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“La número uno” . Una gran Emmanuelle Devos personifica la lucha laboral de la mujer

La número uno pone el foco en los esfuerzos que debe realizar una mujer talentosa para conseguir el reconocimiento merecido en su entorno laboral. Una película construida sobre la gran interpretación de Emmanuelle Devos. 

FICHA TÉCNICA

La número uno

Numéro une

★★★★

Comedia

Dirección:  Tonie Marshall

Guion: Raphaëlle Bacqué, Marion Doussot, Tonie Marshall

Reparto: Emmanuelle Devos, Suzanne Clément, Richard Berry, Sami Frey, Benjamin Biolay, Francine Bergé, Anne Azoulay, Bernard Verley, John Lynch

Francia, 2017

110 min.

Sitio web

La película francesa La número uno despunta como reverso de otras dos buenas películas: Margin Call, en la forma, y Dos días, una noche, en el contenido. Precisamente en la noche era donde se movía con inquietud Margin Call (2011), la cinta magníficamente ambientada por J. C. Chandor en el origen de la crisis financiera de 2008. Tonie Marshall, la directora de La número uno, toma de ella la luz azulada de la fotografía del edificio donde trabaja -y lucha- su protagonista y quizá el espíritu depredador que define a varios de los personajes masculinos.

La otra referencia que nos viene a la mente, Dos días y una noche (2014), es menos clara y más contraria en su premisa a lo que cuenta La número uno, pero al mismo tiempo es más coincidente en el fondo.

Si el filme de los hermanos Dardenne protagonizado por la casi siempre eficaz Marion Cotillard bajaba al barro para centrarse en la pérdida del empleo, La número uno se asoma a las alturas del mundo empresarial para hablar de las dificultades de una mujer -en realidad, de la mujer, en general- para lograr su merecido ascenso y reconocimiento profesional.

Aunque una cinta mire hacia abajo y otra hacia arriba, las dos convergen en tres puntos: los obstáculos laborales que encuentra su protagonista femenina, la falta de valores que respira a su alrededor y la lucha infatigable por alcanzar sus objetivos. En el caso de Marion Cotillard en Dos días, una noche, esa lucha tiene como fin mantener su empleo; en el de Emmanuelle Devos, el de poder dirigir la gran empresa para la que trabaja y ocupar un puesto para que el está plenamente capacitada.

El problema es que eso no le sirve, de partida, ni al personaje ni a millones de mujeres en todo el mundo a las que representa, con independencia de cuál sea su trabajo o su condición, que también son víctimas de la desigualdad de género. A ojos de los demás, lamentablemente, de poco vale que el personaje principal sea capaz de hablar e incluso cantar en japonés -en una de las mejores escenas de la película- como recurso para intentar cerrar importantes acuerdos comerciales. Todo eso mientras atiende a su padre enfermo, a sus hijos y a las inseguridades de su marido y escucha comentarios machistas. La injusticia del desmedido valor que se da a las apariencias por encima de la competencia profesional de cada uno no es nada en comparación con el obstáculo que supone algo que nunca debería ser un problema: el hecho de ser mujer.

Más que otro punto convergente, hay un eje común sobre el que descansan Dos días, una noche y La número uno. Las dos cintas están articuladas por su protagonista femenina. Aún más si cabe en el caso de Emmanuelle Devos, la arteria por la que circula toda la sangre de La número uno y que es capaz de oxigenar todo el conjunto solo con su mirada. Sus ojos conducen directamente al alma del personaje y de la película y destapan las vergüenzas de un entorno laboral y social que sigue teniendo mucho de machista.

Frente a la brecha salarial entre hombres y mujeres, ni revolución ni negación, reforma

En realidad, el personaje brillantemente encarnado por Emmanuelle Devos es una heroína -en la connotación de esta palabra se sentiría ofendida, y con toda razón, su personaje-, como también lo era la Sandra de Marion Cotillard en Dos días, una noche. No hay mucha diferencia entre la Emmanuelle Blachey de La número uno interpretada por Emmanuelle Devos y, por ejemplo, la Kate Macer de Emily Blunt en Sicario. La mirada, de hecho, es parecida ante lo que las rodea, por mucho que una vaya armada y otra se defienda solo con las palabras y con su trabajo. Y los enemigos de una y otra, empezando por los prejuicios y el sexismo, tampoco son tan diferentes.

Ya que al principio hablábamos de un reverso, terminamos con otro. En realidad, con dos. La número uno es Emmanuelle Devos y Emmanuelle Devos es La número uno. Si nos ceñimos a este papel, también podríamos escribir “la número uno”. Así, sin cursiva y con una “l” minúscula. Aunque lo de minúscula sería también un reverso del talento que demuestra la actriz francesa en esta película de claro interés y de oscuros intereses.

Imagen de portada: Escena de La numero uno | WandaVisión
Escrito por

Periodista. Editor de Cine y Series en Radar, la web de cultura y ocio de El Corte Inglés. Colaborador web en diferentes portales de Antevenio. Antes, en Diario Qué!, Que.es y la web de deportes Grada360 del grupo Vocento.

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