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“Misión: Imposible – Fallout” . La saga de Tom Cruise gana altura con su sexta entrega

La sexta entrega de Misión: Imposible es una placentera experiencia de dos horas y media de duración. Cuenta con la acertada dirección de Christopher McQuarrie y, aunque es algo previsible, logra mantener el interés. 

FICHA TÉCNICA

Misión: Imposible – Fallout

Mission: Impossible – Fallout

★★★★

Director: Christopher McQuarrie

Guión: Christopher McQuarrie, Bruce Geller

Reparto: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Henry Cavill, Simon Pegg, Vanessa Kirby, Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Angela Bassett, Sian Brooke, Ving Rhames, Sean Harris, Wes Bentley, Frederick Schmidt, Liang Yang, Kristoffer Joner

EE.UU., 2018

Duración: 148 minutos

Acción

Sitio web

Tengo un buen amigo -en realidad, si son amigos, todos son buenos- que, después de ver en el cine una película que le ha gustado especialmente, sigue metido en la historia durante un buen rato. Como a muchos de nosotros, así que hasta aquí todo normal. El problema surge cuando la cinta que le ha gustado tiene algo o mucho de acción. Si ha visto persecuciones en coche en la pantalla, como la portentosa secuencia en la carretera de La isla mínima, se imagina que él es el protagonista que huye o persigue a los malos. Por suerte, no pasa de ahí y mi amigo no hace ninguna locura al volante. Ahora bien, sé que cuando vea Misión: Imposible – Fallout (Misión Imposible 6 para los amigos, ya que hablamos de uno), le va a ocurrir lo mismo. Más que nada, porque a mí ya me ha pasado…

Cuento esto porque es la mejor forma que se me ocurre de transmitir -y recomendar- la placentera experiencia de disfrutar Misión: Imposible – Fallout en una pantalla de cine. La sexta entrega de la saga protagonizada por Tom Cruise se va prácticamente hasta las dos horas y media de metraje y no da muestras de agotamiento. Ni la película, en particular, ni la fórmula, en general. Y eso, con casi dos horas y media de metraje en lo particular y seis entregas en lo general, tiene mucho mérito.

A la cabeza de esos méritos está Tom Cruise, que se juega el pellejo cada vez que interpreta a Ethan Hunt. En otros casos hablaríamos del riesgo que corre un actor con un proyecto para referirnos a su carrera o a su economía. Pero ya sabemos que lo que pone en riesgo Tom Cruise en cada película de Misión: Imposible es su vida. Esta vez, en forma de salto HALO, la maniobra militar para infiltrarse en zonas hostiles que consiste en saltar de un avión a unos 8.000 metros y no abrir el paracaídas hasta volar por debajo de los 600 metros. Sin dobles ni trucos. El que se lo tiene que mirar, mucho más que mi amigo, es Tom Cruise.

Es fácil suponer que esa espectacular secuencia será la que quede asociada en el recuerdo a Misión: Imposible – Fallout, como lo hizo la escena con Tom Cruise colgado boca abajo del techo y su gota de sudor en la primera parte de la saga; la escalada al rascacielos Burj Khalifa de Dubái en Misión: Imposible – Protocolo fantasma; o la insólita forma de Ethan Hunt de “subirse al avión” en Misión: Imposible – Nación secreta que, al igual que Misión: Imposible – Fallout, contó con la acertada dirección de Christopher McQuarrie. Claro que las secuencias más espectaculares no tienen por qué coincidir con los mejores momentos de cada título. Puede que esos se correspondan en mayor medida con el simulacro inicial de la primera entrega de la saga o con la persecución bajo la tormenta de arena de Misión: Imposible – Protocolo fantasma, por poner dos ejemplos.

Lo bueno de Misión: Imposible – Fallout es que los mejores momentos no se reducen a un pico concreto, por asombroso que sea, sino a una línea recta delimitada por París. Es ahí donde despega la película, con la ventaja añadida de no perder altura a la velocidad con que lo hace el arriesgado salto de Tom Cruise. Los otros escenarios de Misión: Imposible – Fallout, sin ser planos, no vuelan a la misma altura de lo que vemos en París. Ya sea en el aire, en un cuarto de baño público o en moto por las calles parisinas, esa línea de los mejores momentos es recta y firme como su realización. Y, aunque los vehículos se empeñen en saltársela en vibrantes persecuciones, la línea también es continua porque el interés no decae.

Misión: Imposible – Fallout no engaña

Puede que se noten las costuras -las del guión, no las de Tom Cruise- y que la cinta sea más previsible de lo deseable, pero Misión: Imposible – Fallout es un vehículo -nunca mejor dicho- de entretenimiento que, lejos de esconderse bajo ninguna máscara, muestra claramente su vocación. Probablemente pocas sagas como esta cuenten con seguidores tan indulgentes con los defectos y posibles faltas de verosimilitud y tan agradecidos con las virtudes de cada título.

En Misión Imposible – Fallout esas virtudes van más allá del esfuerzo y el compromiso de Tom Cruise y se extienden a su dirección, su ritmo, sus toques de humor y su reparto, en el que repiten varias caras conocidas y que aquí se enriquece de forma especial con las magnéticas presencias de Henry Cavill y Vanessa Kirby. Además, en esa retroalimentación que parecen ejercer las sagas Misión: Imposible, James Bond y Jason BourneMisión: Imposible – Fallout sabe fijarse en lo mejor: en la perfección técnica y el ritmo de las persecuciones propios de las películas de Jason Bourne y en el acercamiento a las debilidades del personaje de varias de las últimas cintas de James Bond. Eso sí, la aproximación de uno y otro a esas debilidades está muy lejos de los niveles alcanzados por los filmes de El caballero oscuro.

Al poco de salir de la proyección de Misión: Imposible – Fallout, mientras bajaba por la Gran Vía de Madrid y pensaba cuánto me había entretenido la película, pasó por delante una moto. Y no es que me imaginara que era Ethan Hunt quien la pilotaba por las calles de París, que también, sino que enseguida me puse a imaginar que era yo, que no tengo ni moto ni carné, quien huía en ella a toda velocidad, como en la película. Por eso me preocupa que mi amigo, que para estas cosas es más exagerado, vea Misión Imposible – Fallout y le dé por hacer un salto HALO de esos como Tom Cruise y no abrir el paracaídas hasta el último momento…

Escrito por

Periodista. Editor de Cine y Series en Radar, la web de cultura y ocio de El Corte Inglés. Colaborador web en diferentes portales de Antevenio. Antes, en Diario Qué!, Que.es y la web de deportes Grada360 del grupo Vocento.

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