Diario de análisis, reflexión y valores    

 

El “Arte” de Yasmina Reza despierta las carcajadas del teatro Pavón

Miguel del Arco inaugura con esta obra la temporada de verano, invitando al público a reír y reflexionar sobre la amistad.

FICHA TÉCNICA

Arte de Yasmina Reza

Pavón Teatro Kamikaze

Calle de Embajadores, 9, Madrid

Hasta el 30 de julio

Sitio web

En su Tratado sobre la amistad, Cicerón advierte de que, a menudo, las largas amistades que nacen en la juventud se rompen “unas veces por las cosas adversas y otras por la edad que se va haciendo pesada”. Y es que los amigos que en la infancia se sentían como partes de una misma unión sublime, con el tiempo ven mudar su carácter, lo que con dolorosa frecuencia termina por convertirlos en extraños que apenas se reconocen el uno en el otro. Líneas más arriba, el filósofo pone en boca de su personaje Lelio la sentencia: “Quien contempla a un verdadero amigo, contempla un retrato de sí mismo”. Es precisamente en este punto de inflexión de las relaciones humanas donde la dramaturga Yasmina Reza sitúa a sus personajes, Sergio, Marcos e Iván, sosteniendo una amistad a punto de desmoronarse después de quince años de relación y todo porque uno de ellos se ha comprado una obra de arte que no es más que un lienzo en blanco.

La polémica sobre el sentido y la calidad del arte moderno surge a raíz de la contemplación de esa “mierda blanca”, como la llama Marcos. Sin embargo, esta actúa como detonante de una discusión sobre la amistad y los viejos vínculos marchitos que unían a estos tres amigos. La hipocresía, la falsedad y el ánimo egoísta de demostrar una superioridad moral sobre el otro han terminado por corroer esta relación. En el transcurso de la disputa, poco a poco, los personajes se desprenden de sus apariencias y comienzan, por primera vez en muchos años, a airear los trapos sucios y los viejos rencores. Todo esto para, sin darse ellos cuenta, emprender una búsqueda del sentido de su amistad dentro de esa obra de arte moderno en la que pretenden encontrar ese retrato del que hablaba Cicerón.

Yasmina Reza sitúa a sus personajes, Sergio, Marcos e Iván, sosteniendo una amistad a punto de desmoronarse

Miguel del Arco, que sigue bregando para sacar adelante la formidable aventura que es El Pavón Teatro Kamikaze (el antiguo Teatro Pavón), dirige Arte, una obra que, según él, ya se ha consolidado como un “clásico contemporáneo”. La obra de Reza “conecta con el teatro más popular de Molière” y en ella los personajes discuten en una conversación tan cotidiana como descabellada, sin saber que están haciendo gracia, pero arrancando largas y honestas carcajadas al público. No se trata, empero, de una comedia, sino más bien de una tragicomedia moderna en la que los personajes sacan a relucir sus miserias en una situación nada cómica, pero que inevitablemente lleva a risa. Es precisamente el motivo de esta risa el que hace de Yasmina Reza la genial dramaturga que es: logra crear personajes tremendamente reales con los que cualquiera se puede identificar y con unos defectos y unas neuras que el espectador puede reconocer en sí mismo. Esto nos lleva a la feliz conclusión de que, cuando nos reímos en una de sus obras, en el fondo nos reímos de nuestros propios defectos.

Baile de huesos: Razones para vivir mientras se espera a la muerte

Dirigir una obra de Reza no es tarea sencilla. El texto es tan parco en acotaciones que exige del director toda su destreza para guiar a los actores, escenógrafos y responsables de sonido y vestuario para dotar de materialidad a una obra que es todo diálogo. Se impone, además, que en la dirección vuelque gran parte de su subjetividad y sus propias conclusiones de la obra. En este sentido, el trabajo de Miguel del Arco ha sido impecable. El escenario, minimalista pero preciso a la hora de retratarnos una realidad en la que los tres amigos se van convirtiendo, poco a poco y sin saberlo, en los protagonistas de ese cuadro blanco que causa la discordia. La música y el ritmo frenético de los diálogos consiguen atrapar al espectador y hacerle sentir cada vez más cerca de los personajes.

Se trata de una tragicomedia moderna en la que los personajes sacan a relucir sus miserias en una situación nada cómica, pero que inevitablemente lleva a risa

Arte es una obra repleta de ironías donde Marcos, Sergio e Iván, interpretados por Roberto Enríquez, Cristóbal Suárez y Jorge Usón, se apuñalan unos a otros con el velado sarcasmo de sus palabras o con el sutil desprecio de su tono de voz. Aunque Suárez asegura que en esta obra “con compartir el texto tienes el éxito asegurado”, lo cierto es que hay tantos matices en el carácter de los personajes que una interpretación mediocre destrozaría la genialidad de los diálogos, lo que habría sido totalmente imperdonable. Porque no hay nada más triste que un mal actor que destroza un buen texto. Sin embargo, no hay nada que temer en esta ocasión, ya que los tres han sabido construir el fascinante carácter de estos amigos sin pasar por alto ninguno de los patéticos rasgos que los hacen tan hilarantes. Han encontrado el término medio entre la sutileza que pasa desapercibida ante el público y la ridícula exageración.

Entre ellos, Jorge Usón es, sin duda, el que se ha ceñido el disfraz de su personaje con mayor fortuna. Su Iván, más bobalicón y pusilánime que lo que sugiere el texto, es el cebo perfecto para las risas del público, aunque no por ello descuida la profundidad psicológica que la autora le concede. Esta obra, con sus defectos, pero llena de virtudes, es sin duda una garantía de carcajadas para el público y un punto de partida para una reflexión profunda sobre la amistad. Algo que nos atañe a todos y de lo que cualquiera puede aprender.

Imagen de portada: Vanessa Rabade
Escrito por

Graduado en Humanidades y Periodismo, y alumno de doctorado. Periodista especializado en cultura y crítica literaria. Colaborador en medios como Ritmos XXI o Radio Internacional.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons