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“Clash”: la Primavera Árabe desde el furgón

Esta coproducción francesa y egipcia traslada al espectador a un ambiente claustrofóbico para relatar los disturbios de 2013 en la capital de Egipto. 

FICHA TÉCNICA

Clash (**)

Eshtebak

Egipto, 2016

DirectorMohamed Diab

GuionKhaled Diab, Mohamed Diab

RepartoNelly Karim, Hany Adel, El Sebaii Mohamed, Ahmed Abdelhamid Hefny,Mahmoud Fares, Waleed Abdel Ghany, Ahmed Dash

Duración: 97 min.

Género: Drama, política.

Las puertas de un furgón de policía se abren a dos periodistas que acaban de ser arrestados en medio de la ciudad de El Cairo. Corre el año 2013 y la ciudad bulle en medio de manifestaciones violentas y altercados, aquello que la prensa denominó, dos años, antes como la Primavera Árabe. La historia avanza y el interior del furgón no tardará en abrirse de nuevo para recibir a más y más detenidos de las manifestaciones en un viaje que se irá complicando por momentos.

El egipcio Mohamed Diab escribe y dirige una nueva película, como ya hizo en Cairo 678 (2010), en una historia cuya intención es muy similar a la anterior. Clash (Eshtebak), presentada en la pasada edición del Festival de Valladolid, nos invita a revivir el drama del pueblo egipcio en el año en el que las manifestaciones de la capital alcanzaron uno de los picos de mayor violencia y desorden que se recuerdan, con las cárceles llenas y decenas de muertos por las calles.

La pretensión de la cinta es alta, pues quiere realizar la crónica de la Primavera de El Cairo a lo Hitchcock, sin salirse de un espacio reducido como el del maletero del furgón en el que son transportados los presos. Sin embargo, el recurso narrativo del furgón cerrado, siendo desde luego interesante como premisa, no termina de cuajar en un film que acaba por resultar demasiado disperso.

Son muchos los personajes y las tramas paralelas que se encuentran dentro del camión en el transcurso de la película, sin que, por tanto, el espectador llegue o le dé tiempo a interesarse verdaderamente por alguna. Clash acusa bastante la decisión de que no exista un verdadero protagonista dentro del conjunto. Es evidente la intención del director de hacerle llegar al gran público occidental, generalmente extraño a una religión y cultura de un país como Egipto, parte de la idiosincrasia de su pueblo. De aquí sale, sin duda, el lado más positivo y humano de la historia.

Por lo demás, les advierto a los más críticos o políticos que ya pueden saber a qué atenerse con respecto a determinadas cuestiones en lo que no deja de ser una cinta cofinanciada por una productora francesa con fondos de la Unión Europea. Desde ese punto de vista, Clash es un relato al uso, que nos acerca a una visión de los acontecimientos que para mi gusto no escapa de la crítica convencional y, pese a todo, políticamente correcta

Mejor considerar otras opciones para este fin de semana.

Escrito por

Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la USP CEU. Ha trabajo en medios como Fila Siete y Punto Radio.

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