Diario de análisis, reflexión y valores    

 

La miopía se convierte en epidemia mundial . Las Autoridades Sanitarias están en alerta

Los cada vez más numerosos casos de miopía detectados en el mundo han puesto en alerta a las Autoridades Sanitarias. Los investigadores buscan soluciones que frenen este problema y eviten el desarrollo de problemas de visión más graves. 

La miopía es un trastorno de elevada prevalencia en todo el mundo y el desorden ocular más común en la población joven y adulta desde los 20 a los 40 años. Una de las características distintivas de la miopía frente a otros defectos de refracción ocular, es su carácter dinámico, progresivo e irreversible, que puede llevar asociado un mayor riesgo de complicaciones oculares serias, constituyendo una de las principales causas de pérdida de visión en los países desarrollados.

La miopía es un defecto que impide ver con claridad los objetos lejanos y ha sido a menudo considerado como un “trastorno benigno”, ya que que puede ser fácilmente compensado con medios ópticos (gafas o lentes de contacto) o mediante cirugía refractiva. En todo caso, se trata de un abordaje corrector del defecto ya establecido, que no modifica el curso o evolución del defecto de refracción.

Se ha detectado un aumento alarmante de población miópica en el mundo. Se estudian factores como el estilo de vida asociado a la aparición de teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, etc.

La forma más común de miopía comienza a desarrollarse en torno a los 6-8 años de edad y progresa en ratios de unas -0.5 D anuales durante el proceso de crecimiento, hasta los 15-16 años. Aunque varía mucho de unos individuos a otros, la progresión es más rápida en caso de aparición temprana, antecedentes en ambos padres (frente a uno sólo o ninguno), y escasez de tiempo realizando actividades al aire libre.

Si no se corrige, se ha reconocido como una causa importante de discapacidad visual. Además los miopes, sobre todo aquellos que manifiestan niveles altos (por encima de 6 dioptrías, considerado ya como miopía magna), tienen un riesgo más elevado que el resto de la población de sufrir patologías como desprendimiento de retina, cataratas y glaucoma, lo cual puede conducir a pérdida de visión e incluso ceguera. El riesgo de retinopatía para las altas miopías se incrementa sobre todo a partir de los 40 años, por lo que controlar en la infancia el avance miópico hace que descienda este riesgo.

Durante años, los porcentajes de miopía detectados se han mantenido en un rango controlado y conocido, propio de cada población. Sin embargo, en los últimos años el incremento en su prevalencia, así como su aparición en edades cada vez más tempranas, han puesto en alerta a las Autoridades Sanitarias mundiales.

mipía

Se estudia el impacto del uso de tabletas, móviles y otros dispositivos en la proliferación de la miopía.

En los últimos años, se ha detectado un aumento alarmante de población miópica en distintas regiones del mundo, alcanzando proporciones de hasta el 90% en poblaciones asiáticas (un 80% en China) o del 42% en jóvenes americanos, cuando hace 30 años se estimaba en un 26%, por lo que se está considerando calificarlo de epidemia. En el sur europeo, el porcentaje de personas que sufren esta ametropía es de hasta un 35%, mientras en el norte la proporción aumenta a una de cada dos personas (50%). En España actualmente afecta aproximadamente al 20-30% de la población.

Tal variabilidad de prevalencias a lo largo del mundo puede deberse a diversos factores, tanto genéticos (hay hasta 24 genes identificados cuyos portadores tienen mayor riesgo de desarrollar miopía) como ambientales. Los factores ambientales estudiados que se asocian a la aparición y progresión de la miopía, analizan los diferentes estilos de vida, la educación y escolarización y la cantidad de horas de exposición a la luz del sol.

Los estudios posteriores han revelado que hay mayor prevalencia de miopía en niños que viven en áreas urbanas que en los que viven en áreas rurales. Curiosamente, parece  relacionado con el tiempo pasado al aire libre, que podría tener un efecto protector contra el desarrollo de la miopía y ayudaría a reducir el riesgo de miopía asociada con tener padres miopes. También se sabe que la progresión miópica es menor en verano (más horas de luz, más actividad al aire libre) que en invierno.

Se buscan tratamientos farmacológicos contra la miopía, sin embargo, los muchos efectos secundarios que producen han frenado su uso

No obstante, actualmente uno de los aspectos en el punto de mira es la cantidad de horas que pasa la mayor parte de la población del primer mundo realizando actividades en visión próxima, coincidiendo con la aparición de teléfonos móviles inteligentes, ordenadores, tabletas, videojuegos y demás tecnología que se han convertido en una opción más de ocio y disfrute personal.

El aumento de población miópica se ha visto incrementado en mucho mayor porcentaje en los países más desarrollados, donde se tiene mayor acceso a este tipo de dispositivos. En ellos, se ha visto un cambio repentino en el tipo de actividades de ocio: mientras hace 20 años los adolescentes jugaban en la calle, actualmente los jóvenes permanecen en el interior con aparatos que exigen un esfuerzo del sistema visual para fijar la atención durante horas a estímulos cercanos, yendo contra la evolución y crecimiento naturales del ojo.

En busca de un tratamiento que frene la miopía

La estabilización o ralentización de la progresión de la miopía constituye hoy una necesidad terapéutica evidente. Los elevados costes sanitarios, las altas tasas de prevalencia de la patología, el mayor riesgo de complicaciones oculares serias en el miope  y el constituir una de las principales causas de pérdida de visión en los países desarrollados, hacen que los beneficios potenciales de una terapéutica que modifique favorablemente el curso de la enfermedad, disminuyendo su intensidad, o incluso previniendo su aparición, sean evidentes y elevados.

Desde que se detectó este alarmante incremento de la población miope, se han iniciado numerosos estudios e investigaciones a nivel mundial para tratar de conocer todas las posibles causas de este aumento y así conseguir evitar en lo posible que continúe su crecimiento y expansión.

Se han desarrollado diversos tratamientos que, en mayor o menor medida, han demostrado contribuir a la interrupción del crecimiento de la miopía. Éstos se engloban en cuatro grandes grupos: fármacos supresores de receptores muscarínicos, lentes de contacto de ortoqueratología, lentes de contacto blandas con desenfoque periférico, además de las ya conocidas lentes de contacto y las gafas.

Las alternativas farmacológicas, aunque son las que han ofrecido mejores resultados, producen muchos efectos secundarios, que imposibilitan su uso crónico a largo plazo e incluso puede haber un efecto rebote cuando se dejan de suministrar.

Estudios en marcha con diferentes tipos de lentes de contacto, ya sean blandas o rígidas, de uso diurno o durante las horas de sueño están mostrando resultados esperanzadores en cuanto a ralentizaciones del orden del 40% en el desarrollo de la miopía, respecto a grupos de control corregidos con lentes de contacto clásicas o con gafas.

La confirmación de estos resultados en estudios controlados y randomizados de mayor dimensión serán cruciales para el éxito futuro de la ortoqueratología nocturna y su aplicación con el propósito de reducir la progresión de la miopía, lo mismo que para confirmar la seguridad y eficacia de las lentes blandas multifocales.

Escrito por

Profesora Adjunta de Óptica en la Facultad de Farmacia de la USP CEU.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons