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“Ignacio de Loyola” . Una aproximación parcial, pero sugerente y asumible por el gran público

Ignacio de Loyola es, obviamente, un biopic, pero que no plasma toda la vida del santo, sino que se centra en su proceso de conversión y en sus primeras andanzas anunciando el Evangelio.

FICHA TÉCNICA

Ignacio de Loyola

Filipinas, 2016

Director: Paolo Dy, Cathy Azanza

Guion: Paolo Dy, Cathy Azanza, Pauline Mangilog-Saltarin, Emmanuel Alfonso, Ian Victoriano

Reparto: Andreas Muñoz, Javier Godino, Julio Perillán, Gonzalo Trujillo, Isabel García Lorca, Lucas Fuica, Mario de la Rosa, Jonathan D. Mellor, Rick Zingale, Tacuara Casares, Ben Temple, Imanol Reta, Javier Tolosa, Samuel Pérez, Javier Abad, Aitor Beltrán

Género: Acción. Drama

¿Quién nos iba a decir que en los últimos años íbamos a ver estrenarse en las salas varias “vidas de santos” españoles? Después de Pedro Poveda, Escrivá de Balaguer y Soledad Torres Acosta, le ha llegado el turno a uno de los más grandes, Ignacio de Loyola. La semana pasada se preestrenó en el Santuario de Loyola y ahora, tras su paso por la Universidad CEU San Pablo, se estrena en las salas comerciales. Pero, a diferencia de las citadas películas, es llamativo que no sea española, sino filipina y rodada en inglés –aunque con un reparto y unas localizaciones mayoritariamente españoles-. La produce la Provincia de Filipinas de los jesuitas, a través de una Fundación propia, conocida como JesCom (Jesuit Communications Foundation).

Ignacio de Loyola es, obviamente, un biopic, pero que no plasma toda la vida del santo, sino que se centra en su proceso de conversión y en sus primeras andanzas anunciando el Evangelio. Estamos hablando de un periodo de diez años que va desde su etapa de noble militar, en torno a 1520, justo antes de la batalla entre Castilla y Navarra por conquistar Pamplona, hasta su marcha a París a estudiar la teología, en 1528.

La película, acertadamente, nace con vocación generalista y comercial, a pesar de que en algún momento se introducen secuencias místicas, que son lo más discutible desde el punto de vista artístico. Sin embargo, otros momentos del film nos recuerdan a las clásicas cintas de aventuras y espadachines de época, con buen ritmo y esmeradas escenas bélicas, lejos del antiguo modelo de hagiografías almibaradas. La película está rodada buscando cierto naturalismo realista, subrayando especialmente los aspectos más humanos del santo, por cierto, interpretado con solvencia por el madrileño Andreas Muñoz, más conocido por su trabajo en series de televisión que por su carrera cinematográfica.

ignacio de loyola

El largometraje, del hasta ahora cortometrajista y guionista Paolo Dy, pone su foco sobre la radicalidad de vida del fundador de la Compañía de Jesús, que en muchos momentos recuerda a la de Francisco de Asís; pero también la película nos ilustra sobre la incomprensión de cierto aparato eclesiástico, poco amigo de las novedades y fantasías, como de hecho consideraban a los Ejercicios Espirituales. Todo este entramado complejo y dramático lo maneja con equilibrio, sin forzados maniqueísmos ni tentaciones ideológicas, todo ello envuelto en una producción cuidada y realista, como se pone de manifiesto en las secuencias bélicas. Más complicadas son las citadas escenas que recrean sus experiencias místicas, siempre difíciles de plasmar; el cineasta recurre a la fórmula del personaje desdoblado que ya vimos este año en Últimos días en el desierto, sobre las tentaciones de Cristo. No estamos ante la película definitiva sobre Ignacio de Loyola, sino ante una interesante aproximación, incompleta, parcial, pero sugerente y asumible por un público de amplio espectro.

Escrito por

Director de Cine de la Conferencia Episcopal Española y crítico cinematográfico en medios como 13Tv, Cadena Cope y el semanal Alfa&Omega.

Ultimo comentario
  • Pues habrá que verla.

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