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El “vamping” y la verdad sobre los peligros de la luz del móvil

El vamping es un fenómeno que afecta a aquellos jóvenes y adultos que retrasan la hora de dormir para rastrear las redes sociales a través de su dispositivo. Recortar horas de sueño tiene efectos negativos, como el estrés o la depresión.

Varios estudios han confirmado lo que, por otro lado, es fácilmente comprobable en nuestras casas: muchos jóvenes (y no tan jóvenes) retrasan el comienzo de su sueño para dedicarse a la vida social a través de su móvil o tableta. Tras un ajetreado día lleno de clases, actividades, estudio e interacción con la familia, consideran que su hora más personal es la que, ya acostados, precede al sueño, y la dedican a interaccionar con sus amigos y colegas. El tejido social en el que se mueven es tan complejo, y las posibilidades de comunicación tan variopintas, que el tiempo dedicado a ello se alarga y se alarga, robándole cada vez más minutos al sueño. Se ha acuñado la palabra vamping, apócope de vampiro y texting, para este fenómeno que afecta también a muchos adultos. Es indudable que recortar horas de sueño tiene un efecto negativo y puede producir un cansancio permanente, estrés y algo más de tendencia a la depresión. Podemos preguntarnos también si la luz directa en plena oscuridad nocturna tiene algún efecto perjudicial para la salud.

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Recibir luz directa en nuestros ojos en plena oscuridad, procedente de nuestro móvil o nuestra tableta, se ha relacionado con diversos perjuicios. Últimamente se habla mucho de la luz azul, que ha ido sustituyendo en los dispositivos a la luz tradicional, porque es mucho más eficiente (casi no disipa calor) y, por tanto, consume menos energía. El color azul se sitúa en la zona de mayor energía del espectro visible, con longitudes de onda algo más cortas. Sin embargo, el espectro visible es muy estrecho y las diferencias entre colores no parece que puedan ser importantes. Vamos a resumir cuánto hay de verdad en los peligros asociados a la exposición a la luz del móvil.

Por un lado, un estudio demostró que la luz azul puede destruir los bastones y conos de los ojos en animales de laboratorio. Sin embargo, el estudio se hizo con luz de alta intensidad, no comparable a la que se usa en los dispositivos. Por otro lado, se han publicado estudios que relacionan la exposición a la luz azul con un aumento en la incidencia del cáncer, la diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad. En este caso, sí puede haber una conexión indirecta, debido a la probable influencia de la exposición a la luz en general (con algo más de contribución por parte del color azul), en la modulación del ciclo circadiano.

En efecto, en los ojos tenemos receptores para detectar la luz, particularmente sensibles a la luz azul, que están ahí para regular el ritmo circadiano y pueden contribuir a que cada vez disminuyamos más nuestras horas de sueño. Es decir, exponiendo los ojos a una luz directa que, por contraste con la oscuridad de la habitación en la noche, está potenciada, engañamos al cerebro y alargamos artificialmente el “modo” diurno. Esta exposición prolongada a la luz en momentos en los que el ritmo circadiano natural invita al sueño disminuye la segregación de melatonina.

Vamping. Los móviles, a la cocina

Se ha comprobado que la supresión de melatonina es el doble si se somete al mismo tiempo de exposición a una persona con luz azul que si se hace con luz verde. Se puede con ello favorecer el insomnio, que está relacionado con el incremento en los niveles de azúcar y, por tanto, puede conducir a estados prediabéticos. También se producen cambios en los niveles de leptina, hormona que produce sensación de saciedad, que pueden favorecer la obesidad. En cuanto al cáncer, los estudios publicados son in vitro (con células aisladas) y se utilizó luz de altísima intensidad, pero la falta de sueño sí se ha relacionado con algunos cánceres.

Al hilo de las sospechas sobre la luz azul, han aparecido numerosos productos para la protección de la piel y de los ojos frente a la luz azul, pero no parece que de momento esté científicamente justificada tanta preocupación. Sin embargo, el control del uso de aparatos luminosos por la noche puede ser una buena idea por diversos motivos y, en especial, para los niños y jóvenes y, por lo menos, se debe aconsejar a todos que disminuyan el brillo de la pantalla cuando utilicen sus móviles y tabletas en la oscuridad. Otra cuestión adicional son los posibles efectos nocivos de dormir junto al móvil, que, tras el periodo de vamping, queda frecuentemente cargando en la mesilla de noche. Los trataremos en otro artículo. Se me ocurre que se podría proponer como solución familiar dejar todos los móviles cargando juntos en la cocina durante la noche. En mi casa no me van a comprar la idea, me temo.

Escrito por

Catedrático de Química Orgánica en la USP CEU y Licenciado en Ciencias Empresariales. Dirige el grupo de investigación de síntesis con compuestos organometálicos. Pertenece al grupo de trabajo Ciencia y Fe.

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