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“12 reglas para vivir”. Dos millones y medio de copias vendidas e ideas vacías de contenido

12 reglas para vivir es el último superventas del conocido psicólogo Jordan B. Peterson. Un libro de escasa calidad y corte darwinista que propone una vida basada en la supervivencia y una interpretación distorsionada y dañina del cristianismo.

Estoy de acuerdo con Jordan B. Peterson cuando asegura que “si la gente se diera cuenta de lo que estoy enseñando, se armaría una buena”. Pero no porque sus argumentos resulten escandalosos, ni polémicas sus ideas, sino por el vacío de contenido que entrañan. Si la gente se diera cuenta o asimilara que leer 12 reglas para vivir. Un antídoto al caos (Planeta) no solo no te deja igual, sino con 22€ menos en la cuenta, y con el cabreo monumental de haber malgastado el tiempo que lleva digerir sus más de 500 páginas… sí, se armaría una buena.

12 reglas para vivir portada

12 REGLAS PARA VIVIR. UN ANTÍDOTO AL CAOS | Jordan B. Peterson | Planeta | 2018 | 512 PÁGS. | 21,90 € | EBOOK: 12,99 €

Porque conforme se avanza en el descubrimiento de este superventas mundial, la emoción lectora que va de suyo en abordar obras de tal calibre mediático decrece al mismo ritmo que se le abren a uno los ojos para repetirse: “¿Cómo es posible que se hayan vendido más de dos millones y medio de copias de este libro?”

El marketing editorial habrá tenido que ver. En España, una combativa entrevista en El País, donde al menos se le ve el plumero de las rocambolescas ideas que sustentan su pensamiento (la entrevista merece más la pena que el libro); la conveniente presentación que nos hace El Mundo, “un ensayo-bomba contra la corrección política y la cultura”; y un coloquio en la Universidad Francisco de Vitoria, donde al menos esperamos que algún espabilado se animara a cantarle las cuarenta… no se necesita mucho más para sostener el halo intelectualoide del autor y vender unas cuantas copias extra.

Pero hay que temer que las razones de su éxito vayan más allá. Las personas necesitamos de ciertos esquemas de ideas que nos ayuden a entender la realidad, guiar nuestra vida y presentarnos al mundo. En la jungla de la posverdad, ninguno de los esquemas tradicionalmente aceptados siguen siendo válidos, pero los seguimos necesitando y, ante la indefensión, cualquier idea “contracultural” e hiperbólica que suene lo suficientemente extraña como para resultar “alternativa” puede servir como asidero.

En la desesperación de encontrar ideas claras con las que sobrevivir, llegan autores como Peterson. El anhelo, ese deseo de recuperar lo perdido necesario, el anhelo por sentirse parte de algo y vivir de acuerdo a algún tipo de principio, hace el resto, y es cuando se compran estos libros. En ausencia de un modelo de vida, cualquiera avalado por el éxito es susceptible de ser adoptado.   

“El pensador más influyente de nuestro tiempo”

Pero lo cierto es que todo lo que nos depara el último libro de “el pensador más polémico e influyente de nuestro tiempo” (The Spectator) es una visión absolutamente simplista del mundo. El universo entendido como un escenario dual de “orden y caos”, taoísmo occidental de corte darwinista, aderezado con una interpretación distorsionada y dañina del cristianismo y menciones grandilocuentes a un “Ser” con mayúsculas, cuyo significado ni un panteísta, con toda su fabulosa apertura de miras, podría terminar de descifrar.

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Una perogrullada tras otra acerca de lo que hombre y mujer representan, reduciendo ambos a representantes del orden y el caos, respectivamente. Estereotipos que pretenden vender seguridad e ideas claras, cuando en verdad esconden una pobre cosmovisión de (en palabras de Fabrice Hadjadj) la “profundidad de los sexos”. Un planteamiento que, por otro lado, y puestos a rascar, siquiera se sostiene más allá de su verbalización grandilocuente. La persona y su dignidad desaparecen para hacer de la vida humana pura supervivencia e instinto animal.

Peor todavía: Peterson se ampara en la Biblia (el Génesis y los Evangelios) de forma indiscriminada para refrendar esta visión, presentando interpretaciones materialistas de las Sagradas Escrituras como el reputado exégeta que no es. Aviso a anticlericales y fanáticos de izquierda: este hombre no representa a la Iglesia, no nos lo echen en cara, por favor.

Por lo demás, 12 reglas para vivir ni siquiera ofrece la amenidad esperada en este tipo de obras. Seguir la argumentación de Peterson se hace cuesta arriba; no están claras las ideas fuerza que guían cada capítulo, por lo que incluso como ensayo, desde el punto de vista de su redacción, deja mucho que desear y su calidad es escasa. Su extensión, absolutamente injustificada.

Imagen de portada: Cubierta de 12 reglas para vivir | Planeta
Escrito por

Director de eldebatedehoy.es, doctor en Comunicación Social y profesor de la CEU USP

Ultimo comentario
  • Animo a Bonete Vizcaíno a que vuelva a re-escribir su crítica.

    Es San Pablo quien nos pedía escucharlo todo y quedarnos con Lo bueno.

    Hasta Jesús señalaba lo bueno de los fariseos. Nos decía que hiciéramos lo que los fariseos nos decían pero que no hiciéramos los que ellos hacen.

    Animo Bonete. Creo que vales tanto que lo puedes hacer mejor.

    Un abrazo.

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