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Elon Musk, el empresario que sueña con llevar al hombre a Marte y con transformar la Tierra

Editorial Península reedita la biografía inconclusa de Elon Musk, el empresario fundador de Tesla, SolarCity y SpaceX que está revolucionando la industria automovilística, energética y aeroespacial. Su gran objetivo: llegar a Marte. 

No todas las tecnologías fueron creadas iguales. Tener la opción de ver una película en el avión, que el coche sea capaz de aparcar solo y que podamos hacer la compra semanal desde internet es entretenido, cómodo y útil. Pero que un avión sea más rápido que el Concorde y disminuya el tiempo que tardamos en cruzar el charco, que un coche completamente autónomo nos recoja y haga el recorrido completo con solo nombrar el destino, o que una casa inteligente haga la compra por nosotros, representa mucho más: una revolución.

Elon Musk

ASHLEE VANCE | ELON MUSK. EL EMPRESARIO QUE ANTICIPA EL FUTURO | EDICIONES PENÍNSULA | 2018 | 464 PÁGS. | 17,90 € | EBOOK: 12,99 €

Las tecnologías pequeñas se conforman con reciclar procesos ya existentes; las grandes inventan alternativas a esos procesos y, en caso de que ya existan, inventan una alternativa a las alternativas. Se atreven a proyectar futuros de ficción, sugerir locuras imposibles y hacer realidad productos que solo existen en la imaginación. Una mirada más allá del horizonte con un único objetivo: cambiar la manera en que entendemos el mundo.

Entre estos avances tecnológicos de primer orden y sus pioneros, figura ya el nombre de Elon Musk, el hombre del momento; para muchos, el “Steve Jobs del siglo XXI”, el verdadero heredero del espíritu de Silicon Valley. Tesla, SolarCity y SpaceX, empresas por las que es conocido hoy, son tan solo medios para un fin mayor: la revolución de la industria automovilística, energética y aeroespacial; a su vez, medios para su finalidad última y causa primera: llevar al hombre a Marte, hacer de la humanidad una especie interplanetaria, idea al estilo (algo inquietante en el parecido de su concepción) de Cixin Liu y su superventas de ciencia ficción, El problema de los tres cuerpos.

Editorial Península ha aprovechado el tirón de la última proeza “muskiana” en vías de cumplir con su misión marciana: poner en el espacio el cohete más potente del mundo, el Falcon Heavy, el pasado 6 de febrero de 2018, para reeditar una nueva versión de su biografía inconclusa, Elon Musk. El empresario que anticipa el futuro, del periodista norteamericano Ashlee Vance. La pregunta de rigor frente a esa obra es: ¿merece la pena leer una biografía que no es, desde luego, definitiva, y que va a estar sometida a ampliaciones futuras que la harán más completa? Esta sí.

Sí, a pesar de sus defectos, que los tiene; como un centenar de páginas de sobra y un orden en la exposición de sucesos no siempre del todo claro. Sí, porque el tono periodístico y el ritmo que Vance imprime al relato compensan su imperfección y este es lo suficientemente solvente como para mantenernos enganchados. Pero sobre todo sí, porque un hombre que logra crear e imponer alternativas de éxito en industrias impracticables, con la barrera de estándares imbatibles y competidores invencibles, alternativas que, además, van camino de definir un nuevo mundo, un hombre así, que dirige todos sus esfuerzos hacia lo imposible y logra lo imposible, merece la pena ser conocido. Al menos sus métodos, dado que la personalidad de Elon Musk no brilla por su don de gentes ni su amabilidad; tampoco por el trato dispensado a su familia, amigos y empleados.

El emprendedor de hoy posee el perfil psicológico y ético equivalente a los intelectuales de otras eras, género humano que tan bien retrató el historiador y periodista Paul Johnson en su necesaria obra Intelectuales. Como otros de su especie, como el mismo Steve Jobs, entre cuyas virtudes no estuvo la benevolencia ni la cordialidad, Musk despacha desde la atalaya de las grandes ideas, por encima del bien y el mal; la empatía y la comprensión no son para él. De ahí que la única lectura mínimamente cómoda del libro pase por la tarea, en realidad inadecuada, puesto que no es posible separar al hombre de la dimensión moral de sus actos, de prescindir del juicio de las actuaciones personales de Elon Musk.

Por lo demás, la obra puede servir también para conocer, aunque de forma somera, la historia reciente de la emprendeduría proyectada desde Silicon Valley, cuna de la innovación mundial, la formación y estallido de la burbuja “puntocom”, y entender la lógica de los flujos de capital de riesgo que rigen los grandes cambios tecnológicos.

