cierto que la vida va más deprisa que antes?

esclavos del tiempo

Esclavos del tiempo | Judy Wajcman | Paidós | 2017 | 24€ | epub: 13,99€

Sobre el tiempo se ha dicho y se dice que es relativo. Hoy se acude a la teoría de la relatividad de Albert Einstein para buscar las razones de esta aseveración casi popular, aportando anécdotas acerca de quién o qué envejece más rápido según la velocidad relativa con respecto a la velocidad de la luz; la altitud o distancia con respecto al centro de gravedad; o el tiempo de rotación y traslación del planeta en cuestión. Se ha llegado a demostrar (Journal of Experimental Psychology) que el tiempo transcurre de manera diferente según el idioma en el que se piense, puesto que la interpretación que hacemos del mismo varía: por ejemplo, para un sueco, el tiempo es longitud (largo o corto), mientras que para un hispanohablante es cantidad y volumen (mucho, poco, lleno, vacío, “hasta arriba”).

George Orwell fue amigo mío

En paralelo a los paradigmas actuales de la ciencia experimental, San Agustín dejó establecidas las bases fundamentales de la cuestión siglos antes en un famoso requiebro lógico de sus Confesiones (XI, 14): Quid est ergo tempus? Si nemo ex me quaerat, scio; si quaerenti explicare velim, nescio (“¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me piden que lo explique, dejo de saberlo”). El tiempo, que es la totalidad de una sucesión de acontecimientos, existe tan solo en nuestro entendimiento, puesto que nuestra mente es capaz de pensar e interpretar como un todo momentos finitos, instantes que ya alcanzaron su fin y que, como tal, en realidad se hallan realizados y no en sucesión. De igual forma, es imposible o irreal el denominado “tiempo infinito”, puesto que una sucesión infinita nunca acaba y no puede ser, en rigor, pensada en su totalidad.

Y luego están, al margen de su relatividad, las altas cotas de celebridad adquiridas por el tiempo en la actualidad, con frecuentes debates acerca de la aceleración de nuestras vidas y la falta de tiempo derivadas de la acumulación de tareas, condenas a la procrastinación provocada por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y la proliferación de seminarios y cursos destinados a evitar las distracciones y entrenar la atención o mente plena (mindfulness).

Capitalismo digital

El principal interés de Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital, último libro en clave de ensayo de la socióloga Judy Wajcman, reside precisamente en poner en duda todo aquello que la intuición popular ha dado por seguro sobre estas últimas cuestiones, en torno a la manera en que pensamos y vivimos el tiempo, para ofrecernos conclusiones basadas en estudios de referencia que demuestran una perspectiva diferente acerca de las formas cotidianas de entenderlo y utilizarlo.

La tónica general de la obra, publicada por Paidós, por cierto que en una cuidadísima edición en la colección ‘Estado y sociedad’, se articula en torno a uno de los interrogantes centrales del debate actual: ¿es cierto que la vida va más deprisa que antes? Cuestión de fondo alrededor de la cual pivotan las TIC en sus diferentes momentos de aparición a lo largo de nuestro día a día: el hogar, el trabajo, la familia, las amistades… La sensación es que sí, la vida transcurre hoy a un ritmo trepidante y la tecnología se asocia a esta vorágine de cambios cuya sucesión es cada día más frecuente y veloz. Sin embargo, los mecanismos que provocan este fenómeno son mucho más complejos y diversos y están lejos de reducirse a lo que comúnmente pensamos.

Trenes rigurosamente vigilados

Nos sorprenderá descubrir y comprobar a través de este estudio las contradicciones a las que se ha sometido la mentalidad colectiva en el juicio apresurado e inexacto a la tecnología. Wajcman acaba con la demonización y los chivos expiatorios, rompiendo mitos tales como que la cantidad de horas dedicadas al trabajo sea hoy mayor que en pasado, que los avances del transporte y el aumento de la velocidad en los desplazamientos permitan adquirir más horas de ocio y descanso, que los aparatos eléctricos del hogar nos ahorren tiempo en la realización de las tareas domésticas o que los dispositivos portátiles como el smartphone y sus aplicaciones obstaculicen nuestro trabajo y nos resten “tiempo de calidad” con las personas que queremos. Existe otra manera de creer en ello: ¿no es precisamente la tecnología móvil un método de acceso rápido a las personas que nos facilita salvar distancias físicas y temporales y crear nuevas relaciones de intimidad mediada?

En definitiva, Esclavos del tiempo nos presenta un interesante y acertado análisis de las distorsiones en la relación entre el tiempo, la tecnología y la dimensión social: nos pone al día presentando los principales modelos y teorías imperantes en esta área de estudio, nos enriquece con sus propias reflexiones y conclusiones y, lo más importante, rompe con los convencionalismos.

Escrito por

Director de eldebatedehoy.es, doctor en Comunicación Social y profesor de la CEU USP

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