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Un culto al cuerpo equivocado y un sedentarismo para el que no hemos nacido

En una sociedad en la que parece primar el culto al cuerpo, la Organización Mundial de la Salud alerta sobre la alta tasa de sedentarismo y los problemas derivados de ello. La actividad física moderada es buena y necesaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un artículo en la prestigiosa revista The Lancet, alertando de la gran inactividad física de la población y augurando la dificultad de conseguir el objetivo mundial fijado por los Estados miembros de reducir la inactividad física en un 10% para 2025. Resulta curioso conocer la alta tasa de sedentarismo en una sociedad con tendencia a un comportamiento obsesivo hacia el culto al cuerpo.

Lo cierto es que cultivamos más el cuerpo que la mente, pensando que somos dueños de nosotros mismos, pero acabamos siendo esclavos de nuestro propio cuerpo. Es quizá la forma en cómo cultivamos el cuerpo lo que produce una falsa creencia de estar en buena condición física.

Cremas reductoras, aparatos que dicen marcar la musculatura abdominal solo con 5 minutos al día, cápsulas para obtener una mayor ganancia de masa muscular… El mercado de productos milagrosos no ha desaparecido ni se extinguirá hasta que exista una sólida ley que regule la publicidad engañosa. Los ingredientes del culto al cuerpo están servidos. La salud, el ejercicio físico, la nutrición, la estética y el antienvejecimiento constituyen cinco mercados emergentes donde es muy fácil engañar a una población con falta de información sobre lo que funciona y lo que no funciona.

A este curioso plato de cocina le añadimos para una mejor cocción la falta de una ley estatal que regule las profesiones del deporte, por lo que actualmente podemos estar en manos de personas sin cualificación, formación, capacitación ni competencias para dirigir el entrenamiento de una o un grupo de personas que buscan mejorar su salud y condición física haciendo culto al cuerpo.

Y, una vez cocinado, lo servimos en ciudades preparadas para crear individuos sedentarios, con pocas zonas verdes para grandes paseos, escasas facilidades para utilizar sistemas de bicicletas compartidas, llenas de centros comerciales con escaleras mecánicas cada 50 metros y una flota de coches eléctricos plásticos y llamativos para los más pequeños, restaurantes de comida rápida a domicilio, ascensores, supresión de espacios para que jueguen los niños, un metro cuadrado de hormigón y ladrillo vale más que un metro cuadrado de niños jugando en la calle, e incluso señales sobre la prohibición de jugar con el balón… y lo más novedoso: edificios que permiten aparcar tu coche directamente en tu piso.

La obesidad infantil, causa de enfermedades crónicas, se puede prevenir con vida saludable

Detrás de todo esto tenemos la comunidad científica aportando cientos de estudios que han confirmado dos grandes funciones del papel del ejercicio físico: la función de prevención de patologías asociadas al sedentarismo y la función de rehabilitación y mejora de la calidad de vida en pacientes con diferentes enfermedades. Además, el ejercicio físico no solo es necesario para conseguir una mejora de la condición física, nuestro cerebro también lo necesita, esa debe ser nuestra principal razón para practicarlo.

Realizar una mayor cantidad de actividad física no implica siempre practicar un deporte, hay otros escenarios que podemos aprovechar para rendir un mayor culto al cuerpo y aumentar los niveles de actividad física diarios, por ejemplo, en los desplazamientos de casa al trabajo, en el trabajo, en casa y en nuestro tiempo libre. Todo suma y aporta minutos que corren a nuestro favor y en contra del sedentarismo.

Finalizo confirmando que estamos más en forma en las redes sociales que en la vida real, llegando incluso a suceder que no reconozcamos a nuestros contactos virtuales cuando nos los encontramos en la calle. La gran obsesión por el culto al cuerpo se observa en los cuerpos bonitos que lucen muchos en sus redes, posturas antinaturales, ángulos fotográficos cuidados con esmero, filtros que eliminan arrugas y crean caras cerámicas y celestiales, y todo ello para perder falsamente kilos y síntomas del envejecimiento, pero consiguiendo así medio kilo más de likes o followers, con la correspondiente inyección de autoestima que esto produce momentáneamente.

Lo más curioso de todo es que, pese a no haber nacido para ser sedentarios, estamos día tras día trabajando para ello. Las autoridades políticas tienen un gran reto: conseguir mejorar la adherencia a la práctica de ejercicio físico de toda la población y ofrecer calidad de este servicio. Tienen a su favor la gran demanda del culto al cuerpo de la población pero, en su contra, una sociedad de la cultura sin esfuerzo y de la inmediatez. ¿Conseguiremos alcanzar el objetivo de la OMS para 2025?

Escrito por

Editor Jefe de "Sportis", Revista Técnico-Científica del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad. Director de la Unidad de Investigación del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad. UNIDEF.

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