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Regular la maternidad subrogada . Una polémica que suscita más dudas que beneficios

Del hecho de que exista algo no se sigue que deba ser legalizado y regulado. La maternidad subrogada consiste en aceptar que una mujer lleve a término un embarazo con objeto de entregar ese hijo a una pareja o a una persona que se lo haya solicitado de antemano. En un tema como este hay que hilar muy fino, pensar las cosas desde todos los posibles puntos de vista y considerar todas las posibles situaciones sobrevenidas.

Hay temas que saltan a la actualidad y se quedan entre nosotros de una manera insistente y abrumadora durante algunos días. Actualmente, nos toca hablar de la maternidad subrogada como si regularla legalmente fuera de una urgencia inaplazable. En España, el argumento que más se ha dado para forzar dicha regulación es decir que algo que se está haciendo de forma ilegal o a-legal debe ser regulado para que se haga correctamente. Este argumento por sí mismo serviría para referirse a cualquier actividad ilegal. Del hecho de que exista algo no se sigue que deba ser legalizado y regulado. La maternidad subrogada consiste en aceptar que una mujer lleve a término un embarazo con objeto de entregar ese hijo a una pareja o a una persona que se lo haya solicitado de antemano. Hay una serie de variantes posibles, puesto que puede ser remunerada o no y la gestación puede que se realice con óvulo y espermatozoides de donante, procedentes de los futuros padres legales del niño o bien utilizando un óvulo de la propia madre subrogada.

El feminismo rechaza la maternidad subrogada

Una visión simplista de la maternidad subrogada parecería llevarnos a la aceptación de la misma, sin muchas reservas, al tratarse de un acto que puede colmar de felicidad a aquellas personas que quieren ver cumplida su aspiración de paternidad. También por el hecho de que se produzcan nacimientos de otro individuo de la raza humana, especialmente necesario en países donde la natalidad está por los suelos, como el nuestro. Sin embargo, creo que en un tema como este hay que hilar muy fino, pensar las cosas desde todos los posibles puntos de vista y considerar todas las posibles situaciones sobrevenidas. Es este un problema moral que tiene su raíz en un enfoque de la paternidad, a mi juicio, erróneo. Lo que la sociedad y el Estado deberían hacer en este tema es proteger a los niños y asegurarles un futuro digno, pues el hecho de la paternidad es una aspiración loable, pero no un derecho como el de la educación, la salud u otros. Ante cualquier tema relacionado con la procreación humana, el papel del experto y del legislador debería ser el de pensar en el niño o futuro niño y toda decisión debería aprobar exitosamente el paso por ese filtro.

Lo que la sociedad y el Estado deberían hacer en este tema es proteger a los niños y asegurarles un futuro digno, pues el hecho de la paternidad es una aspiración loable, pero no un derecho como el de la educación, la salud u otros

No tengo muchas dudas acerca de que la maternidad subrogada remunerada no será muy aceptada socialmente. Avanza en la cosificación de la madre de alquiler y abre la puerta al comercio con seres humanos, que parece de todo punto reprobable. La subrogación explota a las mujeres pobres en beneficio de los ricos, quienes pueden permitirse el uso de sustitutos para lograr su deseo reproductivo. Lo que está sucediendo en la India con este tema pone los pelos de punta. La legislación que se pretende hacer en España parece que va por el camino de imitar a la de los trasplantes, es decir, prohibir las transacciones económicas asociadas al embarazo, si bien sospecho que se podrán pagar gastos relativos al embarazo, bajo cuyo paraguas se puede abrir la puerta a una cierta remuneración oculta de la denominada “madre de alquiler”. La decisión de no legalizar la maternidad financiada puede parecer un alivio, si bien puede ser una forma de desenfocar el problema. Aunque la madre de alquiler pueda tomar la decisión de llevar en su vientre un niño para después cederlo a otros de forma desinteresada, lo cual se me antoja que va a ser muy minoritario, hay muchos otros problemas que espero que los expertos de la Comisión de Bioética y los gobernantes tengan en cuenta.

La legislación que se pretende hacer en España parece que va por el camino de imitar a la de los trasplantes, es decir, prohibir las transacciones económicas asociadas al embarazo, si bien sospecho que se podrán pagar gastos relativos al embarazo

Algunos problemas éticos son compartidos con otras formas de reproducción asistida. En muchos casos, se realiza la fecundación in vitro, con lo que pueden lograrse varios embriones de los que algunos no llegan a implantarse, se congelan y pueden terminar destruyéndose. En caso de que el embarazo resulte ser múltiple, es probable que se acuda a un aborto selectivo. Pero, en el supuesto que nos ocupa, hay todavía más desafíos éticos. La gestación de un niño no es como la de un proyecto arquitectónico. Un cliente y un constructor acuerdan la realización del proyecto y este se lleva a cabo a lo largo de unos meses. En la mayoría de los casos, todo va bien y todo el mundo sale más o menos contento. Pero, durante el tiempo que se prolonga la construcción, las vidas de los actores involucrados pueden cambiar. Parejas que se deshacen y ya no desean la casa, constructoras que quiebran, socios que se enfadan, enfermedades y fallecimientos o un resultado que no cumple los deseos de los clientes… Es posible que, al final, el edificio quede abandonado a medias, malvendido a otros o en manos del banco. Cuánto más puede ocurrir si hablamos de un embarazo, con todo lo que supone de cambios afectivos, emocionales… Hagámonos algunas preguntas: ¿Qué sucederá si nace un niño con alguna tara o algún defecto y los padres que lo encargaron no quieren ocuparse de él? O, si esa malformación se detecta durante la gestación, ¿podrá obligarse a abortar a la madre subrogada? ¿Qué sucederá si la madre de alquiler, al ver a su hijo nacido, decide no donarlo a sus padres? ¿Le negamos la posibilidad de cambiar de opinión? Y, ¿hasta qué punto se considerará defectuoso al niño? Un incumplimiento de “especificaciones” de los futuros padres legales, ¿también puede ser motivo de aborto?

¿Qué sucederá si nace un niño con alguna tara o algún defecto y los padres que lo encargaron no quieren ocuparse de él? O, si esa malformación se detecta durante la gestación, ¿podrá obligarse a abortar a la madre subrogada?

No está científicamente desentrañado qué clase de vínculo se crea entre la madre y el niño durante la gestación. En muchos casos, ese vínculo no continúa después del nacimiento por diversos motivos y se les da solución de la mejor manera posible, pero esas son situaciones sobrevenidas. ¿Tiene sentido crearlas, a riesgo de cualquier perjuicio, por leve que sea, para el niño? ¿Son previsibles algunos daños psicológicos para las personas que nazcan siguiendo la vía de la maternidad subrogada? Aunque esto último sea improbable o minoritario, ¿es un precio asumible?

En definitiva, si tan solo un ser humano queda desasistido, sufriente, psicológica o físicamente enfermo como consecuencia de haber sido engendrado de esta manera, ¿qué puede compensar eso?

Escrito por

Catedrático de Química Orgánica en la USP CEU y Licenciado en Ciencias Empresariales. Dirige el grupo de investigación de síntesis con compuestos organometálicos. Pertenece al grupo de trabajo Ciencia y Fe.

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