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Vida a la carta. A propósito de los bebés modificados genéticamente en China

La modificación genética de dos bebés en China abre la puerta a que este tipo de eugenesia tenga en el futuro tanta aceptación social como el aborto. El Gobierno anuncia castigos, la comunidad científica lo reprueba y la reacción internacional es casi unánime.

Lulu y Nana son los dos primeros bebés modificados genéticamente, según afirmó el pasado noviembre el científico chino He Jiankui. Pero el supuesto logro no se ha publicado en ninguna revista científica y el Gobierno chino niega que haya dado permiso para modificar el ADN de ningún bebé. Según el científico, el padre de las niñas tenía el virus del sida y pensaba que nunca podría procrear. Otras parejas en las que el varón es seropositivo estarían interesadas en la misma técnica.

Pero la pregunta que todo el mundo se hace es: ¿esto de hacer bebés modificados genéticamente está bien? A lo que muchos otros contestarán: si se puede, ¿por qué no? Dejemos sentado un principio previo: no todo lo técnicamente factible es moralmente aceptable. Podríamos hacer bebés modificados genéticamente para que nazcan con una ceguera congénita, y esto no estaría bien por más que la técnica lo permitiera. La técnica necesariamente debe ser guiada por criterios externos a la técnica misma: curar, cuidar, proporcionar bienestar, etc.

Bebés modificados genéticamente en dos argumentos

Dos son los argumentos principales que parece manejar He Jiankui para justificar su acción. Por un lado, afirma que no está haciendo bebés de diseño, sino posibilitando que nazcan bebés sanos. Por otro lado, entiende que está satisfaciendo un deseo de la pareja cuando dice: “No puedo pensar en un regalo más sano ni más bello para la sociedad que dar a una pareja la oportunidad de empezar una familia llena de amor”.

Respecto al primer argumento (no hace bebés de diseño, sino que solo los cura; eugenesia para curar y no para mejorar), habría que matizar que no es del todo cierto. Como afirma sobre este mismo caso Julian Savulescu, reconocido promotor del transhumanismo, desde Oxford: si el experimento es cierto, entonces es monstruoso, porque los embriones estaban sanos ya antes de la intervención; además, la edición genética está en fase experimental y puede favorecer otras mutaciones perjudiciales o incluso cáncer.

La manipulación genética en humanos . Una mejora de nuestra vida que entraña riesgos

Además, hay algo más en lo que apenas han reparado quienes comentan la noticia. Tal y como se explica, parece que los niños estaban condenados a padecer el sida. Pero esto demuestra una supina ignorancia respecto del problema de la procreación a partir de padres seropositivos. El único momento de riesgo en el que el bebé puede contraer el sida es el momento del parto, y la medicina hace muchos años que logró controlar esta variable. Así que el padre seropositivo no juega ningún papel en la posibilidad real de procrear niños infectados con el virus.

Respecto del segundo argumento (“estoy dando la oportunidad de empezar una familia llena de amor”), es preocupante lo siguiente: ¿da por supuesto que si hay un hijo enfermo entonces ya no se tiene la oportunidad de empezar una familia llena de amor? Si la salud me abre a la posibilidad de formar una familia llena de amor, ¿la enfermedad a qué me abre la posibilidad?

Modificación genética y aborto

El científico está desaparecido, pero de momento ya ha entrado en la lista de Nature de los 10 científicos más prestigiosos de 2018. China ha anunciado castigos a los responsables, la comunidad científica china reprueba la acción y la reacción internacional en contra de este tipo de eugenesia ha sido casi unánime. Sin embargo, nos queda la amarga sensación de que la técnica es imparable y tarde o temprano alguien acabará haciéndolo. Y aún peor: quizá, en dos o tres generaciones más la modificación genética de bebés tendrá tanta aceptación social como la tiene hoy el aborto.

Modificación genética . El respeto al embrión es una cuestión antropológica, no religiosa

Hay tres posibilidades respecto del caso de los bebés modificados genéticamente por He Jiankui: o bien es un fraude, o bien algo ha salido mal, o bien ha sido un éxito. Si es un fraude, no sería el primero en estos temas (recordemos a Hwang Woo-suk y su intento de clonación) ni será el último. Si ha salido mal (hay mutaciones genéticas graves, problemas de salud, etc.), seguramente no nos enteraremos nunca y Lulu y Nana serán sepultadas en el olvido. Si el experimento ha sido un éxito, pronto veremos a los bebés sanos crecer como personas dignas que son, llenas de fuerza y vitalidad, y entonces el mundo empezará a pensar: “quizá no estuvo tan mal”. Porque a muchos les parecerá mal únicamente mientras la técnica sea insegura. Pero, ¿qué pasará cuando ya se pueda hacer sin peligro? ¿Nos dejaremos seducir por el imperativo tecnológico?

Imagen de portada: El científico chino He Jiankui, durante una entrevista realizada en su laboratorio.
Escrito por

Doctor en Filosofía y Máster en Bioética. Profesor adjunto en la CEU UCH.

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