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La apnea del sueño . Un serio trastorno que puede dejar sin carnet a muchos conductores

Padecer apnea del sueño puede dejar a muchos conductores sin carnet. Los estudios han demostrado que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico se incrementa un 370% por los trastornos que esta enfermedad puede ocasionar. El Gobierno de España ya prepara un real decreto para regular la obtención y renovación de los permisos, por lo que se prevé una avalancha de pruebas médicas.

La apnea del sueño (apnea obstructiva del sueño) es una enfermedad que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción de las vías altas con interrupciones de la respiración (más del 90% de disminución del flujo de aire) que duran más de 10 segundos, en personas que no tienen ningún defecto en dichas vías. Esta apnea se desarrolla solo durante el sueño, porque para que se produzca se tiene que dar una pérdida de tono muscular. Lógicamente, durante la interrupción de la respiración se produce una disminución de la turgencia de los tejidos, al bajar la disponibilidad de oxígeno. Puesto que estos episodios se repiten muchas veces durante la noche y a lo largo de los días y los años, puede haber consecuencias clínicas tales como la hipertensión arterial, resistencia a la insulina que favorece la diabetes, arterioesclerosis, déficits cognitivos y de memoria. En algún caso puede incluso producir infarto de miocardio y muerte prematura. Por supuesto, también es frecuente la aparición de somnolencia diurna, un efecto que no necesariamente es el menos peligroso.

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A finales de los años 90, algunos médicos españoles observaron una relación muy clara entre las personas que padecen apnea del sueño y la tendencia a sufrir accidentes de tráfico. Esta relación se observó luego en muchos otros países completamente diferentes en sus costumbres. Es bien conocido que hay enfermedades que aumentan el riesgo de sufrir accidentes. Con el estudio detallado de las estadísticas se pueden establecer porcentajes de aumento del riesgo si se padecen dichas enfermedades. Por ejemplo, los problemas de visión suponen un aumento del riesgo del 10% y los problemas de oído, así como la artritis y las enfermedades cardiovasculares, lo aumentan en un 20%. Por su parte, los problemas neurológicos suponen un 75% más de riesgo de sufrir accidentes y el alcoholismo, en el que todos pensamos cuando se habla de conducción, llega a duplicar las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico.

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Pues bien, ¿cuál es el riesgo relativo de sufrir un accidente de tráfico que tienen las personas que padecen apnea del sueño? Como consecuencia de un meta-análisis, es decir, un análisis conjunto de todos los estudios estadísticos mundiales sobre este fenómeno, se ha llegado a la conclusión de que dicho aumento del riesgo es del ¡370 %!

No hay, por tanto, ninguna otra enfermedad que suponga un incremento tan grande del riesgo de sufrir un accidente de tráfico, 3,7 veces más que en la población general. La relación entre la apnea y los accidentes está establecida, pues, estadísticamente, pero es la somnolencia diurna, que los enfermos de apnea suelen experimentar, la que ocasiona los accidentes. Muchas veces son siniestros difíciles de explicar, al ocurrir en ausencia de los peligros típicos de la carretera: puntos negros de la ruta, malas condiciones climáticas, altos niveles de tráfico. Simplemente, el conductor se duerme al volante.

A partir de unos datos tan elocuentes, la Comisión Europea encargó a un comité de expertos un informe que se completó en 2013. Resultado del mismo ha sido la Directiva 2014/85, en la que se insta a los Gobiernos europeos a que desarrollen métodos de detección de posibles enfermos de apnea en los procesos de emisión y renovación del permiso de conducir. Se ha de modificar, pues, la revisión médica que nos hacen, de forma que incorpore una recogida de nuevos datos antropométricos, complementados con preguntas sobre síntomas asociados con la apnea, y una evaluación de un cuestionario sobre somnolencia diurna. Si un solicitante da indicios de poder padecer apnea, se le solicitará un estudio médico complementario. En este punto conviene indicar que, actualmente, el diagnóstico de la apnea supone el ingreso hospitalario por una noche, durante la cual se monitoriza el sueño del paciente para detectar interrupciones de la respiración. Se comprueba que el sujeto está dormido mediante un encefalograma y se mide la saturación de oxígeno y el movimiento respiratorio. Aunque se están desarrollando equipos portátiles que envíen datos a aplicaciones informáticas con el fin de que el estudio se pueda hacer en el domicilio, estas tecnologías no están aún maduras. Se teme pues que, teniendo en cuenta que la apnea afecta a entre un 2 y un 4% de la población, se pueda producir una avalancha de demandas de pruebas diagnósticas que no pueda ser asumida por el sistema sanitario.

El estudio diagnóstico mide el número de episodios de apnea por hora, a los que se suman normalmente los de hipopnea, que es la reducción de la señal de flujo respiratorio de entre un 30 y un 90% durante más de 10 segundos y que se acompaña de una de-saturación de oxígeno en sangre igual o superior al 3%. Un índice mayor de 5 se considera patológico.

El Gobierno español tiene preparado un real decreto que afecta a los requisitos necesarios para obtener y renovar el permiso de conducir. Se incluye en este nuevo decreto la apnea como enfermedad que impide la obtención del carnet si se supera un índice de apnea-hipopnea de 15 episodios por hora. No obstante, en estos casos, un informe favorable de una unidad de sueño en el que conste el adecuado nivel de cumplimiento del tratamiento y un control satisfactorio de la enfermedad, en especial de la somnolencia diurna, permitirá obtener el carnet, aunque por un período de vigencia menor, máximo de tres años.

En la directiva, la Comisión Europea también encarga a los gobiernos el desarrollo de planes de educación y concienciación sobre este tema. Los esfuerzos educativos deberían dirigirse a los conductores profesionales y sus empleadores, así como a los agentes de tráfico que levantan atestados e informes sobre accidentes en los que se producen daños graves y heridos. Se trata de evaluar mejor la posibilidad de que los accidentes se deban a que el conductor se haya quedado dormido al volante, con el fin de mejorar la estadística sobre accidentes y somnolencia. Pero, desde el punto de vista del ciudadano, conviene considerar esta información cuanto antes. Si usted padece apnea del sueño, debe reconsiderar, si le es posible, realizar viajes largos en solitario. Y sus acompañantes habituales deben conocer este riesgo para vigilar su somnolencia al volante.

Escrito por

Catedrático de Química Orgánica en la USP CEU y Licenciado en Ciencias Empresariales. Dirige el grupo de investigación de síntesis con compuestos organometálicos. Pertenece al grupo de trabajo Ciencia y Fe.

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