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Día mundial de la radio . La hermana mayor de la televisión sigue siendo el medio más creíble

El 13 de febrero se celebra el día mundial de la radio. La hermana mayor de la tele democratizó el acceso al entretenimiento y la información. Tras superar la crisis, hizo buenas migas con internet y sigue siendo el medio donde encontrar la última hora.

En un mundo como el actual, en el que nos falta tiempo para echar mano del teléfono móvil y de Google para recordar cualquier cosa, la memoria se ha convertido en un bien escaso. Sin embargo, es muy importante. Lo es para cada uno, para no olvidar los recuerdos más queridos, los que nos constituyen y nos hacen ser como somos; pero también para la sociedad que, como señalaba Maurice Halbwachs, ha de tener una memoria colectiva que debe ser atesorada celosamente. No se puede entender el presente ni proyectar el futuro sin conocer el pasado. Quizá el hecho de haber perdido de vista la luz de este faro explique, en buena medida, las complicadas circunstancias de diversa índole que atenazan a España, al viejo continente y, posiblemente, al mundo entero.

La radio no es ajena a esta dinámica. Aunque todavía hoy, en la segunda década del siglo XXI, muy próxima a cumplir su primer centenario como medio de comunicación, sigue estando muy presente en nuestras vidas, también se encuentra un tanto desmemoriada. Atropellada por la televisión a finales de los años 50 y aparentemente soslayada por la red, la sociedad no acaba de ser consciente del papel que sigue desempeñando. Qué mejor momento para recordar con toda justicia a la “hermana mayor” que en su día mundial, el 13 de febrero, instituido por la XXXVI Conferencia General de la UNESCO en octubre de 2011… Y lo mejor de todo, a propuesta de la misión permanente del Reino de España en las Naciones Unidas. También conviene reseñar que detrás de esta iniciativa estaba la Academia Española de la Radio.

Desde sus orígenes, la radio cambió la forma de entretenerse por la noche en los hogares, permitió a los ciudadanos estar informados de la actualidad mucho antes de que saliera el periódico de la tarde o el de la mañana siguiente y democratizó el acceso a ese entretenimiento y a esa información, al abrirlos de par en par a los analfabetos. Ventajas de la “logosfera” enunciada por Gaston Bachelard.

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Nacida de la iniciativa privada, fue impulsada únicamente por la publicidad hasta que los Estados –o mejor dicho, los políticos- fueron conscientes de su influencia social, momento en que crearon, o se apropiaron, de las grandes corporaciones radiofónicas. Su uso fue decisivo durante la Guerra Civil española y durante la segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en referencia informativa, altavoz de declaraciones de guerra, disparo de salida para ofensivas o baluarte para la resistencia. Una seña de identidad de la que, a pesar de todo, nadie ha conseguido despojarla totalmente hasta el día de hoy.

La radio, hermana mayor de la tele

Ni siquiera la televisión… Qué curioso que nadie haya llamado nunca la “caja tonta” a la radio. Muchos piensan ahora que las cadenas radiofónicas son o deben ser meros apéndices de las grandes corporaciones audiovisuales… Error. Por el contrario, la radio no es la hermana pequeña de la tele, sino la mayor. Algunos apuntes, brevemente. En Estados Unidos, tres de las cuatro cadenas generalistas de televisión en abierto –ABC, CBS y NBC– surgieron de las emisoras radiofónicas del mismo nombre. Qué decir de la BBC británica. Más cerca, en España, con la vista puesta en la liberalización del sector, en 1982 Antena 3 Radio puso los cimientos de la actual Antena 3 TV.

Hoy vivimos un boom de las series de televisión, bien en las cadenas generalistas, bien en los canales de pago u online. Pues bien, todavía se registró una fiebre mayor en las décadas de los años 40, 50 y 60 con los diversos géneros de ficción sonora empleados por la radio: adaptaciones teatrales, obras originales o seriales de todo tipo: románticos, del oeste, policiacos, infantiles, de ciencia ficción… Llegó la tele y les puso imágenes: largometrajes, telefilmes, series de diverso tipo, culebrones, etc. Los diarios hablados pasaron a ser telediarios, las retransmisiones deportivas ganaron lustre con las imágenes en movimiento, como ocurrió también con los concursos, respaldados por mejores patrocinios y mayores premios. La televisión se apropió hasta de las tertulias, en el caso de España, llegada la liberalización informativa en 1977.

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Vamos, que la hermana pequeña, tan querida por la mayor que la recibió sin celos y que la ayudó a dar sus primeros pasos, la dejó temblando, despojándola de todos sus contenidos y públicos. No pasa nada. Después de los momentos de incertidumbre, casi de terror, la radio supo recomponerse, buscó nuevas oportunidades apoyada en los avances tecnológicos (la FM, el sonido estéreo, el transistor, etc.) y en su afán de servicio y compañía y sobrevivió fragmentado a su audiencia para satisfacer eficazmente sus expectativas musicales e informativas, sobrellevando con naturalidad durante décadas el triunfo de su hermana pequeña.

Con los años, una y otra han madurado. Lógicamente, más la radio, que es de una quinta bastante anterior. Pero de algo han de servir los treinta años que le saca a la tele. Los aprietos que pasó en su día con ella los sufre ahora esta con internet; han sido especialmente patentes durante la última crisis económica. En cambio, la radio, atenta y bien entrenada en la adaptación constante a los gustos de sus oyentes y a las cambiantes circunstancias económicas y sociales, superó la crisis y ha hecho buenas migas con la red, que le permite ser escuchada dónde y cuándo el oyente lo desea y que, además, gracias al fenómeno del podcast, está posibilitando que la ficción sonora y el gran reportaje radiofónico dejen de ser géneros durmientes y comiencen a despertar de su letargo.

13 de febrero, día mundial de la radio

Más aún, en 2018, la radio sigue siendo el medio de comunicación donde encontramos siempre la última hora, aún más rápido que las redes sociales y mucho más creíble que estas, que la prensa y que la televisión, como acaba de poner de manifiesto el Eurobarómetro de enero. 60% frente al 47% de los periódicos y el 51 de la tele; o el informe del Radio Centre del Reino Unido, que eleva el porcentaje hasta el 77%. De los social media, enfrascados en la vorágine de las fake news y la posverdad, mejor no hablamos. No hay duda, la frase sigue vigente: “lo ha dicho la radio”.

En definitiva, feliz día mundial de la radio. Feliz día para las emisoras, para los que la dan vida y la ponen en antena con su talento y sus voces y para quienes la escuchan un buen rato cada jornada, según la última ola del EGM de noviembre de 2017, nada menos que 26.650.000 españoles. A unas, a otros, a todos, feliz radio.

Escrito por

Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de USP CEU. Ha sido editor superior de los servicios informativos de Onda Cero.

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