Una nueva visión del mundo

En lo que a sus métodos respecta, la radicalidad de Musk ha conseguido fundar los avances tecnológicos más audaces de lo que llevamos de siglo. Su comprensión de las matemáticas avanzadas, la física más compleja y la mecánica de materiales pesados, ¡ahí es nada!, unida a una original aplicación de la electrónica de consumo de bajo coste y la programación de software, han logrado auténticas maravillas orientadas a cimentar una realidad que parece extraída de las novelas, siempre soñadas, nunca alcanzadas, de Arthur C. Clarke.

La nueva carrera espacial . Los gigantes tecnológicos pugnan por conquistar el cosmos

SpaceX, una empresa privada en el sector aeroespacial (!), ha logrado competir y derrotar en el campo de los satélites militares y cargas de gran tamaño a gigantes como Boeing y Lockheed Martin, incluso tras su alianza como United Launch Alliance (ULA), y ha puesto en jaque a las empresas estatales de China y Rusia. Gracias a la producción propia de entre el 80 y el 90 por ciento de los cohetes, motores y elementos electrónicos incluidos, frente a la dependencia de más de 1.200 proveedores externos de sus competidores; gracias también a la reutilización de los mismos tras el lanzamiento, pues son capaces de aterrizar de nuevo en pista, SpaceX propone un coste de lanzamiento cercano a la décima parte del precio ofertado por sus competidores.

Autoproducción y reciclaje, técnicas extraídas de una startup cualquiera dedicada a la producción de aplicaciones para móvil son aplicados a los viajes al espacio con el objetivo de democratizar el lanzamiento de cargas pesadas, el abastecimiento autónomo de la Estación Espacial Internacional y hacer lanzamientos frecuentes de periodicidad fija, siguiendo la estela de los vuelos comerciales, que permitan colonizar el cosmos.

Por su parte, Tesla es la empresa creadora del primer coche eléctrico capaz de recorrer 450 km. con una sola carga y acelerar hasta los 95 km/h en 4,2 segundos, con hasta siete pasajeros y dos maleteros. Todo ello en un coche de lujo dotado con el mejor software, que no necesita de revisión más de una vez al año, puesto que su sistema electrónico permite actualizaciones, ajustes y reparaciones vía internet y, lo mejor de todo, respetuoso con el medio ambiente. No solo los talleres quedan fuera de juego: su venta directa por internet permite al comprador prescindir del concesionario y de las comisiones adicionales habituales. De nuevo, un modelo de negocio rupturista al estilo Silicon Valley, donde la experiencia de compra de un coche equivale a la de un portátil o un smartphone.

Y luego está SolarCity, que ha dotado de viabilidad a la energía sostenible, hasta ahora deficitaria, con una concepción empresarial basada en el alquiler de placas solares y su sustitución por nuevos modelos más avanzados cada cierto tiempo. Energía solar que, además, proveerá de electricidad a las estaciones de carga de Tesla repartidas por todo el país y permitirá cargar los coches de manera sostenible en millones de hogares, mientras se beneficia de los avances en la investigación de materiales de SpaceX para mejorar sus placas.

Todo lo cual convierte el conglomerado de empresas de Musk en un todo sinérgico, capaz de vender, más que un producto, un estilo de vida, una nueva visión del mundo en la que ya se incluyen, como nuevas metas, la construcción de la Gigafactory (“gigafábrica”), un centro de investigación y producción de nuevas baterías eléctricas en masa, y el Hyperloop, el sistema de transporte basado en tubos al vacío que hará competencia a los trenes de alta velocidad y cuya construcción ya está en marcha, abierta a concurso, en la competición universitaria Hyperloop Pod Competition.

Imagen de portada: Detalle de la portada de Elon Musk. El empresario que anticipa el futuro | Ediciones Península
Escrito por

Director de El Debate de Hoy. Profesor en la USP CEU.

Ultimo comentario
  • creo que hay asuntos más importantes que soñar con llegar a MARTE.Los ENORME avances en la informática ha traído las redes de captación de niños por la pederastia. vivir en el lujo mientras hay demasiadas guerras y muchos niños pasando hambre es mucho más importante que llegar a MARTE.La sociedad española está plagada de delincuentes que se dicen de izquierdas que creen que ellos sí saben preocuparse por los necesitados y eso es absolutamente, quién ocuparse de los necesitamos una Santa católica llamada Santa Teresa de católica y puede considerarse de DERECHAS.La derecha tiene un Gobierno cobarde pero los que se deben en dirección a Venus y derretirse son Pedro Sánchez, Plablenin un comunista leninista que sólo destrozar, igual que ese jovenzuelo llamado Garzón, los independentistas y todos los que son COMPLICES de eta, que son muchos mas de los que creéis.

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