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“A la sombra de Kennedy”, el drama político del presidente Johnson

A la sombra de Kennedy presenta el lado más humano de L.B. Johnson, una figura menospreciada. Ocupó la presidencia de Estados Unidos tras la muerte de J.F.K. y sus importantes acciones políticas quedaron eclipsadas por la Guerra de Vietnam.

FICHA TÉCNICA

A la sombra de Kennedy

LBJ (Lyndon B. Johnson)

★★★★

Dirección: Rob Reiner

Reparto: Woody Harrelson, Bill Pullman, Jennifer Jason Leigh, Michael Stahl-David, Richard Jenkins, Joe Chrest

Estados Unidos

2016

Duración: 98 minutos

Drama

Sitio web

De los presidentes norteamericanos del siglo XX, cualquier español puede decir algo: Richard NixonFranklin D. Roosevelt, Ronald Reagan… y, por supuesto, John F. Kennedy. Pero muy poca gente pondrá rostro a L.B. Johnson, que ocupó la Casa Blanca desde la muerte de Kennedy, en 1963, hasta 1969. Y muchos menos sabrán que fue Johnson quien aplicó el programa reformista que J.F.K. tenía en mente cuando fue asesinado en Dallas. Todas las políticas antirracistas que Kennedy quería aplicar, en medio de una fuerte oposición, las tuvo que llevar a cabo el que fuera su vicepresidente, Johnson, políticas que antes de convertirse en presidente no veía con buenos ojos.

La historia de esta transformación es la que nos cuenta Rob Reiner en este interesante biopic. Rob Reiner es un director muy irregular, pero que nos ha brindado algunos títulos notables como La princesa prometida, Algunos hombres buenos o Ahora o nunca, entre otros. Ahora, a sus más de setenta años, Reiner rescata una figura injustamente menospreciada y nos ofrece un drama humano y político de altura, bien narrado e interpretado, a partir de un inteligente guion del debutante Joey Hartstone y con Reiner haciendo también de productor.

Theodore Roosevelt y Donald Trump . Perfiles similares, pero mandatos totalmente diferentes

Un excelentemente maquillado Woody Harrelson da vida a L.B. Johnson, un personaje que en la primera parte del filme se nos antoja tosco, mediocre y humanamente poco atractivo, pero que a partir del magnicidio de Dallas va creciendo y creciendo hasta convertirse en el auténtico héroe de la película. Muy oportunas son las tramas secundarias, como la de su difícil relación con Bobby Kennedy (Michael Stahl-David), el hermano del presidente, marcada por la desconfianza; o la de su amistad con el senador Richard Russell (Richard Jenkins), un racista que necesita que Johnson rebaje las pretensiones idealistas de Kennedy. Todas estas tramas van enriqueciendo al protagonista, que poco a poco se va ganando al espectador hasta contar con su total empatía. La puesta en escena es clásica, elegante, con una fotografía de claroscuros de Barry Markowitz que recuerda a El Padrino.

Esta película se suma con gran dignidad a la tradición de películas sobre políticos norteamericanos, como Lincoln (Spielberg, 2012), JFK (Oliver Stone, 1991), Jackie (Pablo Larraín, 2016), Bobby (Emilio Estévez, 2006), Nixon (Oliver Stone, 1995), RFK (Robert Dornhelm, 2002) y otras tantas que ilustran con mirada humana y crítica la historia de los Estados Unidos. Ciertamente, como no podía ser de otra manera, A la sombra de Kennedy deja muchas cosas fuera, entre otras su posterior gestión de la guerra del Vietnam, pero la película es sumamente valiosa, interesante y apta para el gran público.

Imagen de portada: Fotograma de la película A la sombra de Kennedy | FestivalFilms.com
Escrito por

Director de Cine de la Conferencia Episcopal Española y crítico cinematográfico en medios como 13Tv, Cadena Cope y el semanal Alfa&Omega.

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