Diario de análisis, reflexión y valores    

 

“A la pata coja” . Poético equilibrio de Eduardo Arroyo en PHotoESPAÑA

A la pata coja. Colección Eduardo Arroyo, perteneciente a la vigésima edición del festival PHotoESPAÑA, permanecerá hasta el mes de agosto en la sala Pardo Bazán del Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

«Temario para un poeta».

FICHA TÉCNICA

A la pata coja. Colección Eduardo Arroyo

Museo Lázaro Galdiano.

C/ Serrano 122, Madrid

Hasta el 27 de agosto de 2017

De martes a sábado, de 10:00 a 16:30 horas.

Domingos, hasta las 15:00 horas

Sitio web

Cauto y necesario silencio, después. Para palpar las palabras con los dedos, para volver a mirar alrededor, con los ojos más despiertos. Con el temor, quizá, de espantar el aura de poesía que alguien acababa de otorgar a aquellas misteriosas y calladas fotografías. Pocas veces se ha escuchado halago tan grande y sincero. Fue la tenue voz del pintor Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) que, en perfecta síntesis, resumió en su inauguración la exposición A la pata coja. Colección Eduardo Arroyo, perteneciente a la vigésima edición del festival PHotoESPAÑA y que permanecerá hasta el mes de agosto en la sala Pardo Bazán del Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

Es cierto. Muchas de las casi cien imágenes expuestas poseen una magia indefinida y leve, en su lento movimiento capturado por nombres que no leemos. La predeterminada ausencia de cartelas invita a que «la mirada sea libre, la mente sea libre», en voz de Fabianne di Rocco, autora, traductora y comisaria junto a Arroyo. Hombres y mujeres anónimos en las más diversas y ágiles situaciones (entre los que se cuela algún rostro conocido, como el boxeador King Lewinsky y su hermana Lena o el senador Theodore G. Bilbo), que coinciden en un solo punto de apoyo: uno de sus pies sobre el suelo, el otro en indecisa acción flotante. Una simpática casualidad que Arroyo, amante de la fotografía mas no de hacer él mismo ninguna, ha buscado en rastros, mercadillos, librerías de viejo y otros tesoros invisibles para crear esta curiosa selección, tan extraña como coherente, cuya distribución a lo largo de la sala es puramente estética: no hay cronología, orden ni concierto, como tampoco fechas o autorías (entre las anónimas se esconden, entre otros, Ramón Masats o los hermanos Mayo). Sobre la blanca pared rige únicamente la armonía de unas imágenes y sus sutiles marcos que se amoldaron entre sí.

En paradoja o realismo, pese a ser distendido el tono de la mayoría, para el comisario estas fotografías «hablan de dramas. Sobre todo hablan de dramas porque han sido abandonadas». Un silencio, de nuevo, sostuvo sus palabras en el aire. «Abandonadas por sus autores, por sus familias. Han sufrido antes de llegar hasta mí». Ese sin duda es, junto con el elemento temático común, lo más atractivo de la exposición: imaginar el viaje que todos esos pequeños papeles rectangulares han experimentado a lo largo de décadas. Por qué fueron rechazados, renegados, regalados u olvidados. Cómo serían sus imágenes hermanas, si las hubiese, qué detalle de enfoque o gesto convirtió a una en elegida y a las demás, en boceto ya desechable. O qué nuevas fotografías u objetos ocuparon su lugar y las sustituyeron en aquel cajón superior del dormitorio. Quién sería la bailarina china que sobre fondo negro se vuelve escultura, quién el hombre taciturno que pasea con una mano bajo la barbilla o tal vez entre un cigarro. Quién la pareja a la guitarra, quién el hombre a metros arriba de la tierra. Detenerse en cada fotografía es adentrarse en una historia de principio y final abiertos, en un mundo propio que al mismo tiempo es ajeno, en un posible poema.

Como todo arte, la fotografía guarda en sí una porción de Belleza y nos ofrece la oportunidad de detenernos un momento a contemplarla. «Yo quisiera –confesaba Arroyo– que la gente viese momentos. La vida es un Todo donde hay sorpresas continuas y cada pieza, cada fotografía, es un pequeño relato. Especialmente las anónimas». Dulce imaginación frente al poético equilibrismo de esta colección. Una atractiva y recomendable apuesta cultural para estos meses.

Escrito por

Ilustradora, graduada en Humanidades por la USP CEU y máster en periodismo cultural. Ha trabajado en medios como la revista Leer y Hombre en camino.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons