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La radio en verano . Un valioso banco de pruebas para nuevos programas y voces

Durante el verano, la radio registra una reducción tanto de la audiencia como de la publicidad. El estío es el momento en que las emisoras dan descanso a sus estrellas y a sus equipos para experimentar con nuevas voces y nuevos programas que se adapten a los gustos y horarios de los oyentes.

A lo largo de una temporada radiofónica, la parrilla de programación de una cadena de radio generalista se divide, fundamentalmente, en dos ciclos: la semana laboral y el fin de semana. Una y otro se configuran como dos bloques temporales cuyos horarios y contenidos se adaptan perfectamente a los hábitos de vida de los oyentes, acompañándolos en sus rutinas e incorporándose con naturalidad a ellas, fidelizándolos y estrechando la proximidad psicológica. Esta armónica relación surge de la atención permanente de cada emisora de radio a los gustos, expectativas y necesidades de su audiencia, una exigencia prioritaria e indiscutible de los programadores que ha permitido a este medio sobrevivir a lo largo de casi cien años.

https://twitter.com/LuisLarrodera/status/880849325827522561

Así, esta simbiosis entre emisor y receptor solo se ve modificada cuando la propia audiencia reclama una variación en función de sus costumbres. Si en el fin de semana todo cambia para que todo siga igual, como diría Giuseppe Tomasi di Lampedusa, lo mismo ocurre en aquellas épocas en las que la vida corriente se transmuta. Por ejemplo, ocasionalmente, en las fechas señaladas de Navidad y Semana Santa y, de forma mucho más acentuada y prolongada, en verano. Se trata de dos meses del año peculiares para la radio, pues en julio y agosto se reduce sensiblemente la audiencia –y la comercialización publicitaria-, mientras que la que sigue fiel a las emisiones varía en parte sus horarios y reclama contenidos un tanto diferentes, más ligeros y centrados en el ocio.

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Este cambio sustancial en la programación, cuya principal seña de identidad es justamente la continuidad, se acentuó con la generalización de las vacaciones de verano en la segunda mitad del siglo pasado y tomó carta de naturaleza con otros fenómenos sociales paralelos, como las rebajas de los grandes almacenes, cuyas campañas publicitarias suponían un balón de oxígeno para las emisoras; o la canción del verano, repetida hasta la saciedad en los transistores y los chiringuitos playeros. Sin duda, el estío era el momento propicio para que las emisoras dieran descanso a sus estrellas y a sus equipos y para experimentar con nuevas voces y nuevos programas. Sin duda, fue un valioso banco de pruebas. Más tarde, los espacios habituales, los grandes magacines, recibieron la coletilla “de verano” y adaptaron sus horarios y sus contenidos, aunque siguieron testando a las segundas voces, que tenían en la suplencia una oportunidad de oro para brillar, como sigue ocurriendo hoy en día en las grandes cadenas. Esta es la tónica general, salvo en el caso de Onda Cero, que ha sustituido completamente el magacín de fin de semana ‘Te doy mi palabra’, de Isabel Gemio, por ‘Un alto en el camino’, con Susana Pedreiro.

Pero, ¿qué ocurre con las tardes del sábado y el domingo, con los larguísimos programas deportivos multicancha, una vez que la liga de fútbol concluye y no hay eurocopas, campeonatos del mundo o juegos olímpicos de verano, sino apenas el Tour de Francia?… Repasando las alternativas para este verano, la Cadena SER transmuta el bloque de ‘Carrusel deportivo’ en un mosaico de programas de una hora de duración, sacando provecho de su vinculación con Podium Podcast, con la emisión de algunas de las piezas de su ‘Colección’; a la vez que pone en valor la estupenda ‘Negra y criminal’, de Mona León. Además, recupera espacios “Guadiana”, como ‘SER o no SER’ o ‘Cualquier tiempo pasado fue anterior’.

https://twitter.com/LaBarraLibreocr/status/882477789420687361

Por su parte, la Cadena COPE, sustituye ‘Tiempo de juego’ combinando programas breves, como ‘Soy algo más que un cuerpo bonito’, con el magacín ‘Salga el sol por donde salga’, a cargo de Luis Larrodera; y el intimista ‘Diálogos’, de Pepe Domingo Castaño, un café sonoro que se ha estrenado con el mítico Luis del Olmo. Igualmente, Onda Cero ha echado mano de Carlos Rodríguez para poner en marcha ‘Barra libre’, que cubre el hueco de ‘Radioestadio’, junto a otros espacios, como ‘En marcha’, ‘Nadie es perfecto’ o ‘El faro’.

PRISA Radio

Sin duda, se trata de un cambio radical de contenidos y de modelo de programación (de bloques a mosaico), pero no es mala solución si se tiene en cuenta que los oyentes que van a estar estos dos meses al otro lado de la radio los sábados y domingos por la tarde no van a ser precisamente los más interesados en los deportes, o mejor dicho, en el fútbol.

Imagen de portada: Una radio con la playa al fondo | Seika
Escrito por

Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de USP CEU. Ha sido editor superior de los servicios informativos de Onda Cero.

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