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40 años de Constitución. Unidad y concordia frente a los amigos de la ruptura nacional

Es el momento de homenajear a la Carta Magna más duradera de nuestro país frente a aquellos que pretenden acabar con ella. Si se acomete una reforma, debe hacerse con sensatez e inteligencia.

Con motivo de la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la Constitución Española, El Debate de Hoy reúne a voces autorizadas del mundo de la política, del derecho y del periodismo que analizan lo que ha supuesto para nuestro país la Carta Magna y qué debemos hacer para que dure, como mínimo, otros 40 años más.

Pío García Escudero. Presidente del Senado

“La Constitución sigue ofreciéndonos hoy el espacio de acuerdo fundamental sobre nuestra forma de Estado y de gobierno”

La celebración del cuadragésimo aniversario de nuestra Constitución nos da pie para vindicar su trascendental valor histórico en términos de libertad, de democracia, de derechos fundamentales, de imperio de la ley o de reconocimiento político de la esencial pluralidad interna de España dentro de su incuestionable unidad como nación. Valor, también, en términos de concordia, bienestar, progreso y apertura al mundo, tal como lo demuestran los indiscutibles éxitos logrados por España en todos estos años.

Por eso, la Constitución sigue ofreciéndonos hoy el espacio de acuerdo fundamental sobre nuestra forma de Estado y de gobierno, y la mejor guía para asegurar nuestra estabilidad política, el funcionamiento democrático de nuestras instituciones y la convivencia social en pluralidad y libertad.

 

José Manuel Otero Novas. Pte. del Instituto de Estudios de la Democracia 

“La gran gesta fue conseguir pasar de forma pacífica del autoritarismo a un régimen democrático”

La gran gesta española del siglo XX fue conseguir pasar pacíficamente desde el autoritarismo a un régimen democrático, gracias a grandes consensos logrados tras la muerte de Francisco Franco. Y cuando comenzó a redactarse en el Congreso la Constitución, todos esos consensos estaban conseguidos e incluso todas las instituciones democráticas ya estaban en funcionamiento. Pero la Constitución fue un broche de oro de ese proceso, pues con su aprobación y referéndum se le dio fijeza a aquella gran obra. Lástima que no juzgáramos necesario incluir otra Adicional para recoger también el pacto de reconciliación. Aunque nada humano es eterno, deberíamos intentar mantener esa obra y su espíritu.

Marcelino Oreja. Presidente del Instituto de Estudios Europeos 

“La función de presencia internacional adoptada por el Rey es una referencia de lo que significa nuestro país”

En estos 40 años de Constitución, yo quisiera poner de relieve especialmente lo que significa la idea de unidad simbólica que juega el Rey. Cuando el Rey ha asumido esa responsabilidad, ha cumplido las funciones de la Constitución y, al mismo tiempo, esa función de presencia en el mundo internacional es una referencia de lo que significa España, de lo que ha sido su historia y de lo que es el futuro.

Adolfo Suárez Illana. Presidente de la Fundación Concordia y Libertad

“Si  España tiene un peso en el concierto de las naciones, ese peso es superior cuando se menciona al Rey”

El artículo 1 de la Constitución pone de manifiesto que lo importante es el imperio de la ley. Se llegó desde una dictadura hasta esta democracia pasando de la ley a la ley, y eso quiere decir que para pasar de esta ley a cualquier otra situación que queramos en el futuro lo fundamental es cumplir esa ley, esta Carta Magna. Es necesario destacar que la soberanía nacional no es troceable entre las partes de España, sino que es el conjunto. Y querría destacar la importancia de la corona. Porque, si desde el punto de vista económico, político y social España tiene un peso en el concierto de las naciones, ese peso es muy superior cuando se menciona a la corona, al Rey, que aglutina en su persona 500 años de historia, una de las historias más importantes de todas las naciones del mundo.

Justino Sinova. Editor de El Debate de Hoy

“Es la Constitución española más duradera y lo seguirá siendo si se reforma con inteligencia y sensatez”

La Constitución de 1978 es una obra maestra que alumbra una democracia de la nada. Nació en un ambiente de ilusión y escepticismo, y en el que felizmente se impuso la utopía de transitar en paz desde la coerción hasta la libertad. Comprendo que los más jóvenes secuestrados por los predicadores de la rabia no acierten a valorar lo alcanzado, pero solo hace falta mirar sin los anteojos deformados por los intoxicadores para ver en ella una plataforma para una sociedad libre y una ambición por el pluralismo y la justicia.

No ha habido democracia superior en España antes de la actual Constitución, mejorable por supuesto, pero también muy empeorable con las fórmulas de un trasnochado dirigismo que se pretende arraigar aquí. Es la Constitución española más duradera y lo seguirá siendo si se reforma en lo que sea necesario con inteligencia y con sensatez, como lo han hecho los países que hoy en el mundo son líderes liberales, seguros y eficientes. No debemos ignorar que, al cumplir sus primeros 40 años, la Constitución está seriamente amenazada por quienes buscan destruir el sistema. Por eso, el consenso, que fue el oxígeno para su nacimiento, es imprescindible para su reforma: un acuerdo mayoritario para garantizar la democracia. Todo lo demás es ruina.

 

Benigno Pendás. Exdirector  del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales

“Procuremos estar a su altura para defender un proyecto de concordia que nos ha permitido vivir cuarenta años de estabilidad”

Se cumplen 40 años de Constitución, la mejor de nuestra historia, y hay que celebrarlo como se merece, a pesar del ruido que provocan los enemigos de la España constitucional. A mi juicio, las señas de identidad siguen siendo plenamente válidas: Estado social y democrático de derecho, monarquía parlamentaria y unidad de la nación compatible con el reconocimiento de las autonomías territoriales. La deslealtad de unos y el oportunismo de otros no deben empañar el mérito de nuestro éxito colectivo. España se sitúa ahora en el lugar que le corresponde en Europa y en el mundo. Rindamos el homenaje que corresponde a la generación que hizo posible la Transición democrática y, pese a las dificultades actuales, procuremos estar a su altura para defender un proyecto de concordia que nos ha permitido vivir cuarenta años de estabilidad política y prosperidad social y económica.

Rafael Murillo. Profesor de Derecho Constitucional

“Lo que ha faltado durante estos 40 años es que los partidos políticos hayan tenido un proyecto de España en el que quepamos todos”

Cuando uno estudia la historia constitucional se habla de estabilidad o inestabilidad de la misma. Si ha estado vigente durante mucho o poco tiempo.

España es un país caracterizado por su inestabilidad constitucional histórica y decir que una Carta Magna ha durado cuarenta años es un “éxito” político.

Sigue siendo una Constitución joven, solo 40 años, otras tienen 200 años; sirve tal como está, al ser fruto de un acuerdo por parte de las fuerzas políticas que la elaboraron, conscientes de que en algunos puntos estaban en desacuerdo. Por ello, se dejaron partes de la misma abiertas, para que mediante la legislación ordinaria se pudieran regular.

Lo que ha faltado durante estos 40 años ha sido que los diferentes partidos políticos en el Gobierno, que  solo se han fijado en el corto plazo y en mantenerse en el poder, no hayan tenido una visión de futuro, un proyecto de España en el que quepamos todos. No hace falta modificar la Constitución, pero sí llegar a nuevos acuerdos entre las fuerzas políticas, un nuevo consenso sobre las diferentes materias: educación, modelo territorial del Estado, justicia… por lo tanto, hacer una política encaminada al bien común de España.

Imagen de portada: Logo creado con motivo de los 40 años de Constitución | congreso.es
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