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“Aliados”: siempre nos quedará Casablanca

Los personajes de Pitt y Cotillard se enamorarán de verdad después de jugarse la vida como espías que se hacen pasar por matrimonio de cara a preparar una peligrosa misión contra el embajador nazi destinado en el protectorado francés.

FICHA TÉCNICA

Aliados (****) 

Allied

(EEUU, 2016)

Dirección: Robert Zemeckis

Guión: Steven Knight

Reparto: Brad Pitt, Marion Cotillard, Lizzy Caplan, Matthew Goode, Jared Harris, Jason Matthewson, Angelique Joan, Sally Messham, Iain Batchelor, Miroslav Zaruba,Raphael Acloque, Angus Kennedy, David Bonneville, Tiar Lounis.

Duración: 124 min

Género: Thriller. Drama

Han pasado sólo unos pocos segundos de Aliados cuando un rótulo nos informa desde la pantalla: estamos en Casablanca en el año 1942. Caramba, si se querían evitar las comparaciones con la película de Michael Curtiz, fechada en ese mismo año, nos lo están poniendo difícil. Y los estupendos primeros minutos de la película, que desembocan en una secuencia que casi parece heredera de los Malditos Bastardos de Tarantino, remiten sin remedio a ese clásico incontestable del cine. Pero no se alarmen: Bogart no pintaría demasiado. La pareja que aquí forman Brad Pitt y Marion Cotillard recuerda más bien a Paul Henreid e Ingrid Bergman. Imaginen Casablanca en color y formato panorámico. Rodeado de muchos de sus habituales –la diseñadora de vestuario Joanna Johnston, el compositor Alan Silvestri o el director de fotografía Don Burguess- Robert Zemeckis da a Aliados ese empaque de primera magnitud que tienen sus producciones desde hace más de tres décadas.

Ese inicio marroquí es quizá lo mejor del filme. Curiosamente, no tendrá demasiado que ver con el meollo argumental. Es casi un prólogo llamativamente largo, pero cumple su función a las mil maravillas. Allí, los personajes de Pitt y Cotillard se enamorarán de verdad después de jugarse la vida como espías que se hacen pasar por matrimonio de cara a preparar una peligrosa misión contra el embajador nazi destinado en el protectorado francés. Lo han adivinado: el amor fingido por obligación laboral desembocará en tórrida pasión. Para eso estamos en un filme con un indisimulado enfoque clásico. Las Islas Canarias fueron, por cierto, el escenario real de rodaje.

AliadosAunque luego la acción se traslada a Inglaterra, no cesará el paralelismo con Casablanca. No vemos, pero nos cuentan, una interpretación al piano de La Marsellesa en un local repleto de oficiales nazis que acaba resultando fundamental para la trama. Se ve en esta cinta, también, un homenaje constante a otro título inolvidable: Encadenados (Notorious, Alfred Hitchcock, 1946).

Es ese buscado clasicismo lo que mantiene en pie Aliados durante la mayor parte de su metraje. La película no tiene una sola idea original, ni en fondo ni en forma. Tampoco lo busca. La cinta entra por los ojos y mantiene entretenido al espectador, que no tarda en renunciar a encontrar algo novedoso para limitarse a disfrutar de un trabajo competente elaborado sobre mimbres conocidos.

Hay quién dice que la pareja protagonista, rumores aparte, anda algo escasa de química en pantalla. No me lo pareció, sinceramente. Aunque ella esté algo por encima de él, en uno de esos papeles diseñado para una estrella de su carisma en los que tan difícil es hacer una interpretación que se salga de lo correcto para llegar a lo notable.

La película amenaza con descarrilar hacia el desenlace. Su guionista, Steven Knight –autor, entre otras, de la estupenda Negocios Ocultos (Dirty pretty things, Stephen Frears, 2002)- hace una apuesta por lo lacrimógeno que está muy lejos de salirle bien. La casualidad cobra demasiada importancia en algunos de los giros. Y, no se lo van a creer, hay una secuencia álgida, ya muy hacia el final, en un aeródromo. Y no, no es el comienzo de ninguna hermosa amistad. Pero las luces no tardan en encenderse, y la vuelta a la realidad va acompañada de la sensación de haber pasado dos horas en compañía de un solidísimo producto firmado por un director que no podría aburrir ni aunque quisiera. Con alguna pincelada brillante, incluso. No es poco.

Escrito por

Periodista. Jefe de redacción en Non Stop People. Ha trabajado en Intermedios de la Comunicación, Onda Cero, Popular TV, esRadio y 13TV.

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