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“Trenes rigurosamente vigilados” . Bohumil Hrabal y la búsqueda frustrada de la identidad personal

Seix Barral conmemora el XX aniversario del fallecimiento del literato checo Bohumil Hrabal con la reedición de una de sus obras de culto, Trenes rigurosamente vigilados.

No hace mucho que celebramos el centenario de su nacimiento y ya nos encontramos conmemorando el XX aniversario de su muerte. La nueva irrupción del literato checo Bohumil Hrabal (1914-1997) en las librerías españolas es inminente. Entre los nominados a ocupar la primera fila de los expositores se encuentran la definitiva biografía publicada en 2014 por su mayor conocedora, Monika Zgustova, y las consideradas “obras cumbres” de Hrabal: Trenes rigurosamente vigilados (1964), Yo que he servido al rey de Inglaterra (1971) y Una soledad demasiado ruidosa (1977).

trenes rigurosamente vigilados

Trenes rigurosamente vigilados | Bohumil Hrabal | Traducción de Fernando de Valenzuela | Seix Barral | 2017 | 152 pp | 16,50 €

De la primera, Trenes rigurosamente vigilados, nos llega este 2017 su reedición, de la mano de Seix Barral, en un volumen sin novedades frente a su edición anterior en El Aleph (ambos sellos propiedad del Grupo Planeta), salvando el nuevo diseño de portada: con la traducción de toda la vida de Fernando de Valenzuela con la que llegaron las letras de Hrabal al español en 1988, entonces desde la editorial Península, y la esclarecedora presentación inicial de Zgustova. Una clara apuesta estratégica frente a las reediciones de Yo que he servido al rey de Inglaterra (2011) y Una soledad demasiado ruidosa (2015), de Galaxia Gutemberg.

A Trenes rigurosamente vigilados la preceden un culto y fama notables alimentados por el cúmulo de circunstancias que rodearon su publicación: está ambientada en la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación nazi de Checoslovaquia; escrita durante una nueva ocupación, la soviética, y poco antes del intento fallido de liberación nacional acontecido en la Primavera de Praga; de por medio, la censura que el régimen comunista impuso al autor tras la publicación de la obra hasta 1975, el Oscar a mejor película de habla no inglesa en 1967 por su adaptación cinematográfica (guión del propio Hrabal), la contribución del filme a la “Nueva ola” del séptimo arte polaco y la reiterada censura al director del largometraje, Jiri Menzel.

Trenes rigurosamente vigilados ganó un Oscar a mejor película de habla no inglesa en 1967 por su adaptación cinematográfica (guion del propio Hrabal)

Circunstancias todas ellas que fraguaron una leyenda literaria y también un acercamiento algo equívoco al libro por parte de los lectores menos avisados: pese a las especiales desgracias históricas que el siglo XX dedicó a Checoslovaquia y que jalonaron la escritura, publicación y difusión del libro, no encontraremos en Trenes rigurosamente vigilados una reflexión íntima y sobrecogedora acerca de la tragedia universal del totalitarismo ni la fuerza ética de una narrativa comparable a la de sus contemporáneos Solzhenitsyn o Grossman; tampoco el alcance satírico del primer Kundera. Quienes se acerquen a las letras de Hrabal habiendo realizado esta asociación incierta basada en el contexto histórico y literario del momento, estarán abocados a la decepción.

Sin ser la narración más vanguardista del autor, Trenes rigurosamente vigilados, como la generalidad de obra de Hrabal, basa su atractivo en las historias sencillas, de naturaleza cotidiana y personal, situadas en escenarios reales diluidos por la imaginación, el humor y la tonalidad kafkiana de los personajes que los habitan. Hrabal mismo, como el joven protagonista del libro, trabajó como factor; el resto de ocupaciones profesionales en las que el autor se involucró a lo largo de su vida, las de oficinista, obrero, cartero y tramoyista, nos ofrecen, en conjunto, las claves para conocer el origen de las anécdotas incorporadas a su relato.

Basa su atractivo en las historias sencillas, de naturaleza cotidiana y personal, situadas en escenarios reales diluidos por la imaginación, el humor y la tonalidad kafkiana de los personajes que los habitan

Bajo la superficie de esta cómica cosmovisión, repleta de prodigios y actores singulares, es donde hallará el lector el verdadero significado de la obra, donde encontrará el mensaje universal que todos buscamos ver reflejado en la literatura y que en Trenes rigurosamente vigilados es la búsqueda anhelante y frustrada de una identidad propia; la vida errante de un joven en el camino a su madurez que fracasa una y otra vez en el intento de encontrar la autenticidad personal, un ápice de verdad al que aferrarse para dar sentido a la existencia, en un mundo marcado por la ausencia de referentes y valores, la destrucción de la cultura y la impostura generalizada de la guerra; un mundo en el que solo queda imitar las actitudes de otros y seguir la estela de revoluciones vacías. Un mundo desde el que todavía nos llegan fuertes ecos a nuestro presente y desde el que todavía nos habla Bohumil Hrabal.

 

Escrito por

Director de eldebatedehoy.es, doctor en Comunicación Social y profesor de la CEU USP

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